Escenario

El cineasta de los astilleros Andrzej Wajda cumple 90 años

Lejos de jubilarse, el laureado director polaco aún tiene proyectos y también levanta polémicas públicas en su país.

Domingo 06 de Marzo de 2016

Sus movimientos son más inseguros y se apoya en un bastón al caminar, pero los ojos de Andrzej Wajda brillan con la misma intensidad de siempre detrás de las gafas.

   El viejo maestro del cine polaco cumple hoy 90 años, pero no por eso piensa en jubilarse. Los proyectos avanzan más lentamente que antes, pero llegan. Su última película fue estrenada en 2013.

   Wajda también levanta la voz en las polémicas públicas. Hace poco criticó en una carta abierta junto con otros directores la manera en que el canal de televisión estatal TVP mostró la película “Ida”, por la que su compatriota Pawel Pawlikowski ganó el Oscar el año pasado a la mejor película de habla no inglesa.

   Que el canal, cuya dirección fue nombrada por el gobierno nacionalista-conservador, haya mostrado el filme en una versión comentada es “el camino a la censura”, escribieron Wajda y otros directores. La cinta relata la búsqueda de identidad de una monja de origen judío.

   Este viernes, el gobierno también fue blanco de sus críticas por las denuncias contra el ex líder sindical anticomunista Lech Walesa. La forma en que se lo está tratando es “repugnante”, afirmó el director. Los actuales dirigentes “sencillamente no soportan el no haber jugado ningún papel mientras que Lech era el protagonista”.

   El Instituto de la Memoria Nacional (IPN) informó recientemente sobre el hallazgo de una declaración del servicio secreto que probaría que Walesa fue informante de los comunistas, algo que niega el ex líder de Solidaridad.

   Wajda, que al principio quería ser pintor, no es solamente admirado como artista, sino considerado como una autoridad moral en su país, una voz de la conciencia.

   Nacido en Suwalki, en el noreste de Polonia, Wajda estudió en la escuela de cine de Lodz. Ya sus tres primeras películas, “Pokolenie” (1955), “Kanal” (1957) y “Cenizas y diamantes” (1958) están consideradas como obras maestras y clásicos de la “escuela de cine polaca”. En estas cintas, el director, que participó en la resistencia contra la ocupación alemana, aborda la época de la guerra y la toma de poder de los comunistas después de 1945.

   La historia compleja y dramática de Polonia ha sido siempre objeto de las obras de Wajda. Su clásico “El hombre de mármol”, de 1977, es una crítica acérrima del estalinismo en su país. Y en “El hombre de hierro” (1981) cuenta la historia de las huelgas de los astilleros del año anterior y la lucha por los sindicatos libres. Su cierre de la “trilogía de Gdansk” es su último film hasta el momento, “Walesa, el hombre de la esperanza”.

   Wajda también hizo una película sobre Janusz Korczak (“Korczak”, 1990), el escritor y pedagogo asesinado en el campo de concentración nazi de Treblinka junto con sus protegidos del hogar de huérfanos del Gueto de Varsovia. Y en “La masacre de Katyn” (2007) contó la historia de los miles de oficiales polacos ejecutados por el servicios secreto soviético en 1940. Fue además el relato de una historia personal, pues entre las víctimas estaba su padre, que era oficial de la caballería.

   Algunos críticos lo acusan de haber hecho demasiadas concesiones antes de la caída del comunismo en 1989. “Era la voz de una nación que no podía hablar libremente”, responde el cineasta. Sin sus películas no habría existido el movimiento de liberación de Solidaridad en 1980, asegura.

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