Escenario

El crimen organizado muestra su peor rostro

Hugh Laurie y Tom Hiddleston interpretan los roles principales de la ficción basada en “El infiltrado”, una novela de John Le carré.

Domingo 21 de Febrero de 2016

Uno era un doctor rebelde y el otro un villano de historieta. Pero Hugh Laurie ya no es más el médico de “House” y Tom Hiddleston se sacó el traje de Loki, el hermano de Thor en “Avengers”. Ahora los dos actores se ponen en la piel de las principales criaturas de “The Night Manager”, la miniserie de ocho capítulos que se estrena mañana, a las 22, por la cadena AMC. Basada en el best seller de John Le Carré, “El infiltrado”, la trama hurga en un derrotero de espionaje y crimen organizado con suspenso y acción de alto voltaje.

   “Me enamoré de esta novela desde que la leí por primera vez en 1993. La obra de Le Carré me fascinó desde que era un adolescente, pero siempre me ha intrigado esta historia en particular; su fuerza, y casi hasta su místico romanticismo”, destacó el actor y músico de jazz.

   La trama cuenta la historia de Jonathan Pine (Hiddleston), un ex soldado británico reclutado por Angela Burr (Olivia Colman) para infiltrarse en el círculo íntimo del traficante de armas Richard Onslow Roper (Laurie). Lo más sorprendente es que, en su travesía, Pine deberá convertirse en un criminal, lo que lo obligará a cambiar las reglas de juego.

Sueño cumplido.“Siempre soñé con protagonizar el papel de Jonathan Pine. Y ahora tengo que conformarme con mirar a Tom (Hiddleston), que es mucho más joven”, bromeó Laurie en rueda de prensa, y señaló que tuvo que esperar más de 20 años para que la novela fuera llevada a la pantalla chica.

   Todo lo contrario le ocurrió a Hiddleston, quien no conocía la obra de Le Carré. “No, no la había leído, pero después de terminar el guión la busqué y lo hice. Creo que John le Carré ocupa una posición única dentro de la literatura y la narrativa británicas. Posee una gran autoridad en los temas que trata, al haber tenido él mismo una vela en ese entierro, como se suele decir”, destacó.

Respecto a la criatura que le tocó interpretar, explicó: “Este personaje me gusta porque sabía como actor que me obligaría a desempeñarme al más alto nivel de mis capacidades físicas e intelectuales. No sólo es un agente de campo y un hombre de acción, sino también alguien lo suficientemente listo como para infiltrarse en una organización criminal y mantenerse encubierto”.

   El actor encarna a un ex militar convertido en manager de hoteles de lujo, que se ve involucrado en una historia de crimen organizado, asesinatos y venganza mientras trabaja en su turno de la noche en un hotel de El Cairo.

   La novela, que originalmente tiene lugar durante la época de los cárteles de la droga en Colombia, fue adaptada a las protestas de El Cairo durante la primavera árabe para darle un toque moderno.

   Respecto a la citada adaptación contemporánea de este texto, Laurie sostuvo que no encontró ninguna dificultad dado que “una característica esencial de los mitos es que son de alguna manera eternos”. Y agregó: “Son narraciones que pueden ser contadas y recontadas, sin importar en qué época o lugar se ubiquen. Normalmente te diría que intentar darIe un contexto contemporáneo a una historia es como arar en el mar, porque los acontecimientos siempre nos sobrepasan”.

Trascartón señaló que la historia es “irresistiblemente romántica y emocionante” y que su personaje es “seductor y a la vez malvado”.

   En el primer capítulo de la serie que emula el estilo de las glamorosas películas del agente secreto 007, Pine es testigo de un asesinato impune ligado a la venta de armas en Egipto, lo cual lo lleva a ponerse en contacto con los servicios de Inteligencia británicos M16.

   En su afán por conseguir justicia, establece una relación con la bella Angela Burr (Olivia Colman) del MI6, con quien comienza a colaborar para infiltrar la red de corrupción encabezada por Roper, considerado “el peor hombre del mundo”.

   El propio Le Carré aprobó la adaptación y aceptó aparecer como extra en el segundo episodio, donde Roper celebra con amigos en la espectacular isla de Mallorca.

   Respecto a las locaciones que tuvo la serie, Laurie destacó: “Fuimos a lugares absolutamente asombrosos, comenzando por Zermatt, en los Alpes suizos. Es algo muy especial abrir la ventana de tu dormitorio y ver el Matterhorn justo enfrente de ti. Luego pasamos seis semanas en Marruecos, antes de empezar la filmación en Mallorca, donde permanecimos cinco semanas más”.

   Y añadió: “No pasó ni un sólo día sin que alguien del equipo dijera: «No puedo creer que de verdad estoy aquí haciendo esto». Tuvimos la buena suerte de interpretar personajes que llevan una vida de súper lujo en medio del jet set, ya que para hacer creíble la serie creíble había que meterse de lleno en ese ambiente. Fue muy duro”, destacó el actor con su ironía habitual.

Complejidad. A su turno, Hiddleston destacó la importancia de trabajar en una novela de Le Carré. “Es un narrador de historias extraordinariamente dotado y un verdadero maestro en su ámbito particular: el espionaje y el suspenso”, indicó. “Pienso que la principal razón por la que casi cualquier actor se sentiría atraído a participar en una adaptación de sus obras consiste en la increíble complejidad de sus personajes, llenos de ricos matices tan sorprendentes y contradictorios como las personas de verdad”, agregó el actor.

   En otra descripción de las cualidades de su personaje, dijo que Pine lo sedujo porque “su nobleza, valor y moralidad son muy atrayentes. Se trata de un individuo con una gran conciencia moral, lleno de los mismos valores que Le Carré considera esenciales para el mundo civilizado”.

   “Existe una cierta línea que atraviesa toda la obra este escritor —añadió Hiddleston— y que representa un cimiento moral muy robusto. Es una creencia en la presencia del bien y el mal, y en la necesidad de defender lo primero sobre lo segundo”.

   Hugh Laurie reflexionó acerca del perfil expuesto y oculto de los protagonistas: “El público tendrá que juzgar por sí mismo en qué momento tanto Pine como Roper cruzan la frontera en direcciones opuestas: El villano busca su propia perdición y el héroe se convierte justo en lo que deseaba destruir”, dijo en referencia a los personajes.

Y concluyó: “A eso me refiero cuando menciono una lucha mítica. Es una exploración absolutamente fascinante, como lo es gran parte de la obra de Le Carré. Algunos lo describen como un autor de novelas de espionaje, pero sus narraciones trascienden los límites del género. Utiliza el universo de los espías y los servicios de inteligencia para examinar las cuestiones humanas más profundas. Espero que le hayamos hecho justicia”.

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