Escenario

El festival Lollapalooza se convirtió en un clásico argentino

Dos jornadas a todo rock. Más de 170 mil personas concurrieron en la tercera etapa del festival. Bad Religion, Munford & Sons, Babasónicos y Eruca Sativa, lo mejor.

Lunes 21 de Marzo de 2016

Más allá de algunas presencias estelares y de la variedad de estilos, el Lollapalooza 2016 demostró que éste fue el año de las fiestas electrónicas y los DJ’s en el mega festival realizado en el hipódromo de San Isidro, en la zona norte del Gran Buenos Aires, que convocó a 170 mil espectadores a lo largo de dos jornadas.
  Las actividades, que comenzaron el viernes pasado al mediodía, concluyeron este sábado por la noche con las presentaciones de Florence + The Machine, Die Antwoord y el DJ Kaskade. En su versión 2016, el tercero en Argentina, el «Lolla» dijo adiós a pura fiesta con la dupla Yolandi-Ninja.
  Estos dos raperos sudafricanos colapsaron el escenario Perry’s con sus vestimentas de tallas grandes y los hits “I fink U Freeky”, “Ugly Boy” y “Fatty Boom Boom”, entre otros.
  Al mismo tiempo, pero en una atmósfera de pop-folk y tranquilidad, Florence + The Machine cerró las actividades en el Main Stage. El número final del festival estuvo a cargo del reconocido DJ Kaskade, que siguió con la fiesta de los africanos, mientras el «Lolla» comenzaba a desarmarse.
  Al caer la noche Mumford & Sons convocó a una muchedumbre con su propuesta alternativa y luego fueron Babasónicos los que recibieron una ovación de parte del público. “Y qué”, “Los calientes” y “Putita” generaron delirio entre los fans de la banda liderada por Adrián Dárgelos, mientras en el otro escenario, RL Grime hacía sonar sus mezclas.
  El segundo día del Lollapalooza también ofreció una propuesta para los amantes del heavy metal, el punk y el rock caótico. Se destacaron los reconocidos Bad Religion, los demoníacos y enmascarados miembros de Ghost y los argentinos de Carajo, que sorprendieron por su convocatoria.
  También el rock inglés de Noel Gallagher’s High Flying Birds y los esperados shows de Marina and The Diamonds y Alabama Shakes cautivaron al público.
  Las mezclas del productor Alain Macklovitch, mejor conocido como A-Track, generaron momentos festivos.
  Otro dúo, esta vez el de los canadienses de Zeds Dead, le dio continuidad a la electrónica, bien secundado por la gente que acompañó en todo momento.
  Brandon Flowers, la cantante de The Killers, demostró su calidad como solista, al tiempo que.  el hard rock con tintes sureños estadounidenses, renovó clásicos sonidos que no se escuchaban desde hace rato en el festival.
  La enérgica banda argentina Boom Boom Kid, en el escenario alternativo, y los éxitos “Reírme más” y “La isla del sol” de Leo García, en el tablado central, cargaron la tarde de participación. También se lucieron en la jornada final del Lollapalooza Eruca Sativa, en una jornada que también brillaron el cordobés Juan Ingamaro, con un repertorio de pop, y  el rock blusero de Los Espíritus.
       Un encuentro donde se volvió a demostrar que el Lollapalooza, que debutó en 2014 en nuestro país, ya se convirtió en un clásico en la Argentina.

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