Escenario

"El destino de los huesos", un profundo drama cómico

El mundo se convierte en eso y sólo eso: un sillón, un mueble, las cuatro paredes y un encierro que podemos discutir si es voluntario o es una marcha inexorable del destino.

Sábado 30 de Mayo de 2015

No deambula, yace como un espectro de la madrugada. No reposa, es su única forma de estar ahora en el mundo. El mundo se convierte en eso y sólo eso: un sillón, un mueble, las cuatro paredes y un encierro que podemos discutir si es voluntario o es una marcha inexorable del destino. Acerca de ese estado, el de la depresión, el que nadie puede desear pero que sin embargo acompaña a una parte de la humanidad desde las épocas más remotas de la especie, trata la obra teatral “El destino de los huesos”, con la imponente interpretación de Andrea Fiorino, de la que se despide mañana, a las 21, en La Manzana, San Juan 1950.

   La actriz llega al sillón después de más de dos décadas de dedicarse, casi a tiempo completo, al oficio de la comedia. Con las recordadas “El discurso”, “Nadie hablará de nosotras”, “Pequeñas terapias ilustradas”, “Para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero” y una enorme lista de espectáculos humorísticos que incluyen homenajes a la gran Niní Marshall, muchos de ellos en inolvidables templos del café concert, Fiorino se consagró como una comediante que supo conquistar al público rosarino.

   Luego de tanto involucrarse con la risa, este espectáculo nos muestra otra cosa. Sobre un texto de Virginia Ducler y con la coordinación general de Federico García, la actriz presenta la otra cara de la moneda. Con la tortuga en el afiche y la aplomada energía dominguera nos vamos metiendo en el clima. La mujer se pregunta para qué mira el tiempo, si el tiempo la vigila, la demora y finalmente la pierde. El tiempo.

   La mujer va escarbando el pozo. Nos metemos, nos dejamos llevar, hasta que suelta un “todos los que no saben qué hacer con sus vidas estudian teatro”, y aflojamos un poco. Pero vuelve a la carga, a cavar y cavar con apatía, con cansancio crónico, con la confesión de no soportar a la gente, con la pregunta existencial “¿qué tiene de malo pasarse todo el día mirando el techo?”. Las reflexiones abundan y entran en palabras los humanos que están allá afuera, con la luz del sol, en plena pulsión de vida. Se habla de sacar la basura, los desechos, de la materia inorgánica y se habla del hueso: el destino de los huesos, dice, “es estar acostado”.

   A través de este drama cómico podemos apreciar una Fiorino que no teníamos vista, que la podíamos intuir, que se podía olfatear. Con “El destino de los huesos” ella vino a confirmarnos que es una profunda actriz dramática, que quiso darse el gusto y le salió muy bien.

   Transitar como espectadores esta obra es una experiencia fuerte, cuya principal virtud está en descubrir el enorme talento de una actriz para sumergirnos en un drama y pensar que entre los artistas locales todavía hay muchas sorpresas que conmueven. Para verla, se deben hacer reservas a eldestinodeloshuesos@hotmail.com.

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