Escenario

"Don Giovanni", excelente producción para el gran libertino

La puesta de marcelo lombardero, que tendrá hoy su última función en el círculo, proyecta el pasado sobre la actualidad.

Sábado 30 de Abril de 2016

Finalmente la ópera “Don Giovanni” debutó en Rosario, una deuda con Mozart que ha sido saldada de manera magistral. La puesta que se estrenó el pasado domingo en el teatro El Circulo y que hoy, a las 20.30, dará su última función, es la premiada producción del director Marcelo Lombardero que ha viajado de Buenos Aires a Chile y ahora a Rosario, y que rescata la esencia de este “dramma giocoso” de 1788 con deleitable frescura y teatralidad.

   La esencia de esta producción de Lombardero es una dramaturgia cerrada en torno al relato de Da Ponte, y espejando situaciones culturales, emocionales y sociales que hermanan a los tiempos de Mozart, el fin de una cultura barroca, con la actualidad. Lombardero subraya el exacerbado barroquismo de los personajes, hay un dinamismo extrovertido, que contagia toda la producción.

   El grupo de cantantes-actores, escogido para presentar este “Don Giovanni”, es de primera línea. Son artistas jóvenes, muy buenos actores y además, están entre las mejores voces regionales para enfrentar el desafió de cantar esta ópera, uno de los títulos principales en toda la historia del género.

   El barítono brasilero Leonardo Neiva crea un Don Giovanni, que transgrede todas las convenciones sociales, buscando desenfrenadamente el placer, que rápidamente se esfuma y debe ser reemplazado por una sensación mas fuerte, sin que pueda ahogar la permanente insatisfacción que lo atormenta, y que ya al final del primer acto, lleva al personaje a pensar un su muerte, jugando con una pistola en sus manos.

   Donna Elvira (María Victoria Gaeta) es sin duda la única mujer que ama a Don Giovanni. En una bella escena, sobre el final de la ópera, Donna Elvira entra a la vida religiosa y Mozart crea para ella la magnifica aria “Ah, fuggi il traditor” que Gaeta interpretó soberbiamente. El breve pero fundamental papel del Comendador, padre de Donna Anna, fue asumido por el bajo Hernán Iturralde, una de las mas bellas voces en esa cuerda que se lució el año pasado en “Fausto”, la ópera de Gounod.

   Las pantallas, utilizadas no como adorno ni como efecto sino como parte integrante del relato, son parte de una escenografía virtual que completa, comenta o sugiere la acción. El gran logro es de Diego Siliano, agregando humor cuando es necesario, como la escena del Comendador que regresa para hundir en el infierno a Don Giovanni.

   Los comentarios visuales de Siliano rompen la solemnidad para dejar lo “giocoso” a la vista. Muy buena también la secuencia del entierro del Comendador en el cementerio El Salvador, escena filmada en cada ciudad en que se monta esta producción. El vestuario de Luciana Gutman, con toques neo-barrocos y la iluminación de Horacio Efron, resaltan el relato de manera eficaz.

   El coro de la Opera de Rosario, con la dirección del maestro Horacio Castillo, demostró solvencia tanto vocal como actoral. La Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario dirigida por el maestro David Del Pino Klinge, dejó claro desde la dramática obertura una lectura prolija de la partitura. Sin duda una excelente producción para saldar la deuda de la ciudad con el genio de Salzburgo.

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