Escenario

El batero que hizo el último redoble y se fue con la música a otra parte

El último adiós a Rodolfo García, un pionero del rock argentino como integrante de Almendra y Aquelarre. El músico falleció ayer, días después de sufrir muerte cerebral por un ACV. Bonzo Morelli y Pupe Barberis recuerdan el día que lo conocieron.

Miércoles 05 de Mayo de 2021

Rodolfo García hizo el último redoble y se fue con la música a otra parte. El tipo del toque justo, el más musical de los bateros argentinos, el que privilegiaba la canción como gran capitana y no le importaban los solos para lucirse. Fue el gran batero que estuvo atrás de la voz de Luis Alberto Spinetta en Almendra pero que también fue responsable del concepto sonoro de Aquelarre, una banda de culto del rock argento. Entre las sentidas expresiones de la comunidad artística tras su muerte, ocurrida en la madrugada de ayer a los 75 años en el hospital porteño Tornú, La Capital dialogó con dos músicos locales que lo conocieron de cerca: Bonzo Morelli, quien compartió escenario como artista invitado; y Pupe Barberis, quien le prestó la batería cuando vino a tocar con su banda Jaguar en 2017 en Plataforma Lavardén. Para muchos, Rodolfo García ya había partido cuando el pasado miércoles tuvo un accidente cerebrovascular (ACV) que lo dejó en un estado irreversible de muerte cerebral, pero los artistas que dejan una huella nunca se van del todo.

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Almendra. Molinari, García, a su lado Spinetta y detrás Del Guercio.

Almendra. Molinari, García, a su lado Spinetta y detrás Del Guercio.

  El intérprete, compositor y gestor cultural fue una figura clave en los albores del rock local en los 60 y fundó la seminal Almendra junto con Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Emilio del Guercio. Luego fue baterista de Aquelarre y Tantor, colaboró con Litto Nebbia en Nebbia’s Band, fue el percusionista de Peteco Carabajal y Jacinto Piedra en Santiagueños para el disco “Transmisión Huaucke”, tocó con Víctor Heredia, con Pedro y Pablo y, más cerca en el tiempo, nuevamente con Spinetta en su última etapa solista.

  También formó su propia banda, La Barraca, en 1989 y, más cerca en el tiempo, participó de PosPorteño, junto al trovador Alejandro del Prado y al bajista y cantante Dhani Ferrón; y de Jaguar, también con Ferrón además de con Lito Epumer y Julián Gancberg.

  Entre esa persistencia como instrumentista certero e inspirado, García también desplegó una fuerte labor en la gestión cultural, tarea que le valió ser nombrado director nacional de Artes bajo la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en 2014.

Visión 7 Rock - Pioneros: Rodolfo García

  García se desempeñó como director ejecutivo de la revista Expreso Imaginario y participó en radio con “Mundo disperso” con Pedro Saborido, que este año podía escucharse los domingos en Radio Nacional.

  Si ya conocida la noticia del ACV había despertado muchísimas reacciones en redes sociales, al hacerse público el desenlace generado por él, las muestras de dolor y reconocimiento a García volvieron a manifestarse.

  Roque Narvaja destacó a Télam que “Rodolfo García era una buena persona, y en un mundo donde todo tiene precio, el valor de su palabra se va a echar de menos”. “Hombre comprometido con su tiempo padeció el destierro y allí lo reencontré con su sonrisa y con su buena voluntad intacta. En Madrid ejercimos la nostalgia y la esperanza en encuentros con las familias y los amigos en los jardines de mi casa y fue allí donde me dijo ‘me vuelvo a lo que sea, no aguanto más’”, lo recordó quien lanzó el tema “Una foto de papel”, cuyo video dirigido por el cineasta rosarino Héctor “Nene” Molina ya circula en las redes.

  “Nos reencontramos tiempo después en un Buenos Aires roto y desangelado, donde volvimos a sembrar un futuro posible, ya sin héroes...”, dijo Narvaja.

      Bonzo le contó a La Capital que conoció a García en un evento a beneficio que fue a tocar con León Gieco hace unos años en el ND/Ateneo de Buenos Aires. Poco después, el experimentado baterista llegó a Rosario con su banda Jaguar y lo invitaron a subir al Bonzo: “Yo no lo podía creer estar tocando a su lado, fue glorioso”.

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En Lavardén. García toca la batería de Pupe Barberis, mientras el Bonzo rockea a su lado y no lo puede creer.

En Lavardén. García toca la batería de Pupe Barberis, mientras el Bonzo rockea a su lado y no lo puede creer.

  “Esa noche mantuvimos una linda charla -recordó- hablamos de fútbol y de música, él está en mi lista de bateristas preferidos con Oscar Moro y Pomo desde los tiempos en que yo también tocaba la batería”. Y agregó: “Recuerdo que una vez le mandé la versión que hicimos en mi último disco de “Tema de Pototo”, de Almendra, y me contestó al tiempo, por whatsapp, sé que pidió mi número para contestarme. Me dijo que lo emocionó esa versión y que le enviara felicitaciones a cada uno de los músicos que participaron en ese tema. Fue un grande de la historia del rock argentino, es de esas personas que más allá de haberse ido, por su gran humildad, dejan una enseñanza de vida”.

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Bonzo Morelli y Rodolfo García, en la foto de la noche en que vino con Jaguar a Rosario.

Bonzo Morelli y Rodolfo García, en la foto de la noche en que vino con Jaguar a Rosario.

  A su turno, Pupe Barberis, baterista de Bonzo Morelli, Caburoblus y Ber Stinco, dijo: “Se fue Rodolfo nomás, tengo una tristeza que me invade el alma, se fue una parte grande de la historia del rock nacional, él tenía un backbeat único, que es ese golpe de tambor junto al bombo que era inigualable, tremendo. Rodolfo siempre iba detrás de la canción, que es lo que yo también trato de hacer cada vez que toco. Fue un batero absolutamente musical, fijate lo que hizo con Víctor Heredia por ejemplo, que no era rock sino más cerca del folclore, era tremendo, es una horrible perdida, pero nos queda su obra”.

  “La última vez que vino a Rosario fue con Jaguar, que es la banda en la cual tocaba Dhani Ferrón (con quien también integraba Los Amigo, que grabaron el disco póstumo de Spinetta). Ahí vino a tocar acá en noviembre de 2017 en Lavardén y usó mi batería. Así que ir a la sala y armarle la batería para él, para un zurdo, fue increíble. El usaba una Gretsch de los años 70 y la mía tiene 15 años pero es similar a la suya. Recuerdo que charlamos un rato, es un tipo generoso y después lo llevé hasta el hotel, fue una vivencia única e inolvidable para mí”, concluyó el baterista y docente.

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