Escenario

"El arte es crítico, pero hoy debe tomar una actitud de barricada"

El compositor, cantante y bandoneonista Leonel Capitano se presenta mañana en Lavardén. Habla de la guerrilla cultural y de cómo resistir la grieta.

Viernes 30 de Noviembre de 2018

Leonel Capitano suena a tango y barricada. El bandoneonista rosarino, tan amante de la música ciudadana como de Huracán de Parque Patricios, se presenta mañana, a las 21.30, en el teatro Lavardén (Sarmiento y Mendoza) en un concierto al que identifica como "una acción de guerrilla cultural".


Leonel llega a la nota con Escenario con un bandoneón, su disco "3 D" grabado en vivo en La Comedia en 2016, jeans gastados y una camisa que luego se cambiará por una remera. "Traje esta que es especial para la foto", le dice al reportero gráfico Marcelo Bustamante, que no pudo evitar pedirle "Adiós Nonino" para que toque en medio de la sesión. En la remera se ve a Pichuco y el Polaco con la inscripción "Sur", con un logo similar al de la icónica película de Pino Solanas. Sobre la mesa deja un llavero que tiene el escudo del Globo, como para que no queden dudas por dónde pasan sus pasiones.

Capitano se define como un "animal político", asegura que una participación en un programa de tevé lo motivó a levantar la voz contra el sistema neoliberal y que le molesta los artistas que especulan políticamente cuando no se identifican por uno u otro lado de la grieta. El tango será con mensaje o no será nada, así lo entiende y así lo siente Leonel Capitano.

—¿A qué le llamás guerrilla cultural?

—En realidad es un concepto que tiene que ver con la posibilidad de una expresión política del arte, a pesar de que el arte en sí es un hecho político. Hay distintas instancias y circunstancias en las que uno se expresa con el arte y una de las cuestiones que creo que el artista nunca debe despegarse es el sentido del momento histórico que le toca vivir. El arte siempre debe ser crítico por naturaleza, pero hay momentos en que debe tomar una actitud de barricada. Que es lo que está ocurriendo en Rosario, que nos estamos juntando en diversos colectivos artísticos para expresarnos sobre los retrocesos del campo popular y contra la pérdida de derechos, el reverdecimiento del neoliberalismo y la nueva expresión del neofascismo.

—¿El comienzo de este concepto comenzó a partir de una manera casual en una actuación tuya por televisión?

—En mi caso fue a partir de una intervención en un programa de televisión de Rosario en el que yo cambié la letra de un tango de Stampone y Expósito "Qué me van a hablar de amor" y quedó "Qué me van a hablar de offshore". Fue previo a las elecciones legislativas de 2017 y tomó tanta repercusión que lo tomamos como el hecho fundacional del arte de guerrilla, de nuestra humilde expresión. A mí me gusta expresar como cultor del tango todas las temáticas que tienen que ver con lo existencial. A veces me siento muy evocativo y muy identificado con la forma de mirar que ha tenido la poesía del tango, pero en la actualidad mucho de lo que expreso ideológicamente o se filtra o se manifiesta directamente en mis letras. Digo que se filtra porque muchas veces me es difícil apartarme de mi sentir político e ideológico, incluso en una canción de amor.

—¿Qué le contestás a la gente que puede llegar a interpretar que hacés más política que música?

—Primero deberían escuchar la música que hacemos, la elaboración y el trabajo que tenemos y el punto de vista de las letras, porque la literatura es un género en el que es prácticamente imposible apartarse del pensamiento. Uno puede ser un músico y hacer política igual, pero en la cuestión literaria es muy difícil escapar. Yo tendría que disimular todo el tiempo lo que pasa por mi sentir y mi pensar y yo quiero que lo expresen mis canciones, que tengan que ver con mi propia manera de vivir. Soy un artista de una ciudad que camino por las mismas calles, que compro en el mismo almacén y no puedo ocultarlo. Tengo una expresión genuina y nunca lo pude ocultar. Ya en el 97 hice un tema que se llamaba "Me duele la memoria", yo era un adolescente y ya tocaba el tema de la Dictadura. Pero en los últimos cinco años se intensificó el mensaje social y político. Es que a mí no me interesa que hoy alguien disfrute del sonido de mi voz o la cantidad de notas que puedo tocar con el bandoneón, que no son muchas, prefiero que lo que llegue al otro incluya un mensaje que tenga que ver con lo que soy como ser humano y de eso no puedo despojarme porque soy un animal político, soy un militante social y no puedo apartarme de eso. Me ha pasado que hubo quienes vinieron a ver un recital de tango y se ha ido gente, pero yo creo que la gente que va a verme en un concierto sabe qué tengo para ofrecer.

—¿Por qué hay artistas que la grieta les genera compromiso y a otros evadirse?

—Yo no quiero bajar una línea de lo que hace el resto de los artistas, ni soy quién para hacerlo, pero un violinista que afina bien, toca con expresión, aporta la belleza y está haciendo un mundo mejor ya está actuando políticamente, por más que no tenga un mensaje político. En mi caso necesito tenerlo. Después hay una realidad: muchos no se comprometen en el mensaje político porque le temen a esa grieta y no se dan cuenta que en la expresión ideológica también hay una profunda expresión humana. Porque si yo estoy en favor del feminismo, en contra de la xenofobia, no soy racista y tengo miedo de manifestarlo en una canción porque también se dirimen cuestiones políticas en estas cuestiones humanas, ahí soy un especulador, y eso ya sí me molesta del artista.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});