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"El ángel de la valija", una obra entre el apego y la libertad

Con dirección de Sergio Mercurio, que sube a escena todos los sábados de octubre y noviembre, a las 21, en Cultural de abajo (Entre Ríos 579).

Sábado 21 de Octubre de 2017

Ezequiel Sanguinetti es una persona común y corriente que vive en una pequeña comunidad hasta que un día es designado para un trabajo muy peculiar: ser un ángel. Para tal fin debe despojarse de todo pero él no quiere deshacerse de su valija. Así comienza la trama de "El ángel de la valija", la nueva obra protagonizada por el rosarino Severo Callaci, con dirección de Sergio Mercurio, que sube a escena todos los sábados de octubre y noviembre, a las 21, en Cultural de abajo (Entre Ríos 579).

—¿Qué desafíos te trae como actor estar al frente de esta puesta e interpretar diez personajes?

—La idea no es que el público vea un espectáculo que solo técnicamente esté bien, sino que vea un alma, que vea un espíritu de alegría, de fantasía, de emoción, de poesía, de viaje. Nos basamos en algunos aspectos de la filosofía de Baruch Spinoza que plantea que uno es todos, que Dios son todas las cosas. La obra fue escrita desde mis improvisaciones, a partir de la utilización de un simple pedazo de paño, de una valija y de un palo de madera. Desde hace varios años, vengo basando mi investigación y búsqueda en torno a un teatro popular, con historias, personajes y temas cercanos al público general.

—En esta era del apego y la imagen donde todos se desviven por tener la casa, el auto, el trabajo ideal y la ropa de marca, ¿qué sensaciones vive Ezequiel Sanguinetti cuando recibe la orden de despojarse de todo?

—Creo que cuando uno se sumerge en una búsqueda creativa, lo que más sirve es poder ser realmente libre. Si bien hay un montón de ideas sosteniendo el trabajo, si uno intenta contar solo desde esas ideas, no funciona, se vuelve panfletario. Lo que a mí me sirve es intentar abrirme lo más posible, abrir mi cuerpo, mi imaginación y mi alma sin juicios morales. En este momento histórico, la tecnología, los medios masivos de comunicación, están todo el tiempo atacándonos con estímulos, intentando que pensemos lo que ellos quieren. Ezequiel, el personaje principal del espectáculo, cuando supuestamente está trabajando en "el mejor lugar del mundo" para poder "ser alguien" tiene que abandonar todo.

—Llevás un amplio recorrido en el teatro rosarino como actor y director. ¿Cuáles son tus próximos proyectos luego de éste y de "Los camilleros"?

—Este año es un año muy bueno para mí, a pesar de que política y socialmente está todo bastante podrido. Quizás los entornos adversos eyectan lo mejor de nosotros para poder combatirlos. Además del teatro, este año filmé mi primer protagónico en el largometraje "El color del bromo" y participé en el Festival de Cannes con la película "Las cosas que quedan sin terminar".

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