Escenario

El amor de Silvina Luna: "Soy fanática de Central, cuando puedo voy a la cancha"

A la actriz rosarina le endilgan romances con Tinelli e Iván Noble, pero ella dice que está sola. Por ahora su único amor es Central, según confiesa. También revela que una vez por semana se junta con amigas a jugar al fútbol.

Martes 16 de Marzo de 2010

Silvina Luna cambió de traje: de las lentejuelas de la revista, a los borceguíes de Gisella, papel que interpreta en Ciega a citas, la ficción de Canal 7. Esta es la entrevista que mantuvo con la revista Veintitres.

–¿Qué le resultó tentador en Ciega a citas para decirle que sí?

–El proyecto me parecía buenísimo. Me gustó la historia de una antiheroína, el personaje de Muriel Santa Ana. Todo es bastante bizarro, con personajes perdedores. Y mi personaje es muy divertido.

–Es una oportunidad nueva para su carrera.

–Absolutamente.

–¿Le dio miedo?

–No porque venía hace tiempo metiéndome de a poquito. Me siento muy cómoda, me gusta y lo disfruto.

–Las chicas que comienzan su carrera siendo sexys, en algún momento, pretenden torcer el rumbo. ¿Siempre es así?

–No sé porque a mí me pasó al revés. Desde muy chiquita estudié teatro y siempre me gustó actuar, pero la vida me llevó por otros lados, y estuvo bueno también. Todas son experiencias y me sirven para sacar las cosas que me gustan y las que no. Uno va decidiendo dónde quiere estar y dónde no. Me ha pasado de encontrarme en lugares de sentirme ajena o de sentir que no tenían que ver conmigo, con mi búsqueda, con lo que yo quiero.

–Recuerdo que una vez Carmen Barbieri la acusaba de estar en la revista y no querer usar conchero.

–Uy, eso fue hace siete años, con Gerardo (Sofovich). Yo soy de perfil bajo. Pero siempre, al estar en ese mundillo, te meten. Es puro quilombo. Vos estás ahí, te meten en la misma bolsa y salís salpicada. Pero siempre intenté mantenerme al margen. Trabajaba y me iba. Acá, en cambio, es un placer.

–¿Hay diferencias entre el mundo de la revista y el de los actores?

–El mundo de los actores es mucho más relajado. No sé si siempre será así, pero acá tenemos muy buena onda. Nos divertimos. Están en otra cosa, no están en la competencia feroz y son menos superficiales. Hay otro tipo de conexión con los compañeros, hay más respeto. También me he cruzado gente divina en la revista, pero la mayoría tiene el quilombo a flor de piel. Hice revista, después me alejé e hice comedia.

–Después tuvo un novio y se fue de viaje...

–Sí, me alejé un poco.

–¿Puede alejarse? ¿No extraña?

–En realidad, cuando volví me gustó hacerlo. Quería activar. Pero necesito desconectar de vez en cuando.

–¿Por qué?

–Eso me ayuda a tener los pies sobre la tierra. Necesito escucharme a mí misma y ver qué quiero hacer, qué me hace bien y qué no. Por ahí, estos últimos años estuve más para adentro. Trato de elegir cosas a nivel laboral, que sumen y que me hagan sentir bien. A nivel personal, también.

–¿Qué aprendió en estos diez años de exposición?

–A tomar decisiones. He visto muchas cosas que no me gustaron. No soy una persona ambiciosa económicamente, ni de trepar.

–Hay gente a la que se la ve muy cómoda en los programas de la tarde. A usted no.

–Lo padecía.

–¿Y cómo hizo con Tinelli el año pasado?

–Fueron cuatro meses de mucho laburo. Al principio el programa estaba bueno. Me involucré mucho con el sueño. Pero a partir de la mitad del certamen se desvirtuó.

–¿La pasaba mal?

–Sí, escuchaba y pasaban cosas que no me gustaban. El certamen había pasado a segundo plano. Yo me decía: ¿qué hago acá? Es un programa de muchísima exposición. Y por ahora, no lo volvería a hacer.

–Cuando no trabaja, ¿qué hace?

–Disfruto mucho el ocio (risas). Me encanta estar en mi casa, juntarme en casa con amigos. Hago yoga, entreno, juego al fútbol una vez por semana con amigas.

–¿Y de qué juega?

–Voy cambiando pero me gusta jugar arriba. Soy goleadora.

–No puedo creer que le guste el fútbol.

–Me encanta. Soy futbolera de chica. Mi papá me llevaba a la cancha a los cuatro años a ver a Central. Mi hermano jugó hasta los 18. Jugó en Central, en Argentinos Juniors. Soy muy fanática de Central, cuando puedo voy a la cancha. Ahora juego en un torneo de chicas.

–¿Y encuentra mujeres que la sigan?

–Hay muchas chicas que juegan al fútbol. Y juegan muy bien. Jugamos a un nivel bastante alto. Otra que juega es Chechu Bonelli.

–¿Está sola?

–(Risas) Estoy sola. Siempre estuve de novia, es la primera vez que disfruto de la soledad. Antes padecía, aparecía cualquiera y le daba un lugar para no estar sola. Ahora tengo libertad. Necesitaba reencontrarme conmigo misma.

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