Escenario

El dolor de la vedette Fernanda Vives: "Me miro al espejo y no dejo de llorar"

“Me tocó atravesar un momento muy difícil. Me miro al espejo y me veo fea, hinchada y me pongo a llorar. Además estoy tan dolorida!”, dijo la vedette. Vives atravesó una operación de pechos que duró cinco horas y en la que le descubrieron una silicona reventada que ocasionó daños en su organismo.

Martes 05 de Mayo de 2009

“Me tocó atravesar un momento muy difícil. Me miro al espejo y me veo fea, hinchada y me pongo a llorar. Además estoy tan dolorida!”, dijo Fernanda Vives al sitio puroshow.com. Estas fueron las primeras declaraciones públicas de la vedette tras la operación de pechos que duró cinco horas y en la que le descubrieron una silicona reventada que ocasionó daños en su organismo. “Estos últimos diez días fueron horribles, estuve tomando un derivado de la morfina para combatir los dolores. Fue todo un proceso, muy duro, pero ahora le agradezco a Dios y a mi novio. Si Sebastián (Cobelli) no me hubiese dicho que cuando me tocaba sentía que tenía algo duro, yo nunca hubiese sabido que mi vida estaba en riesgo”, dijo. 

“Recién hoy empecé a moverme y saqué a pasear al perro, pero siento muchas puntadas y tirones. Trato de no deprimirme y pienso que los dolores son normales, es lógico, después de todo, el relleno de la silicona ya se había desparramado y solidificado en mi músculo y tuvieron que rasquetearlo”, señaló Vives.

“Los últimos diez días fueron muy duros y todavía no estoy recuperada, de hecho, ayer volví a levantar fiebre y tuve que ir a un médico para que me apliquen un corticoide para bajar mi hinchazón de la lolas que todavía es importante. Por esta misma razón el médico me pidió que en vez de viajar hoy a Buenos Aires lo haga el jueves”, explicó.

Fernanda aún guarda la sensación de confusión con la que se despertó el día de la operación: “Entré al quirófano con sol, a las tres de la tarde, y cuando me desperté eran las nueve de la noche temblando de frio. Ahí me contaron como todo se había complicado y la dosis de anestesia, que era para un lapso de dos horas, tuvo que ser aumentada para que dure cinco. En ese momento me mostraron la silicona y me dio mucha impresión, era como un chicle explotado, me dio terror pensar que eso estaba chorreando dentro de mi cuerpo”.

Lejos de los replanteos, Fernanda confesó que sólo piensa en una cosa: “Quiero pasar este momento lo más tranquila posible antes de empezar a pensar en juicios o problemas. Yo no viví esto como algo cercano a la muerte pero sí me despertó fantasmas personales, sobre todo porque mi mamá murió por mala praxis. Hoy no me arrepiento de haberme hecho las lolas pero sí de haber priorizados precios baratos por sobre calidad profesional”, aseguró.

Con este comentario Fernanda se refirió a su decisión de operarse con el cirujano Gustavo Sampietro, quien en su momento le ofreció operarla para arreglarle un problema en sus siliconas, a cambio de que lo nombre en notas y entrevistas. “Tendría que haber pensado en mi salud y no me mi bolsillo”, concluyó.

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