Escenario

"Dos locas de remate", el encuentro inesperado de dos hermanas distanciadas

Soledad Silveyra y Verónica Llinás protagonizan la comedia dirigida por Manuel González Gil. Se estrena el viernes en el Teatro Astral de Buenos Aires. La obra es una de las primeras puestas de teatro presencial en la reapertura de las salas porteñas.

Miércoles 23 de Junio de 2021

Soledad Silveyra y Verónica Llinás vuelven al teatro presencial en Buenos Aires. Y será en el rol de dos hermanas que vuelven a verse después de veinte años y estarán obligadas al difícil desafío de la convivencia. “Dos locas de remate” será la puesta que las convoque desde este viernes, en una pieza española adaptada por Manuel González Gil que desembarcará en el porteño Teatro Astral.

  “Es un compendio de todas las anormalidades que puede tener una familia”, afirma Llinás. Y agrega: “Lo mejor de volver al teatro es conectar con la fantasía, con el pensamiento, salir un rato de la realidad, que es muy agobiante y, en el caso de esta obra, conectarse con la realidad pero desde otro lugar porque las relaciones intrafamiliares, la locura, también es la realidad”, apunta Llinás a Télam, sentada en el sillón de la escenografía del Astral.

  A su lado, mientras apura un café, Soledad Silveyra agrega: “¿Quién no se ha peleado con su hermano? En algún lugar, el público se va a identificar con la obra”. “¿Quién no está un poco loco también, no? -redobla Llinás-, en cualquier familia que empieces a rascar un poquito no es normal, esto es un compendio de todas las anormalidades juntas y eso es lo que tiene de particular”.

  Es un lunes feriado de frío y afuera, sobre la Avenida Corrientes, coexisten carteles de inmobiliarias ofreciendo locales cerrados con marquesinas de teatros que anuncian el regreso de las funciones presenciales. Una de ellas es “Dos locas de remate”, pieza del español Ramón Paso adaptada por Manuel González Gil, cuyo estreno estaba previsto para el 15 de abril pasado pero fue suspendido por el aumento de casos de coronavirus.

  El espectáculo que en España llevó el título “El reencuentro” narra, en clave tragicómica, la historia de dos hermanas que se reencuentran después de dos décadas en una convivencia forzada y deberán superar su pasado para poder pensar un futuro juntas.

  Aquí, la propuesta reunirá por primera vez a dos actrices de vasta trayectoria, que un rato antes del ensayo se abrirán a un diálogo con la prensa para reflexionar sobre el proceso de trabajo conjunto.

 —¿Qué pensaron cuando leyeron por primera vez esta obra?

 Soledad Silveyra: A mí la propuesta me interesó porque estaba Vero, porque la dirigía Manuel, porque era viernes, sábado y domingo, no era toda la semana. Si bien me pareció rarísima, dije “La Llinás va a estar genial”.

  —¿Por qué te pareció rarísima?

  Silveyra: Porque es rarísima para abordarla, exigió un proceso de muchísimo aprendizaje, sabía que me iba a encontrar con una mujer enorme, una actriz que respeto profundamente, y si bien no me gusta el grotesco, no me causa gracia, tal vez por limitaciones propias, ella me cae muy bien, es muy graciosa y dije: “vamos: a jugarse”. Pero me costó, pasé por muchos estados, me encontré con muchísimas limitaciones porque es muy difícil el estilo de la obra.

  Verónica Llinás: A mí también me pasó que al principio me pareció todo muy disparatado, muy arriba, demasiado, que iba a ser increíble hasta que se la di a leer a un amigo, que fue mi pareja y siempre estuvo muy cerca de todo lo que hice, que me conoce, se la di como diciendo “no va a pasar” y me dijo: “Nunca me divertí tanto con un material”. Y ahí empecé a leerla con otros ojos. El había percibido un lugar del absurdo que yo no había podido ver.

 —¿Qué habías visto vos?

  Llinás: La dificultad de la locura, muy difícil de crear, que iba a ser increíble, pero después la leí de nuevo y me empecé a cagar de risa con la obra. Y dije “todo es cuestión del tono en que se lo lea”.

  Silveyra: Por eso fue tan dificultosa la tarea creativa de las dos. No queríamos hacer un teatro liviano, de dos hermanas que se putean y punto. Una cosa rápida. Queríamos encontrarle la verdad y ahí nos metimos en un quilombo porque es muy difícil encontrarla en algo tan disparatado.

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Todo un equipo. Manuel González Gil dirige la puesta “Dos locas de remate” , con Solita Silveyra y Vero Llinás.

Todo un equipo. Manuel González Gil dirige la puesta “Dos locas de remate” , con Solita Silveyra y Vero Llinás.

  —¿Cómo son sus personajes?

 Silveyra: Mi personaje se queda en la calle y va a la casa de su hermana que es una violinista exitosa y loca.

 Llinás: Mi personaje está lleno de manías, TOCs, es como una sociópata que vive sola y muy aislada del mundo. Solo va a tocar el violín cuando tiene que hacerlo y tiene una asistente alemana que le salva la vida, que respeta todas sus manías y el orden de sus cosas y que justo ese día no puede ir a trabajar. Eso coincide con la llegada de esta hermana que perdió todo, que quedó en la calle, y que fue la que se hizo cargo de la madre de ambas en su momento, porque mi personaje se borró. Así que de pronto se encuentran y se necesitan de algún modo. Tienen una vida de mierda pero lentamente empieza a salir todo y a generarse cambios y un vínculo que no existía, se modifican las dos. Eso es lindo.

 —¿Cómo fue trabajar juntas una comedia de una obra que, según dicen, exige un “timing” de actuación muy aceitado?

 Silveyra: Nunca habíamos trabajado juntas y somos dos actrices de formaciones completamente distintas. Yo dije que sí porque era ella y porque de entrada pensé: “Acá la protagonista es ella”.

  Llinás: Yo supuestamente estoy más en mi terreno pero hay algo que se encontró en la obra y que Sole trae como bagaje: una potencia emocional muy fuerte que sin eso la obra se caería, sería más frívola. A mí me toca llevar adelante un personaje nada emotivo, alguien que tiene bloqueada la emoción, cruel, soberbia. Y acá hay que aprender a trabajar con las inseguridades a pesar de que tenemos 80.000 años de escenarios, pero eso es lo más lindo del trabajo: aprender a dialogar en escena.

  —¿Cómo palpitan esta vuelta al teatro en este contexto pandémico?

  Silveyra: Es seguir empujando la rueda. Hemos pasado emocionalmente por muchas cosas, estamos agotadas de laburar, de que nos paren, de volver. Tenés que ponerte en acción y a la vez pensar en la nueva cepa, en los casos, en las vacunas... es difícil.

 Llinás: Y sin saber por cuánto tiempo tampoco. Es difícil, pero le pondremos lo mejor.

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