Escenario

El drama de la adicción visto desde adentro

Steve Carell y el joven Timothee Chalamet son padre e hijo en la película "Beautiful boy".

Domingo 21 de Octubre de 2018

Es una dupla de lujo, y algunos afirman que podrían correr con suerte en las próximas nominaciones a los Oscar. Se trata de Steve Carell y el joven Timothee Chalamet, protagonistas del intenso drama "Beautiful Boy", que acaba de estrenarse en Estados Unidos y que llegará a la Argentina en febrero, justo para la temporada de premios de Hollywood. Carell es una estrella por derecho propio: se hizo famoso como actor de comedia en la serie "The Office" y en películas como "Virgen a los 40" y "Little Miss Sunshine". También triunfó como actor dramático en la genial "Foxcatcher". Chalamet tiene sólo 22 años y el año pasado fue nominado al Oscar por su papel en "Llámame por tu nombre", la película que lo consagró a nivel internacional. Ahora los dos son padre e hijo en "Beautiful Boy", el filme que refleja la batalla de un chico contra su adicción a las drogas.

   La película está basada en las memorias del periodista David Sheff y su hijo Nic, presentadas desde la perspectiva de cada uno durante la década de adicción casi fatal de Nic a la metanfetamina. "Beautiful Boy" navega entre los recuerdos y las pesadillas, la adicción y la recuperación, y el amor y la angustia de un padre y un hijo. Así que el momento en que ambos actores se conocieron en la audición final de Chalamet para el papel de Nic fue muy importante. "Creo que fue un gran abrazo", recordó Chalamet del saludo que le dio su eventual compañero de elenco. "Lo aprecié mucho porque estaba bastante nervioso cuando entré", afirmó.

   Carell también recuerda vívidamente ese encuentro. Para el actor y todas las demás personas en la sala quedó instantáneamente claro que Chalamet (cuya reveladora actuación en "Llámame por tu nombre" aún no había visto la luz) era la elección correcta. "No creo que haya visto una audición mejor", dijo Carell.

   Un año después de que Chalamet impresionara al público con su química con Armie Hammer en "Llámame por tu nombre", el intérprete de 22 años vuelve a hacer equipo en "Beautiful Boy" con un actor veterano que igualmente le ha servido de mentor. Ambos descubrieron que tenían una afinidad natural pese a la diferencia de edad. Chalamet creció como fan de "The Office" y en una entrevista reciente fue el más interesado en oír las historias de Carell, de 56 años, sobre esa exitosa serie.

   "Fue natural", dijo Chalamet. "Sentí que teníamos un diálogo físico similar a lo que sería el diálogo físico entre un padre y un hijo", apuntó. "Yo siento totalmente lo contrario", dijo Carrell muy serio haciendo reír a su compañero de elenco. "El es alguien con quien querés estar, es alguien con quien querés hablar. Es un actor muy comprometido y se lo toma con seriedad, pero al mismo tiempo es totalmente abierto", aseguró.

   Pocas veces se han visto las adicciones en pantalla como en "Beautiful Boy", del director Felix Van Groeningen. Mientras que Hollywood a menudo se ha concentrado en la caída al abismo de la adicción o la recuperación rápida, "Beautiful Boy" se mantiene fiel a los ciclos de recaída. Cuando la adicción de Nic amenaza con destruirlo, a David lo carcome la desesperación, la culpa y la desesperanza.

Sin respuestas fáciles. Al adquirir los derechos del libro de David Sheff "Beautiful Boy: el viaje de un padre a través de la adicción de su hijo" y del libro "Tweak" de Nic, el productor Jeremy Kleiner de Plan B, la productora de Brad Pitt, convenció a los Sheff de que honrarían el realismo de su historia.

   "Poner esto en manos de alguien más era bastante aterrador", dijo David Sheff. "Lo que nos convenció fue que Jeremy dijo: la adicción siempre ha sido retratada con los mismos clichés. Dijo que estaba comprometido a mostrar la adicción como es: sin respuestas fáciles", aseveró.

   Cerca de 21,6 millones de estadounidenses son adictos a algún tipo de droga. Con el aumento de los opioides las muertes por sobredosis se han duplicado en la última década. Son unos Estados Unidos que los Sheff han podido ver de cerca desde la publicación de sus libros. "Tras compartir nuestras historias hemos podido conectar con todas estas personas diferentes que han tenido experiencias similares o que conocen a alguien que ha pasado por algo así", dijo Nic, de 36 años. "Ha sido un ejemplo increíble de cómo ser abierto y compartir puede facilitar ese tipo de conversaciones", agregó.

   Hacer giras para promover sus libros juntos y ahora la película le ha dado a padre e hijo tiempo para hablar de todo. Ambos dicen que nunca se sintieron tan cercanos. "Mucha gente ha pasado un infierno", señaló David Sheff. "Mucha gente siente que el daño es irreparable. Es algo que escucho todo el tiempo. La gente dice «nunca podré hablar otra vez con mis padres», «nunca podré hablar con mis hijos». Todos pasamos por eso, y nosotros hemos mostrado que con trabajo duro y tiempo una relación puede renovarse", explicó.

   Antes de que comenzara la filmación, Chalamet almorzó con Nic y Carell conoció a David, quien también visitó el set varias veces. "Ambos apoyaron valientemente la película", dijo Carell. "Había una gran sensación de confianza de parte de ellos. No sabían cómo iba a resultar, o si iba a ser una descripción melosa de la historia".

La verdad emocional. Para su papel, Chalamet bajó ocho kilos. Pero tanto él como Carell tienen cuidado de no exagerar sus esfuerzos para retratar auténticamente la adicción y sus secuelas. "Lo primordial era la familia y las relaciones en su interior", consideró Chalamet. "No se trata de manierismos sino de la verdad emocional que estaban viviendo. Y de tratar retratar los momentos en los que estoy usando drogas o intoxicado de la manera más precisa posible, sin ser tan displicente como para pensar que eso es lo que la verdadera experiencia de un adicto sería", enfatizó.

   Al igual que Carell y Chalamet se enfocaron en David y Nic, y sus libros, también se basaron bastante en sus propias experiencias con sus padres y, en el caso de Carell, con sus hijos. Para Carell, la película resuena en un nivel más profundo como la historia de una familia que tiene flaquezas pero que está llena de amor. En otras palabras, como la mayoría de las familias. "Nunca había sentido algo tan profundo por una historia en la que estado involucrado", admitió el actor. "Uno puede etiquetar esto como una historia sobre adicción, pero en realidad es una historia sobre el amor entre estas dos personas", concluyó.


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