Escenario

"El actor nunca llega a ningún lado, siempre está en plena búsqueda"

Peter Lanzani, protagonista de éxitos como "El Clan" y "Un gallo para Esculapio", llega hoy a Rosario con "Matadero", una singular obra que combina danza y teatro.

Sábado 09 de Marzo de 2019

Peter Lanzani ha crecido como actor a prepotencia de trabajo y una gran cuota de riesgo. De las tiras de Cris Morena y los musicales saltó al teatro con "Equus", fue una revelación en la exitosa "El Clan", actuó en otro suceso de taquilla como "El Angel" y se llevó todos los aplausos en la serie "Un gallo para Esculapio". El año pasado volvió a subir la apuesta con la obra "Emperador Gynt", basada en el Peer Gynt de Henrik Ibsen, en la que encarnó a 14 personajes, y enfrentó otro gran desafío con "Matadero", la novedosa puesta que hoy lo trae a Rosario.

Esta noche, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y cortada Ricardone), Lanzani subirá a escena junto al actor Germán Cabanas para poner en acción la obra que ellos mismos crearon. "Matadero" combina coreografía, danza, circo y texto. Es un espectáculo atípico dentro del teatro comercial, una obra que propone una confrontación física y emocional, en la cual los actores enfrentan su propia verdad sin artificios y sin ocultarse detrás del deber ser civilizado. La puesta tiene un director de lujo, el reconocido coreógrafo francés Redha Benteifour, que trabajó con Madonna, Michael Jackson, Diana Ross, Tom Jones, Elton John y los Rolling Stones, entre muchos otros.

En charla con Escenario, Peter Lanzani explicó por qué apostó por una obra como "Matadero", aseguró que está en "pleno aprendizaje" y adelantó sus nuevos proyectos en la televisión y el cine.

—¿Cómo llegaste a "Matadero", una obra de teatro que está lejos de lo convencional?

—Todo nació ensayando y practicando con Germán Cabanas (su compañero en la obra, que hace tiempo se especializa en teatro-danza y acrobacia). Empezamos entrenando juntos, buscando una orientación más física desde lo actoral para entender un poco ese lenguaje, y después Germán terminó llamando a su maestro (Redha Benteifour). Junto con él seguimos improvisando, bajo su mirada y con todo su conocimiento, y eso desembocó en "Matadero". Es una experiencia bastante novedosa para el tipo de teatro que yo venía haciendo. Esto es danza y es teatro, es coreografía y también texto. Empezó como una prueba con Germán, y terminamos encontrando una obra que es enteramente nuestra.

—¿Conocías el trabajo de Redha Benteifour? ¿Qué te atrajo de él?

—Lo conocía a través de Germán. Sabía de sus shows en Londres, París y Roma. Es un maestro de los maestros, tiene un currículum profesional que es para seguirlo y aprender de él constantemente. Tenerlo a él como director fue un lujo.

—¿Cuáles fueron los mayores desafíos que te presentó la obra?

—Fue un desafío desde todo punto de vista. Es una obra muy emocional y muy física. A mí me cambió el físico y me llevó a entender el lenguaje del cuerpo. También aprendí a improvisar monólogos sobre algunas anécdotas personales y otras no tanto. Es una obra a la que no le podés faltar el respeto jamás, es una hora y cuarto emocionalmente durísima y no nos queda otra que darlo todo en el escenario. Es la única manera de hacerla.

—La obra tuvo tres premios Carlos y muy buenas críticas. ¿Cómo fue el recibimiento por parte de la gente, qué te comentaron?

—El recibimiento fue increíble. Y por eso salimos de gira. Hay gente que quizás la entendió un poco menos y gente que la entendió más. Hay un público que curtía más el género y le fascinó, y hay gente que está más acostumbrada a otro tipo de obras. Pero los comentarios siempre fueron positivos y constructivos. Y nosotros estamos felices con lo que le fue pasando a la gente. Mucha gente sale muy emocionada de las funciones y creo que se trata de eso, porque la obra habla de las emociones que uno va atravesando a lo largo de su vida.

—Hay gente que tal vez va al teatro a ver al actor de "Un gallo para Esculapio" y se encuentra con otra cosa...

—(Risas) Eso ocurre siempre, pero tampoco vengo haciendo obras tan accesibles. La última que hice fue "Emperador Gynt", de Ibsen, un unipersonal con 14 personajes. Pero bueno, si vos hablás de danza-teatro la gente ya está avisada del género con que se va a encontrar. Está bueno ver y hacer cosas diferentes. Yo quiero entrenarme y crecer como actor, para mí esa es la meta más importante.

—En una entrevista antes del estreno de "Matadero" en Buenos Aires dijiste: "Esta obra no me va a dejar plata ni popularidad, y el riesgo es grande". ¿Tenías miedo antes de estrenar?

—No. Desde el principio fue todo muy creativo y constructivo. Ya sabíamos que no iba a dejar dinero por el estilo de la obra, pero sabemos que este no es el medio para juntar un billete. Lo que nos interesaba es el proceso creativo, el aprender de Germán, el aprender de Redha, el poder seguir monologando, el entrenar físicamente e ir probando nuevas formas de hacer la obra. Eso es que lo queríamos y necesitábamos, más teniendo un director como Redha, con tanta experiencia. Nosotros hacemos esto sin ninguna presión. Es algo tan simple como una obra entre amigos, creada por nosotros, para crecer como actores y como personas.

—Vos comenzaste siendo un actor conocido en televisión. Después fuiste una revelación en el cine, ahora estás con "Matadero" y también hiciste teatro en el San Martín. Es un camino bastante extraño para un actor popular. ¿Cómo definirías ese proceso? ¿Cómo lo ves en perspectiva?

—Es una búsqueda. Es salir de la comodidad, encontrar nuevos registros y seguir formando al actor. Yo siento que el actor nunca llega a ningún lado, siempre está en plena búsqueda. Creo que con las nuevas experiencias, a lo largo de los años, uno va formando a su propio actor. Lo más interesante es ir encontrando diferentes puntos de vista en esa formación, ya sea a través del teatro, el cine o la televisión. Yo estoy en pleno aprendizaje, hoy en día estoy enfocado en eso sin buscar nada a cambio. Lo único que quiero es seguir disfrutando de mi trabajo. Me considero un afortunado por poder trabajar en lo que me apasiona, más sabiendo que hay muchas personas que no hoy tienen esa posibilidad.

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