Escenario

De viaje por el país de las pesadillas

El director Gustavo Guirado dijo que en “Carne de juguete” propone reflexionar “sin solemnidad” sobre la Guerra de Malvinas. Hoy y mañana en Plataforma Lavardén.

Viernes 10 de Julio de 2015

“La solemnidad es fascista, censura las posibilidades asociativas y de resonancias de los espectadores. Y este es un peligro que aparece con un tema como el de Malvinas”. Así respondió Gustavo Guirado sobre cuál es la dificultad de abordar un tema sensible como la Guerra de Malvinas, tal como lo hace en “Carne de juguete”, que se ofrece hoy y mañana, a las 22, y  el domingo a las 20, en el subsuelo de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Y añadió sobre esa idea: “Rápidamente aparecen dificultades relacionadas con el sentimentalismo y el panfleto solemne. Hay que huir como de la peste de estas cuestiones, aplastan toda intención reflexiva, poética, crítica”.
  “Carne de juguete”, se adelanta, “relata momentos de una historia argentina trágica y a la vez desopilante, en el contexto de la Guerra de las Malvinas, donde vivos y muertos se mezclan en el caos de un galpón demorado en el tiempo. Un lugar donde han quedado almacenados durante más 30 años, objetos, ropas y alimentos no perecederos que nunca fueron enviados a su destino”.
  Según Guirado, reconocido creador responsable de obras como “Naturaleza rota”, “La quema” y “La temperatura”, entre otras, el humor que por momentos atraviesa la pieza no es extraño a la tragedia que significó aquel enfrentamiento. “La tragedia y la comedia hacen buenas migas, nacieron juntas, se necesitan. Siempre hay humor en los trabajos que hago, la risa precipita el drama, si lo sabrá el grotesco criollo, género por antonomasia argentino. Cuenta Miguel Savage en su libro «Viaje al pasado» -una crónica imperdible sobre la guerra- que mientras el Belgrano se hundía, un soldado entre el humo, el fuego y los gritos de dolor, le meaba el camarote a un oficial que lo había maltratado todo ese tiempo. La imagen te parte la cabeza, la risa te salta nerviosa de la cara. En «Carne de juguete» hay momentos donde nos reímos porque... qué vas a hacer sino reírte ante semejantes monstruosidades. Si nuestra historia argentina tiene un estilo, no te quepa duda que es el grotesco”.
  “Pertenezco a la generación que fue enviada a esa guerra. Siempre quise hacer algo con ese trauma social, compañeros míos de la primaria estuvieron allí, y en estos últimos años encontré un contexto político y social propicio para hacerlo”, contó el autor y director de la pieza interpretada por Claudia Schujman, Roberto Stabile, Federico De Battista y Yanina Mennelli.

“Carne indefensa”. En el título el director explicó que quiso subrayar la indefensión de los jóvenes soldados lanzados al combate en 1982.“La dictadura militar jugó con esa carne fresca, indefensa, desvalida, abandonada a su suerte, carne de muchachos que un día estaban en un boliche bailable y al otro en una tierra lejana, helada y con un fusil en la mano, que muchas veces a la hora de hacer fuego, no funcionaba. El coraje de esos pibes es inconmensurable. ¿Cómo habrá sido ser consciente en esos momentos, mientras te caen bombas de todos lados, que sos un juguete maltratado en las manos de tus superiores?”, se preguntó.
  El texto, explicó Guirado, propone una mirada crítica “sobre el cuerpo social en sus comportamientos filofascistas, sobre todo de la clase media argentina, esa tendencia notable al exitismo, a la explosión espasmódica y totalitaria. Eso hay mucho todavía. Malvinas está presente en el linchamiento de David Moreira el año pasado en Rosario. ¿Hay diferencia en ese comportamiento de reacción irracional y cuasi festiva de ensañamiento con un pibe con el apoyo masivo a Galtieri para enviar a morir a tantos otros pibes? La obra reflexiona sobre las palabras también, y sobre las concesiones a la violencia que con ellas se hace a diario; uno empieza por las palabras y andá a saber dónde vamos a parar. Está bueno si decimos vamos por más, ahora si decimos vamos por todo, ya es fascista”.

“Alertas”. Sin embargo, reconoció que Argentina se transformó. “Nosotros pensamos que este es un país mucho mejor en los últimos años, sin dudas; el cuerpo social está movilizado, los ciudadanos han vuelto a las calles, una juventud que tiene una actitud militante y transformadora, la discusión y el debate están en todos lados. En fin, un país que tiende a restañar el cuerpo social tan destrozado por la dictadura y los 90. Pero hay que estar alertas, también está la violencia ligada a una euforia irracional, a una ira sin ética que lleva a un vecino a matar a otro, a una notable confusión de quién es el enemigo. Eso está vigente, y hay algunos más responsables, los medios, el poder político, antes que nada”.
  Acerca de la puesta en escena, destacó que comparte el realismo con lo onírico. “Es la presentación de un galpón donde se acumulan cajas de alimentos, ropas, con una apuesta realista en el comienzo,  que en el transcurso de la obra se transfigura en onírica. Los objetos allí presentes, cajas, juguetes, frazadas, son textos con relieve propio. Pero lo decisivo en este trabajo, como en todos los que hago, está en los actores. Hemos buscado que la potencia de la actuación prevalezca sobre otros relatos posibles. Si bien hay una línea narrativa, las escenas se suceden sin continuidad aparente, casi como unas viñetas de historietas, hay en este trabajo algo claramente de la construcción musical ligada a las variaciones rítmicas llevadas adelante por el desempeño actoral, no necesariamente por el sentido del texto”, indicó el director.
  “Si bien yo escribí un texto durante varios años, fue con ellos que llegamos a la escritura definitiva, este es un claro ejemplo de dramaturgia grupal, donde las asociaciones y resonancias personales de los actores fueron dando textos, escenas, fuerzas y tensiones que aluden a un campo poético relacionado con Malvinas. Como siempre, el cuerpo del actor haciendo referencia al cuerpo social, ése es el teatro que proponemos”, completó Guirado.

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