Escenario

"El amor traspasa a la muerte", afirma Néstor Zapata

El director Néstor Zapata presenta hoy su cuarta película en el 34º Festival Internacional de Mar del Plata. La apuesta por lo local.

Domingo 10 de Noviembre de 2019

El amor hace milagros, y si es muy poderoso puede superar incluso a la mismísima muerte. Por allí pasa parte de la trama de “Milagro de otoño”, la película de Néstor Zapata, con el protagónico del experimentado Luis Machín y la debutante Sol Zaragozi, en una producción íntegramente rosarina, que tendrá su premiere mundial hoy en el marco del 34º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

   El filme de Zapata, que tendrá su estreno comercial en la Argentina en marzo del año próximo, se presentará aquí, en la Costa Atlántica, esta noche, a las 22, en el cine Ambassador, que hará una segunda función este martes en la misma sala.

   Esta nueva realización de Arteón Producciones, con música original de Jorge Cánepa y dirección de fotografía de Héctor “Nene” Molina, es la historia de Faxman (Machín), un “ilusionista” e hipnotizador de marionetas, y de Candelaria (Sol Zaragozi), un ángel que llegó y se volvió temprano. Faxman siente la necesidad de recuperar su tiempo de amor perdido y terminará negociando con el relojero del barrio (Mario Alarcón) el regreso, por un ratito, al pasado. Lugares, vivencias y rostros queridos lo estarán esperando, pero al instante de reencontrar su amor, se acabará su tiempo. Más allá de toda razón, desesperado, pactará un último intento.

   Además de los técnicos locales, la película cuenta con protagonistas de la ciudad: Chiqui Abecasis; Bárbara Zapata; Juan Carlos Capello; Raúl Calandra y la presentación especial del niño Lorenzo Machín, como “Faxman niño”. Además, actúan Naum Krass, Omar Capacci, Christian Alvarez, Eduardo Vercelli, Guillermo Blasco, Ofelia Osuna y elenco.

  Previo al estreno mundial, Escenario dialogó con Zapata y Luis Machín (ver página 5), quienes no sólo expresaron la admiración y respeto mutuo, sino que también expresaron las vivencias personales que atravesaron esta producción local.

 —Sos un realizador de alto compromiso político a lo largo de tus obras. ¿Cómo se te ocurrió hacer una película que habla del amor y de la fantasía en medio de una realidad tan caótica del país?

   —Tengo plena conciencia de las circunstancias vividas en el país y en la política que ha sido una de mis actividades en la vida. Pero tuve la necesidad de refugiarme un poco en una historia de amor, en una historia de amor, en una historia simple no contaminada con intereses políticos y circunstanciales. Esta fue mi necesidad y luego la consolidé precisamente porque creo que el público también esta necesitando historias que lo alejen un poco de la vorágine y de las presiones que la información diario nos lleva. El público necesita un poco de aire para respirar.

      —El personaje central, Faxman, interpretado por Luis Machín, quiere concretar el sueño de muchos, encontrarse con un amor que ya se fue de este mundo. ¿Ese tipo de ida y vuelta con la muerte es una constante en tu obra?

   —En toda mi obra como autor de cine y como realizador teatral aparece siempre la necesidad del regreso de la muerte. Se la ve en “Malvinas”, en el “Tupac, canto y quebranto” ocurre lo mismo y en “El León de Francia” Raúl Calandra vuelve de la muerte para ir al teatro porque su público lo está esperando porque lo quiere volver a ver y después muere delante de su público.

   —Y cómo es el caso puntual de “Milagro de otoño”?

   —Esto no lo reconozco como una intención sino como algo que lo veo después, pero aparece de nuevo en “Milagro de otoño” en la lucha de un hombre cuyo amor es más fuerte que la muerte. O sea, él la quiere reencontrar, la quiere recuperar y hace cualquier cosa con tal de volver a tenerla. Al final, no lo contemos, pero por ahí lo logra o por ahí no.

   —¿El amor supera incluso la muerte?

   —Tendría que hablarte de lo personal, yo perdí mi señora el año pasado (la actriz Sara Lindberg), yo creo que sí, porque el amor si es eterno, más allá de las circunstancias, va más allá de la muerte, sigue, la traspasa. En “Malvinas” la madre le dice a la muerte que le ha quitado a su hijo: “Devolveme a mi hijo, resentida, malparida”. La desafía a la muerte, le quiere hacer un canje, doy mi vida por tu vida, pero no podés, pero sí podés desafiarla porque somos mortales. Pero si se enfrentase el amor a la muerte le gana el amor (risas). El amor sigue, matame si querés, pero el amor no me lo vas a quitar, es muy fuerte.

   —En las cuatro películas que hiciste estuvo siempre Luis Machín. ¿Qué te da como actor que otro no?

   —Para mí Luis es un actor imprescindible y además lo quiero mucho porque lo conozco desde muy jovencito. El primer personaje que me hace el soldado de “Malvinas” fue Luis, en el 92 estrenamos la obra y nos fuimos a España. El primer personaje de César, que vuelve de la muerte en “Malvinas”, fue Machín; el que me hizo “La historia del soldado”, sobre la ópera de Igor Stravinsky fue Luis Machín, el que me hizo el personaje del apóstol joven Juan en “Los días del hijo” fue Luis Machín. Yo lo quiero mucho, lo conozco de jovencito, hicimos giras juntos. Y cuando lo convoqué para esto me dijo cómo no lo voy a hacer si estás hablando de nuestra vida, de cómo somos nosotros.

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