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Docuserie/Crítica de "Rompan todo": cómo era el rock ayer nomás

Calificación: buena. Dirección: Picky Talarico. Producción ejecutiva: Nicolás Entel, Picky Talarico, Iván Entel y Gustavo Santaolalla. Género: Documental. Emisión: Netflix.

Domingo 20 de Diciembre de 2020

“Rompan todo”, la docuserie de Netflix sobre la historia del rock en Latinoamérica, disparó discusiones y polémicas ni bien apareció el afiche de promoción. Emulando la grilla de un festival, el afiche exponía en letras grandes los nombres de Soda Stereo y Café Tacuba, y más abajo figuraban, en una misma línea, Charly García y Molotov, o Andrés Calamaro y Maná. Los rockeros argentinos, tan dogmáticos y puristas, pusieron (pusimos) el grito en el cielo. Sacrilegio. ¿Qué hace ahí Maná? ¿Por qué Tacuba está a la misma altura de Soda? Nadie había visto el documental, claro, pero la opinión ya antecede a la experiencia en la era de redes sociales.

Igual, ese barullo sirve ahora para una aclaración oportuna: el que entre a ver los seis capítulos de “Rompan todo” esperando encontrar un registro exhaustivo de la historia del rock argentino va a salir desilusionado. La serie es un intento (válido) de contar la historia del rock (mainstream) en Latinoamérica. El subtítulo del documental ya lo dice claramente: “Historia del rock en América latina”. Ni siquiera se habla acá de “rock latino”, a riesgo de caer en una definición tramposa que podría cuestionarse de entrada. Claro que no existe un “rock latino”. Lo más próximo a esa expresión es una etiqueta de mercado que se usó mucho en los 90 para vender la escena que se generó alrededor del canal MTV latino, y nada más. Y esa etiqueta puntual era producto de una época en que el rock como industria estaba en plena explosión (nunca se vendieron tantos discos como en los 90), una realidad difícil de entender desde este presente.

Aclarado esto, “Rompan todo” se presenta como un documental de estructura convencional, de narración cronológica y lineal, con mucho material de archivo y cientos de testimonios de músicos y productores. Es el típico formato de “la historia contada por sus protagonistas”, sin opiniones ni análisis de periodistas o críticos (tal vez nos debamos un documental así para la próxima).

Rompan Todo | Tráiler Oficial | Netflix

Los primeros capítulos son disfrutables. Los orígenes del rock, ya lejanos y mitificados, mantienen esa fascinación de cuento de hadas: del ninguneo al reconocimiento, del under a la fama, de la obediencia a la rebeldía, de los obstáculos al todo es posible. Litto Nebbia, Billy Bond y Claudio Gabis transmiten recuerdos muy vívidos, y el relato de Gustavo Santaolalla (uno de los productores) cruza toda la docuserie.

Desde el raconto de los años 60 y 70 queda claro que Argentina lideraba y marcaba el rumbo del rock en el continente, pero no estaba completamente sola ni aislada. “Rompan todo” muestra registros muy básicos e incipientes de la movida rockera en México, en Uruguay y en Chile, con testimonios de Alex Lora, Los Prisioneros y Hugo Fattoruso, entre otros. Si bien la evolución musical de los distintos países era despareja, en esas décadas y en los 80, el relato común de la región estaba centrado, como muestra el documental, en la historia política y social, signada por golpes de Estado, represión, exilio, gobiernos corruptos y crisis económicas.

La llegada de la primavera democrática y la explosión de Soda Stereo, Virus, Sumo, los Abuelos y el Charly García de “Clics modernos” se lleva casi todo un capítulo, pero la invasión argentina a Latinoamérica encabezada por Soda y compañía no alcanza a reflejarse en toda su dimensión (artística, comercial y estratégica). Como bien indica el testimonio de un productor mexicano, “no estaríamos aquí charlando si no fuese por Soda”. En cambio, la narración se estira generosa para los grupos que produjo Santaolalla (Maldita Vecindad, Café Tacuba y Molotov, por nombrar algunos). Sin bajarle el precio a estas bandas, digamos que el documental pierde perspectiva en este desequilibrio.

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Café Tacuba trajo nuevos sonidos a la década del 90.  

Café Tacuba trajo nuevos sonidos a la década del 90.

Para compensar, hay un gran acierto en resaltar el papel del MTV latino. Sin su enorme poder de difusión (más la cantidad de dinero que fluía de las grandes discográficas en los 90) nunca hubiese sido posible esa escena que mezclaba bandas argentinas, mexicanas, colombianas y chilenas. En el otro extremo, la lectura que hace el documental de los 90 se desdibuja entre menciones por compromiso a Babasónicos e incluso a los Redonditos de Ricota, que aparecen tarde y mal.

Hacia el final, la docuserie no puede esquivar la nostalgia. Desde este presente anémico, el rock mainstream se ha concentrado en mirar hacia atrás con una mezcla de dolor de ya no ser y orgullo por las glorias pasadas. El último capítulo enumera en una apretada síntesis una secuencia desoladora: el quiebre de la industria discográfica, el desastre de Cromañón y la muerte de Gustavo Cerati. Como historia oficial, o como registro de un fenómeno popular que atravesó la segunda mitad del siglo XX, “Rompan todo” funciona para un público masivo o para las nuevas generaciones que busquen información sobre el rock. Los especialistas, mientras tanto, se pueden entretener y discutir hasta el final de los días con las polémicas.

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