Escenario

"El baile, la lírica y la rítmica hacen del tango algo singular y visceral"

Federico Bertero, el cantante de Gato Maula Project, rescata la fusión de "Bailarín", el disco que presentan mañana en la Terraza de Lavardén

Jueves 07 de Diciembre de 2017

Una pizca de música ciudadana, otra de electrónica, algo de jazz, un tema de los Redondos y otro de Gardel y Le Pera, composiciones propias y hasta un track oculto con la voz de Julio Cortázar. Lo extraño y maravilloso es que de esa combinación de sonidos, perfumes y sensaciones, el resultado sea tango. Y aquí habrá que agradecer el pulso creativo de Gato Maula Project, el grupo rosarino que mañana, a las 21, presenta su segundo disco "Bailarín", en la Terraza de Lavardén (Sarmiento y Mendoza). "El baile, la lírica y la rítmica es un triunvirato que hace del género algo singular y visceral", dijo Federico Bertero, vocalista y autor intelectual del caso Gato Maula.

Bertero, ese cantante que sabe darle la impronta rockera al tango, no está solo. "Yo tiro los temas pero los armamos entre todos, somos muy amigos, nos conocemos desde hace años y nos queremos mucho", le confesará a Escenario. Tanto él como todos los integrantes de la banda, cuyo disco debut se tituló "Siete vidas", tienen formación académica: Gustavo Sordelli en bandoneón; Fernando Fontana en contrabajo y programación; Diego Corvalán en guitarra y programación; y Mariano Emanuelli en teclados.

"Es tango, electrónica y rock, definitivamente. Gato Maula Project toma como eje el tango y a partir de allí se lo va cruzando con distintos estilos, es por ello que nos definimos como tango fusión", dijo Bertero.

A lo largo de los 12 temas del disco, sin contar la coda con la voz de Cortázar, se mixturan desde "La última curda" (Troilo/Castillo), inmejorable tema de apertura; "El día que me quieras"(Gardel/Le Pera), bien bailable y poco apto para fundamentalistas de las versiones originales; y hasta "Será una noche" (Tinelli/Ferradás Campos), quizá la más romántica del disco.

La convivencia es el alma de "Bailarín". Porque el tango tradicional es el mejor vecino de "El arte del buen comer", de Beilinson/Solari e incluso de los temas propios, con perlitas como "Trasciende"; "Sodoma" o "Sin pista", quizá el más movido del CD y en donde se respira mucho esa mixtura tanguera y rockera, ya que la interpretación de Bertero le hace guiños al Indio Solari.

Al preguntarle a Bertero si el rock está cada vez más tanguero o el tango cada vez más rockero, respondió: "Creo que son dos géneros que tienen mucho en común. El tango, mucho antes de triunfar en París, tuvo un origen prostibulario y arrabalero. Fue casi una reacción contestataria desde lo orillero, desde lo suburbano. En este aspecto se hermana con lo que conocemos como rock y su cultura. Uno de los que entendió rápidamente esto fue el Polaco Goyeneche".

Como en muchos temas de impronta tanguera, el amor y el desamor están presentes en las composiciones propias de Gato Maula Project. Incluso hasta se podría decir que hay un link directo que va desde la "percanta que me amuraste", de "Mi noche triste", a la "Milonga del engañado", track tres de "Bailarín". "Con «percanta» y con tantos otros diría yo, claro que sí", asintió Bertero. Y agregó: "Con la impronta generacional que cabe a cada composición, creo que hay ciertos tópicos que son inherentes a la condición humana. El amor, así como el dolor, hermanan y colocan a la gente más cerca que lejos. Permiten esa maravillosa experiencia de no sentirnos tan distintos".

El disco termina con un tema oculto y se oye una voz cercana, familiar. Sobre un bandoneón que suena a belleza y puñalada, aparece la voz de Julio Cortázar. "Creo que el tango es más reflexivo o filosófico que nostálgico. El abrir el disco con «La última curda» y cerrar con el gran Cortázar recitando su poema «Después de las fiestas», resalta un poco esto. Entre uno y otro sin duda hay una gran conexión", dice Bertero. Y agregará que "Cortázar tiene mucho de tango" dado que sentirá un "hilo conductor" del escritor con este género porque en ese poema expresa la combinación entre lo que se encuentra y lo que se pierde. "El relato tiene la felicidad del encuentro pero carga también con la nostalgia de lo efímero", afirmará el vocalista.

Electrónico, poético, nostálgico o ricotero, Gato Maula Project respira tango. Y un "Bailarín" pide pista.

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