Escenario

Dos artistas para ponerle música y voz al folclore, el rock y la poesía

Liliana Vitale y Verónica Condomí celebran los 40 años del dúo con el disco "Elementales", que muestran hoy en El Aserradero.

Viernes 08 de Marzo de 2019

El dúo de voces a capella formado por Liliana Vitale y Verónica Condomí festeja sus 40 años con "Elementales", un álbum en el que las cantantes y compositoras incluyeron improvisaciones y temas propios, así como otros de Alberto Muñoz, Spinetta y Henri Michaux. "Seguimos cantando para traer al corazón siempre el valor de lo imperecedero", aseguró Vitale sobre la extensa carrera del dúo. La cita es hoy, a las 21.30, en El Aserradero (Montevideo 1518).

—¿Cuál es el concepto de "Elementales"?

—Como todo concepto intentamos algo que luego se abrió hacia otros sentidos. Comenzamos trabajando sobre la idea de los elementos, agua, tierra, fuego, aire, éter, y sus colores, texturas, función y condición. Y luego lo de lo elemental, de valores como el sentido común o el valor de la vida, fue sumando capas a un juego musical de muchas veladuras y superposiciones. El encuentro en el tejido agregó esa cercanía y cotidianeidad que es tan elemental en nuestro vínculo como mujeres.

—¿Harán un repaso del trabajo de estas cuatro décadas?

—Este recorrido que hacemos para presentar "Elementales" contiene algo de todas nuestras vidas, por supuesto. Tanto obras originales del dúo, contrapuntos a dos voces, canciones de nuestro folclore personal, siempre Spinetta, canciones propias. Todo unido por improvisaciones que son el alma del juego del dúo. Desde siempre la improvisación tuvo un lugar muy importante en lo que hicimos. Por eso este álbum está tejido con seis improvisaciones y cinco canciones intercaladas, haciendo del silencio de la palabra un espacio sin límites para la imaginación y la danza.

—Comenzaron a cantar en un momento crítico en Argentina. ¿Cómo cambió el dúo en estos 40 años?

—Cantamos en dúo desde 1977, siendo parte del grupo MIA (Músicos Independientes Asociados). Sí, era un momento en donde el afuera era difícil, peligroso, pero la protección del grupo en el que estábamos y del rock como movimiento cultural sin fronteras, nos salvó la vida. A través de los años siempre seguimos cantando con queridos músicos y músicas, pero la vida real nos fue acercando para forjar una amistad/hermandad que con los años se acrecentó.

—¿Qué significado le dan a tejer en escena?

—Hoy las tejedoras tienen cada día más relevancia en este momento de valoración de modos y paradigmas de acción femeninos, donde mostramos otro modo del poder, un poder real basado en el respeto a la tierra como madre de todes, como sistema de equilibrio. La conversación silenciosa que se da tejiendo, la meditación en acción, es clave en la construcción de este nuevo mundo. Da la fuerza para salir a la calle o a escena y alzar la voz, gritar o decir desde un colectivo que cada día nos enseña más. Nuestra generación está también deconstruyéndose y tomando con alegría la lección que nos dan nuestras hijes. No es de género el conflicto, sino de modo de ejercer el poder. Todes estamos aprendiendo.

—¿Qué es lo elemental actualmente en la sociedad argentina?

—Mi querido tío Luis Vitale, historiador libertario, preso por la dictadura de Pinochet, me enseñó que mientras mas cerrada está la noche, más próximo está el amanecer. No lo olvido cuando veo que se ha perdido el sentido común en quienes están a cargo de las instituciones que nos debieran proteger de la depredación y la ambición descontrolada. A la vez, es hermoso ver el alma humana y sus infinitos gestos de solidaridad que en momentos así afloran y vuelven a darnos fe. Todo sentido común pareciera hoy perdido en un mar de mentiras, eufemismos y manipulación. Por eso seguimos cantando, para traer al corazón el valor de lo imperecedero y el reconocimiento de las necesidades básicas satisfechas como pilar para una sociedad justa.

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