Escenario

"Decido con la libertad de una actriz de 21 años que recién comienza"

La actriz dijo a Escenario que está orgullosa de que con "El seductor" su nombre estará "vinculado para siempre" al de la directora Sofia Coppola.

Jueves 26 de Octubre de 2017

Como ella misma lo dice, ha cumplido los 50 años en el mejor momento de su vida, con un premio a la carrera otorgado por el Festival de Cannes y un número récord de películas en la fiesta más grande del cine. Aunque la remake norteamericana de "Amigos intocables" llegará ahora a las pantallas de Estados Unidos en 2018 debido al escándalo que rodea a su productor, Harvey Weinstein, Nicole Kidman habrá estrenado en ese país en lo que va del año cuatro largometrajes. Además protagoniza dos series: la que también produce, "Big Little Lies", y "Top of the Lake: China Girl", en la que volvió a colaborar con Jane Campion.

Como si todo esto fuera poco, rueda en estos momentos su primera película de superhéroes, "Aquaman", y completa un filme repleto de estrellas australianas y neocelandesas, "Boy Erased", junto a Russell Crowe. En "El seductor", que se estrena hoy en Rosario, interpreta a la directora de una escuela para señoritas que durante la Guerra de Secesión da refugio a un soldado herido, encarnado por Colin Farrell. Se trata de una remake de una película que protagonizó Clint Eastwood en 1971

—¿Cómo se dio tu colaboración con Sofía Coppola?

—Ella me vino a ver mientras hacía una obra en Londres, "Photograph 51". Ya antes habíamos estado explorando la posibilidad de hacer una película juntas que al final no se concretó. Luego de la función me vino a ver al camarín y me dijo que tenía otra historia en la que podíamos colaborar. Nos fuimos juntas a cenar y me dio el guión. Yo le dije que quería trabajar con ella y ser parte de algo que ella hiciera. Me gusta el estilo particular que tiene en sus películas. Todo lo que hace tiene la marca de Sofía Coppola. Teniendo en cuenta que ella es la hija de un director célebre, es muy difícil poder establecer un sello propio y sin embargo lo ha logrado. Por eso para mí era muy importante apoyarla formando parte de uno de sus proyectos. Ella es única, logra crear una atmósfera muy particular en sus películas, aún cuando es muy simple en sus encuadres, pero logra hipnotizar al espectador y tiene un toque de humor un tanto retorcido. Estoy muy orgullosa de que mi nombre ahora esté vinculado para siempre al de ella.

—¿Qué opinás del planteo de esta historia sobre estas mujeres que viven en armonía hasta que llega un hombre para arruinarlo todo?

—Que es muy interesante. Sofía me lo describió en aquel encuentro como que el hombre llegaba para perturbarlas. Tenía mucha curiosidad por ver cual era la aproximación de Sofía a la historia en relación a la película de Clint Eastwood, que está contada desde una perspectiva masculina. Ciertamente ella tiene una mirada muy femenina. Jane Campion estaba muy interesada en ver "El seductor" porque insistía en que todas las películas que ha hecho tienen el sello de una mujer. Jane también es una directora con una mirada muy femenina y la serie que he hecho con ella, "Top of the Lake: China Girl" es tan característica de su estilo de filmar como "El seductor" lo es del de Sofía. Son muy pocas las directoras que tienen un estilo inconfundible, que no trabajan por encargo y son muy específicas en su visión.

—¿Qué es lo que te da el ser dirigida por mujeres que no te da el hacerlo con hombres?

—Yo he tenido muy buenas experiencias trabajando para directores hombres. No tengo nada en contra de ellos. Pero me parece importante darle a las directoras la oportunidad de que puedan construir sus carreras de la misma manera en que lo han hecho los hombres. No es una pose, y no tengo nada contra la posibilidad de trabajar con un director del sexo masculino.

—¿Cómo fue trabajar con Colin Farrell nuevamente?

—Fascinante. Yo acababa de filmar "The Killing of a Sacred Deer" (dirigida por Yorgos Lanthinos) con él cuando me tocó volver a compartir un set en "El seductor". Pasaron tres semanas entre rodaje y rodaje. Fue como hacer repertorio teatral con un actor, pero en el cine. Por eso ahora estamos buscando un proyecto para hacer una tercera película juntos.

—Daría la sensación de que siempre buscás personajes en los que tenés que caminar por una cornisa...

—De la que me he caído unas cuantas veces...

—¿Pero por qué lo hacés? ¿Te gusta la adrenalina de saber que podés fracasar horriblemente?

—No, tiene que ver con mi amor por el cine y los autores. Me encanta el cine de autor. Disfruto de trabajar con los directores que tienen una visión muy fuerte. Y son difíciles de encontrar. Además me gusta apoyar a los que recién comienzan, o que han hecho sólo una película, porque creo que estoy en una posición hoy en día en la que tengo una cierta dosis de poder, que me permite ayudarlos a concretar una carrera. Es maravilloso poder hacer algo así en esta etapa de mi vida. Pero por otro lado tomo decisiones con la libertad de una actriz de 21 años que recién comienza. Porque cuando recién empezás, probás de todo y no te importa si no funciona.

—¿Te importa que a la película le vaya bien comercialmente?

—No necesariamente. Cuando era más joven muchas veces traté de seguir ciertas fórmulas, pero eso nunca funcionó para mi. Me dijeron que como australiana tenía que buscar papeles norteamericanos o tratar de ajustarme a ciertos moldes. Pero en cuanto tiré todo eso por la ventana y me liberé artísticamente para seguir a los directores que me gustaban, todo empezó a funcionar mucho mejor. Eso es lo que trato de seguir haciendo. No siempre es fácil. A veces implica sentirme incómoda con un papel. Pero lo hago porque me encanta la experiencia artística.

—¿Cómo te resultó lo de cumplir los 50 años?

—Es un logro para mi. Es haber llegado a una meta. Pero además que haya ocurrido este año, con lo que pasó en Cannes, hace que me sienta increíblemente afortunada. Recibir ese premio a esta edad fue algo muy especial.

—¿Te parece que hay más oportunidades para las actrices de tu edad que cuando tenías 20 ó 30?

—No, para nada. Hice "Big Little Lies" porque con Reese Witherspoon sentíamos que éramos nosotras las que teníamos que crear las oportunidades. Estábamos frustradas de que no nos ofrecieran papeles complejos e interesantes. Con Bruna Papandrea, la socia de Reese en la compañía productora, encontramos el libro y decidimos convertirlo en serie. Nos creamos nuestras propias oportunidades y le dimos buenos papeles a nuestras amigas. El papel en "El seductor" y el de la película de Yorgos aparecieron después de que hicimos la serie.

—¿O sea que todavía queda un largo camino para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres en Hollywood?

—Por supuesto. Si te fijás en las estadísticas vas a ver que para las guionistas y directoras no es nada fácil. El hecho de que hayan reconocido a Sofía en Cannes es una gran ayuda para que avancemos. O que Patty Jenkins haya tenido un taquillazo con "Wonder Woman". Esa es la forma de que las cosas empiecen a cambiar. Lo mismo vale para "Big Little Lies", que tuvo un gran éxito.

—Si alguna vez hicieran una película sobre Nicole Kidman, ¿creés que tendrían suficiente material como para que fuera interesante?

—Probablemente. Soy el tipo de persona que ha tenido una enorme cantidad de experiencias y me han pasado muchas cosas, pero prefiero guardármelas para mí. Nunca voy a escribir un libro y mientras esté viva jamás permitiría que hicieran una película sobre mi vida. Es que esa es quien soy. Y no porque tenga grandes revelaciones que dejarían a la audiencia boquiabierta. No me gustaría compartir mi vida con el mundo, simplemente por respeto a todos los involucrados.

—¿Hay algún director con el que hayas trabajado que sería un muy buen personaje?

—Kubrick. No creo que haya concedido una sola entrevista en su vida, pero era un hombre verdaderamente interesante.

Gabriel Lerman

La Capital

Especial desde Los Ángeles.

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