Escenario

Diego Capusotto: "Nunca pensamos hacer un programa de culto"

“Peter Capusotto y sus videos” vuelve a la televisión en su sexta temporada. El actor estará en el aire con sus clásicos y algunos personajes nuevos que prefirió no revelar. “Nunca encaramos esto para hacer algo de culto ni mucho menos”, señaló Diego Capusotto a Escenario...

Domingo 18 de Julio de 2010

“Peter Capusotto y sus videos” vuelve a la televisión en su sexta temporada. El actor estará en el aire con sus clásicos y algunos personajes nuevos que prefirió no revelar. “Nunca encaramos esto para hacer algo de culto ni mucho menos”, señaló Diego Capusotto a Escenario sobre el envío. Aunque reconoció que las mediciones de rating son acotadas, el trabajo de Capusotto y Pedro Saborido se replica hasta el infinito en la web, tiene miles de fans y hasta un libro en el cual es analizado por intelectuales argentinos. El envío estará en la pantalla de Canal 7, a partir de mañana, a las 22.30.

—¿Cuál es el secreto para encontrar algo nuevo en un personaje y no repetirse?

—Es una cuestión de juntarse en este caso con Pedro (Saborido), que es con quien armamos las situaciones. En la medida en que aparecen personajes nuevos uno empieza a tener más entusiasmo en el juego. Pero no hacemos el programa para repetir lo que el público y nosotros conocemos, sino para seguir dándole vida a algunos personajes que nos gustan y la posibilidad de que otros pidan terreno.

—¿Qué te molesta de la realidad para reírte de eso y encontrar el antídoto?

—Uno pone distancia de algunas cosas bastante obvias como la autoridad, el discurso falso. Uno tiene enfrente como un escuadrón de enemigos para ponernos simplemente del lado de enfrente. Y por otro lado también hay una necesidad de juego porque sí, porque es necesario para nosotros para tener una mejor vida. Tomamos esto para diferenciarnos de aquellos que nos molestan.

—¿Esperaban seis temporadas en televisión?

—Lo de las seis temporadas es relativo teniendo en cuenta que Tinelli hace veinte años que está en televisión. Seis temporadas hoy tiene cualquiera. Lo que quiero decir es que tenemos otra manera de relato que tiene los mismos años que nosotros.Ayudados por un momento de la televisión en el que probablemente no haya tantos programas de ideas, sino de fórmulas hace que alguna gente nos elija como para encontrarse con pares.

—¿Creen que son de culto?

—Nosotros nunca encaramos esto para hacer algo de culto ni mucho menos. Es lo que uno tiene ganas de decir sin pensar en cuánta gente puede seguirnos, sobre todo en términos comerciales porque con todas las cosas en las que participé, sea “Cha cha cha”, “Delicatesen”, “Todo por dos pesos” o este programa midieron cuatro puntos, no más.

—¿Qué pensás de esa televisión con fórmula y no con ideas que mencionaste?

—No lo digo por soberbia, pero no es algo en lo que me detengo mucho a pensar. Esos programas tienen una vinculación con el entretenimiento que es la necesidad de ver algo que te fugue un rato de tu vida pero que probablemente no haya más que eso. En el caso nuestro me parece que hay un lenguaje donde no es algo que tenga que ver con el mero pasar el tiempo, sino con algo que el espectador se lo apropia y que tiene un sentido más vital para sus vidas.

—¿Por qué tomás una actitud irónica con respecto al rock?

—No es una actitud irónica con respecto al rock como significado total. La cultura rock es algo que ha sido interesante y por otro lado es un lugar por donde ha entrado de todo. No somos maestros Ciruela que estamos diciendo qué está bien o qué está mal o señalando, sino que hoy por hoy el rock es casi como una excusa en el programa. Sería bastante aburrido que fuéramos como los celadores del rock.

—¿Cómo sabés cuándo tenés que parar para que un personaje sea gracioso y no ridículo?

—Cuando no me hace reír. O cuando no se le encuentra algo que le de importancia es cuando uno para. No hay un límite moral en el humor porque el humor se ríe de eso y va a lo peor que nos pasa para que a través de ese lenguaje uno se fugue de eso que te duele. O porque algunos personajes tienen una contundencia en su lenguaje que duran dos minutos y no más. Pero no hay límite moral porque precisamente de lo que uno se ríe es de la desgracia.

—¿Hay límites para reírse de la desgracia?

—No sé, se ha hecho humor por ejemplo sobre la guerra. Donde más sangre hay, donde más matanza hay, donde más desperdicio humano hay muchas veces el humor rejunta. Por eso hay tanta ironía sobre todo el mundo de lo militar que es un mundo ligado a la guerra, o a la supremacía o a la territorialidad. Eso lleva mucha sangre y muchos muertos. Uno dice que el humor no lo suaviza, pero probablemente el humor sea una fuga sobre todo en eso tan lapidario como el horror y la muerte.

—Volvés al cine con “Pájaros volando”...

—Es una película dirigida por Néstor Montalbano con guión de Damián Dreizik. Se va a estrenar el 5 de agosto y es como una comedia fantástica, como una ensalada  en la que se mezcla un poco el rock con el disparate de la ciencia ficción, de los platos voladores. Fue divertido haber tomado parte.

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