Escenario

El encanto de la mujer que dejó de silbar bajito

En tiempos de tantas miserias, de tanta grieta, de tanta ideología encontrada y desencontrada, toparse con un disco tan conceptual como "Encanto negra" es como un soplo de aire fresco.

Miércoles 14 de Agosto de 2019

En tiempos de tantas miserias, de tanta grieta, de tanta ideología encontrada y desencontrada, toparse con un disco tan conceptual como "Encanto negra" es como un soplo de aire fresco. Algo así como sacar la cabeza del agua para respirar un poco cuando ya no das más. Si algo aprendió en su carrera de artista Noelia Moncada es a reinventarse, a no quedarse nunca quieta, a buscar. Esta cantante rosarina la viene remando silbando bajito y cada vez el silbido se escucha más alto. Protagonizó "María de Buenos Aires" en el Colón y también en Los Angeles, se fue a una gira internacional con Julio Bocca, creó el espectáculo "El tango y la sombra" y lo llevó al Maipo, integró la Orquesta El Arranque, tocó junto a Raúl Garello y Luis Borda, y todo eso no le alcanzó. Fue por más. Y sacó el disco "Encanto negra", en donde bucea sobre las raíces latinoamericanas y su canto se hermana con la negrura del samba brasileño, pero también con la milonga rioplatense y el candombe uruguayo. Y claro, el tango, que siempre está. El disco es en vivo y fue grabado en La Usina del Arte, una sala cuyo nombre va en sintonía con la propuesta de Moncada. Porque en este disco armó una usina artística donde confluyen esa apertura directa al hueso con "Guariló" ("La Argentina está en el suelo/porque su historia negó;/ocultó su sangre india y los negros de carbón") y "Calle" del Tape Rubín, cuyas palabras sueltas, plagadas de sentido, parecen sintonizar con "Por" de Spinetta en "Artaud". Hay clásicos como "El manisero" y "Canción del linyera" y es un placer la versión de "Tristeza de calle Corrientes". Noelia Moncada canta con raíz y esencia. Ya dejó de silbar bajito.

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