Escenario

El cine que gana premios y ajustes

Excepto Campanella, el actor Arturo Bonín y Los directores Hugo Grosso y Gustavo Postiglione critican el recorte del Incaa

Domingo 17 de Diciembre de 2017

El cine argentino tuvo un 2017 en el que se lució en festivales internacionales y pese a la caída del público en las salas nunca resignó calidad. Películas como "El ciudadano ilustre", "Zama", "La cordillera" y "Alanis" hablan por sí solas de cómo impactó el cine nacional este año a escala mundial. Sin embargo, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) lanzó una resolución en la que confirma que en 2018 no habrá créditos para financiar películas.

Ni el prestigio internacional de los premios de los grandes festivales como Venecia o San Sebastián sirvió de respaldo para lo que vendrá. ¿Es un anticipo de la caída del cine argentino o es un ajuste menor y todo seguirá igual o mejor que antes? El director Juan José Campanella, el actor Arturo Bonín y los realizadores locales Gustavo Postiglione y Hugo Grosso expresaron su opinión sobre el tema. En tanto, el Incaa decidió no responder un cuestionario de ocho preguntas al vicepresidente Fernando Lima, pese a que el funcionario había dado su palabra de contestarlas por mail.

"El cine es una arista más de una política perversa y el que no se da cuenta de esto vive en otro planeta", dijo Postiglione. "Esto no es tan grave, lo que pasa es que todo el mundo se monta a la política", opinó Campanella. "El recorte es real, no político, están cortando la posibilidad de seguir contando historias", destacó Bonín. "Nos están distrayendo con achicar los subsidios, pero no hay que perder de vista que este gobierno neoliberal, tratará de quedarse con todas las cajas posibles para jugarlas en el mercado financiero", lanzó Grosso.

En estos términos se manifestaron los consultados por Escenario, quienes expresaron, a excepción del director de "El secreto de sus ojos", el estado de alerta ante este recorte, en coincidencia con las entidades que componen la multisectorial por el trabajo, la ficción y la industria audiovisual nacional, que ya venían manifestando su disconformidad meses atrás cuando se dictó la resolución 942 que abre un panorama ambiguo sobre el Fondo de Fomento Cinematográfico.

Incluso en abril, en una movilización en defensa del cine nacional se dio a conocer en las redes sociales un spot en el que participaban desde Leonardo Sbaraglia hasta Pablo Rago y Natalia Oreiro, en donde reclamaban que "no se destruya la ley de cine" y expresaban el temor de que "se vacíe el fondo de fomento cinematográfico".

El Incaa, ente público no estatal del Ministerio de Cultura de la Nación, tiene a su cargo "el fomento y regulación de la actividad cinematográfica en todo el territorio de la República y en el exterior, en cuanto se refiere a la cinematografía nacional, de acuerdo con las disposiciones que la propia ley establece". Eso reza el primer considerando de la resolución 1565 que se emitió el 6 de diciembre, y hasta aquí poco que no se sepa.

Pero trascartón especifica un punto que hizo estallar a la comunidad artística del universo cinéfilo. Y es donde precisa que se encuentran "comprometidos la totalidad de los fondos destinados al otorgamiento de créditos para el 2018, dada la gran cantidad de solicitudes recibidas en este ejercicio, así como los proyectos que aún se encuentran en ejecución pese a haber iniciado en ejercicios presupuestarios anteriores". Por lo tanto, la fría letra de la resolución oficial determina que "en este contexto las solicitudes de créditos industriales otorgados de manera directa por el Instituto carecerían de fondos para ser atendidas hasta el ejercicio presupuestario correspondiente al año 2019".

Ante este escenario, no fueron pocos los que expresaron su repudio. Postiglione, una de las referencias del Nuevo Cine Argentino en los 90 a partir de "El asadito" está en pleno rodaje de "Singapur", junto a la actriz Julieta Cardinali. Y pese a que nunca detiene su maquinaria productiva, no puede evitar alarmarse ante esta disposición: "Este recorte recorta todo, por eso te digo, que el cine es una arista más de una política perversa, y el que no se da cuenta de esto vive en otro planeta. Obviamente que va a haber menos películas de todo tipo, de los directores viejos, de los nuevos y de los que están en el medio. Pero en realidad no se trata sólo de eso. Porque las productoras con espalda financiera y con apoyo de canales o empresas multinacionales van a poder producir y harán películas también de gente nueva, vieja y de los otros."

Y agregó que "todo depende de dónde esté parado cada uno", consideró. "El recorte es para los medianos y los pequeños, como en todo lo que se está haciendo. Es una política clara y con un perfil ideológico muy marcado: el que no está en esa vereda queda afuera, el que no tiene medios que se olvide de producir cine de la manera industrial. Hay que buscar otras formas de producir, es lo que yo me estoy planteando y lo que estoy haciendo ahora ante el momento que estamos viviendo", confirmó con evidente incomodidad sobre las consecuencias que podría tener la resolución del Incaa.

En el mismo sentido, Arturo Bonín, cuyo paso en la cinematografía nacional va desde la recordada "Asesinato en el Senado de la Nación" (Juan José Jusid) hasta la también testimonial "El almuerzo" (Javier Torre), consideró el perjuicio cultural que tendría este ajuste: "El recorte es real, no político. El estímulo y fomento al cine de ficción y a los documentales, desde Birri para acá, es importantísimo, va más allá de un problema económico, es un problema cultural. Si yo no puedo contar quién soy y qué me pasa, mi nieto no va a saber quién es, se corta una cadena y una posibilidad de continuidad en el cine con el perjuicio de que si la maquinaria se anquilosa las ideas también. Hoy mismo te encontrás con directores excelentes que ven coartada la posibilidad de seguir contando historias".

Pese a esta posición, Campanella, una vez más en coincidencia con las políticas del gobierno nacional, declaró a Escenario: "No hubo recortes, sino un exceso de películas, hay que informarle a la gente cómo se financia el cine, ya que no es una partida del presupuesto que se pueda recortar o no. Es el diez por ciento de las entradas del cine y un canon que pagan los canales de televisión, eso es siempre así y no se recortó. Simplemente para que no sigan esparciendo una mala información que tiene más un tono falaz, porque el Incaa es un ente autárquico que no recibe plata del gobierno".

Para echar luz sobre este punto fue consultado el cineasta Hugo Grosso, de "A cada lado" y realizador de uno de los cuentos de "Fontanarrosa, lo que se dice un ídolo", quien detalló que "en 1994 se dictó la ley del cine que prevé la creación del Instituto Nacional de Cine y de un fondo de fomento compuesto por el 10 por ciento del valor de la entrada, que todos pagamos cuando vamos al cine, más un aporte que hacen las televisoras en concepto de lo que cobran por la publicidad por pasar películas. El fomento se viabiliza a través de créditos, subsidios y concursos que posibilitan el desarrollo de una industria cinematográfica como ha venido ocurriendo con la consecuente generación de fuentes de trabajo en la cadena de producción del cine. Hasta aquí parece que estamos hablando de la producción desde el punto de vista industrial, pero en realidad lo que está en juego y lo más significativo es lo que tiene que ver con la producción simbólica, con la presencia cultural de un país y de las pantallas, que de no estar garantizada y de no ser posible esta ley se vería avasallada por una cultura más omnipresente como es la industria americana".

Campanella acotó que "como en todo, el gobierno no comunica bien y pasa que hasta el periodismo piensa que el gobierno puede recortar los fondos del Incaa. Pero están absolutamente saturados los comités de créditos, que están aprobando más de doscientas películas por año y están reventados. Es una cosa mucho más compleja, que incluso mi socia lo tendrá que estudiar para mi próxima película, pero no es tan grave. Lo que pasa es que todo el mundo se monta a la política".

Por último, Grosso advirtió: "El riesgo es que nos están distrayendo con achicar los subsidios, regular, cambiar ordenanzas, quitar los créditos, cuestiones que parecen de orden administrativo, y siempre está teñido con el tema de que las administraciones anteriores han hecho estragos y se han quedado con dineros, que en todo caso tendrán que comprobarlo, pero lo que no hay que perder de vista es que este gobierno neoliberal tratará de quedarse con todas las cajas posibles para jugarlas en el mercado financiero. El problema es que nos quedemos sin la multiplicidad de voces, sin la producción simbólica propia presente en las pantallas cinematográficas nacionales e internacionales".

En este contexto, que suma confusión con las declaraciones a Télam de Lima (ver aparte), queda por contestar preguntas como estas: ¿no se corre el peligro con este tipo de decisiones del Incaa que algunos realizadores tengan que buscar apoyo en el exterior, o incluso lleguen a filmar en otros países, y de ese modo el cine argentino pierda esa posibilidad de mostrar sus paisajes y su cultura principalmente? ¿El dinero que se ahorra el Incaa en 2018 será invertido al menos en algo que favorezca al cine argentino a futuro? ¿Este panorama de ajuste presupuestario que plantean no creará escepticismo para quienes comienzan a filmar y no tienen otra manera de hacer cine si no es con el apoyo oficial? Por lo pronto, el Incaa no da las respuestas necesarias para resolver la incertidumbre de los realizadores, que hoy ven peligrar las posibilidades de seguir haciendo un cine cada vez más premiado en el exterior, pero que con estos ajustes todo indica que es castigado puertas adentro.

El Incaa se contradice con la resolución

vPese a que la resolución 1565 especifica que "se encuentran igualmente comprometidos la totalidad de los fondos destinados al otorgamiento de créditos para el 2018" y que "en este contexto las solicitudes de créditos industriales otorgados de manera directa por el Instituto carecerían de fondos para ser atendidas hasta el ejercicio presupuestario correspondiente al año 2019", el vicepresidente del Incaa, Fernando Lima, en una explicación que se contradice con la información oficial, le dijo a Télam que "el Incaa va a otorgar créditos durante el 2018". Y agregó: "El tema tiene que ver con que es tal la cantidad de créditos en trámite, que se ha pensado en otra herramienta que pueda ser más virtuosa en cuanto a poder posibilitar la entrega de lo que correspondería al 85 por ciento de créditos, incluso en una sola cuota, a través de los anticipos de subsidios. La realidad tiene que ver con la existencia de 280 trámites relacionados con pedidos de créditos en distintas instancias. Esto sumaría otra herramienta para dotar de mayor dinamismo al sistema. Decir que no va a haber créditos hasta el 2019 es falso".

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