Película

El despertar sexual de un joven en medio de una extorsión en la web

El director Marco Berger dijo que su filme gira en torno a "la ética humana y la individual". Y opinó que el tráfico oscuro de internet es "inmanejable".

Jueves 28 de Mayo de 2020

“El cazador”, nuevo filme del prolífico Marco Berger, pone en pantalla el debate de hacer lo correcto o cuidarse a uno mismo, con el despertar sexual adolescente como trasfondo, en un thriller que utiliza la extorsión en la “deep web” (N de la R: espacio de internet en donde está lo más nefasto y oscuro de la red) y que se puede ver a partir de hoy en Cine.ar TV

y Cine.ar. “Es una película que habla sobre la ética humana y la individual”, dijo Berger a Télam sobre el filme protagonizado por Juan Pablo Cestaro y Lautaro Rodríguez.

    “La idea surge de un caso de principio de 2000 donde había un profesor, junto a un compañero de 18 años, que cooptaba pibes para «enfiestarlos». Después, investigué un poco y vi lo fácil que es conseguir materiales que no deberían estar disponibles en internet. A veces, tipeás una búsqueda que no tiene nada que ver con la pedofilia y aparecen materiales que no deberían estar ahí”, explicó a Télam el director, que cuenta con 10 largometrajes.

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En la cinta, Ezequiel, un adolescente de 15 años, comienza su despertar sexual en medio de tribulaciones y rechazos por parte de otros chicos. En su búsqueda, conoce a El Mono, un skater seductor que lo corresponde y con el que desanda todos los deseos quinceañeros.

    Sin embargo, lo que parece una relación adolescente, comienza a tornarse más oscura luego de que ambos comparten un fin semana en la casa del primo de El Mono. En un comienzo, el skater se muestra esquivo y hasta da de baja su celular. Luego, un mensaje anónimo lo intenta envolver a Ezequiel en una red de pedofilia virtual que pone en debate hasta dónde uno puede intentar salvarse a uno mismo o hacer lo correcto.

   “Es una película que habla sobre la ética humana y la individual”, comentó el realizador. Berger también pone sobre el tapete la confianza que existe entre los chicos, el peligro que representan algunos mayores y la falta de diálogo que a veces existe entre padres e hijos, lo que puede abrir la puerta a innumerables peligros.

    “Es una culpa un poco de los padres de no hacer lectura de sus hijos y también de la sociedad, donde ser gay para muchos está mal. Entonces, el chico se aleja de los padres y del entorno. La culpa de los padres es no ampliar el abanico. Si se habla de eso, es mucho más fácil que cuando uno se acerque a esos lugares pueda estar más protegido. A veces los padres también son víctimas de una cultura”, dijo Berger.

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 —Con esta película retomás el thriller, algo que sólo habías hecho en “Ausente”.

   —La idea de cambiar o explorar géneros tiene que ver con ampliar la mirada. Además, hay temas que no se pueden tocar desde la comedia romántica, que quizá es mi género más explorado. A mí me parecía interesante abordar este tema desde un thriller porque hay algo de terror que rodea al chico y que con este género lo puedo manejar mejor.

   —¿Siempre preferís evitar las escenas sexuales y los desnudos?

   —Hacerlo era volverme provocador y eso no es algo que yo haga, no era lo importante en la película. Me parecía más interesante agarrar el tema con delicadeza. Como habla de la sexualidad de menores, me parecía poco inteligente mostrarlo porque sería parte de lo que critico. Me parecía bien encarar el tema desde el lugar más delicado posible y darle importancia. No quería ser parte de un sistema del cine en lo que llamar la atención parece útil.

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   —La película también habla de la exposición y la invasión a la privacidad.¿Dónde considerás que está el límite?

   —No lo sabría. Si la exposición es sana, no hay problema. Si uno está filmando un documental en un lugar público, que no se mete en la privacidad de las personas, no lo veo mal. Después depende del nivel de exposición que uno quiere. Aunque seas una persona pública, tampoco me parece justo perseguirte a la salida de un aeropuerto. Una persona tiene derecho a mantener su vida al margen. Es un tema delicado. Si vos te sentís expuesto, tenés que poder quejarte. Pero una foto de una tapa de revista de la llegada del verano con vos tirado en una plaza, bueno, es medio polémico si te sentís invadido, porque fuiste parte de esa movida en un lugar público. Da para largo y no sé si tengo la respuesta para eso.

   —¿Creés que se debería regular el tráfico en la “deep web”?

   —Es inmanejable. Internet es la conexión entre computadoras; y las empresas lo que hacen es mostrar lo que creen que se puede mostrar, pero no tienen control. No es que a internet la crean los Estados, son conexiones entre computadoras y ahí se forma la red. Las empresas deciden lo que no muestran y eso no es nada simple de controlar. Es como querer controlar el narcotráfico. Igual, la película no habla de eso. Es muy difícil poder acceder a la “deep web” para una persona común. Por eso digo que la película habla de la ética propia, con las decisiones que este pibe tiene que tomar entre lo que cree que es correcto y lo que no lo es. Es una excusa para ver cuán libres somos o no para tomar ciertas decisiones.

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