Escenario

El cantante del romanticismo

Roberto Carlos es de esos cantantes a los que se les permite todo, y vaya si lo tiene merecido.

Lunes 11 de Junio de 2018

Roberto Carlos es de esos cantantes a los que se les permite todo, y vaya si lo tiene merecido. En tiempos en que, con justo motivo, se discuten posiciones políticas y hay una recurrencia casi obsesiva por saber de qué lado está ideológicamente cada uno de los artistas que se suben al escenario (excepto a los standaperos, a los que sólo se les exige que hagan reír con un mircrofonito y cero escenografía), bien, en estos tiempos, Roberto Carlos saca un plus de ventaja por ser un romántico por naturaleza. Esa es su ideología: el romanticismo bien entendido.

Bastará con escuchar "La distancia", "Qué será de ti", "Detalles", Amada amante", "Un gato en la oscuridad" y hasta se le puede permitir que le haga un pito catalán al tango y se mande con "El día que me quieras". ¿Por qué no? Con sólo escucharlo, en los 70, en los 90 o ahora, cuando sigue resistiendo con sus 77 años, conmueve. Fue cruel estigmatizarlo con "Jesus Cristo" o "Un millón de amigos", como si eso hubiese sido lo único que hizo en su carrera, cuando pocos recuerdan que integró la MPB (Música Popular del Brasil), aunque los referentes más visibles, merecidamente, fueron Chico Buarque, Caetano Veloso y Elis Regina. Basta verlo y oírlo en su último CD y DVD "Primera fila" , grabado en vivo, para entender que las arrugas, las canas y el paso del tiempo no afectan la sensibilidad cuando, como en este caso, es genuina.

Ahora está ante otro nuevo desafío, su primer disco de estudio grabado íntegramente en castellano. Mi vieja, Dominga, fanática eterna del músico brasileño, debe estar chocha con esta noticia porque no tendrá que andar traduciendo el portugués para entender algunas de sus canciones. Sean los más grandes, los cincuentones o los pibes, Roberto Carlos sigue logrando lo que busca cuando canta: enamorar.

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