Escenario

El estallido de violencia que convirtió los sueños en pesadilla

Domingo 18 de Agosto de 2019

Un mes atrás, los medios y las redes sociales se llenaron de imágenes, testimonios y análisis sobre el 50º aniversario de la llegada del hombre a la luna. Fue uno de los grandes hitos y un momento realmente celebratorio de 1969, la despedida de la dorada década del 60. Ese año también vio convivir pacíficamente al medio millón de personas que se reunió en el festival de Woodstock, mientras el rock tocaba la gloria con discos como "Abbey Road", "Led Zeppelin II" o "In The Court Of The King Crimson". Sin embargo, en un signo inconfundible de final de época, aquel verano (boreal) del 69 iba a mostrar su cara más macabra en Estados Unidos con una serie de feroces asesinatos. Lo curioso es que el estallido de violencia no fue en un suburbio oscuro y marginal, o en una manifestación contra la guerra de Vietnam. Fue en el corazón de Hollywood, en la llamada "fábrica de los sueños", en las colinas donde vivían y viven los ricos y famosos. Por eso no es extraño que la cabecita retorcida de Tarantino ahora enfoque su mirada sobre ese hecho. El 9 de agosto del 69, cuatro miembros de la secta fundada por el hippie trastornado de Charles Manson entraron en la casa de la actriz Sharon Tate y la asesinaron de 16 puñaladas. Sharon Tate tenía 26 años y estaba embarazada de ocho meses. Era una belleza única de la época y estaba casada con Roman Polanski, el director de clásicos como "El bebé de Rosemary". Polanski no estaba esa noche, estaba de viaje en Londres. Los asesinos mataron a la actriz y a sus tres invitados: el peluquero Jay Sebring, la rica heredera Abigail Folger y el guionista Voytek Frykowski. También asesinaron a un amigo del cuidador de la casa, Steven Parent. Fue una verdadera carnicería. Con la sangre de las víctimas escribieron en la puerta de la mansión la palabra "cerdo". El "clan Manson" condensaba todos los sueños de los años 60 transformados en pesadilla: eran un pastiche que cruzaba la espiritualidad con el nazismo y los malos viajes del LSD con una visión (cuándo no) apocalíptica. Como un ángel exterminador, Manson manchó todo, hasta los Beatles. Decía que el "Album Blanco" le había enviado "mensajes", que la canción "Helter Skelter" hablaba del día del Juicio Final y que los Beatles eran los cuatro jinetes del Apocalipsis. Hollywood quedó aterrorizado después de los asesinatos y las tranquilas colinas de Beverly Hills ya no volvieron a ser las mismas. Pero la sombra de 1969 se extendió más allá de aquel verano. En diciembre, como para completar la espiral de violencia, un gigantesco festival de rock organizado en Altamont (California) terminó con tres muertes accidentales y un homicidio justo delante del escenario, mientras estaban tocando los Rolling Stones. Las buenas vibras habían terminado. Volver a creer iba a ser muy difícil.

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