Escenario

"De cerca nadie es normal, y con una cámara mucho menos"

El director Néstor Frenkel presenta hoy en el cine El Cairo el documental "Todo el año es Navidad". El duro retrato de los que trabajan de Papá Noel.

Sábado 15 de Diciembre de 2018

La fiesta de Navidad es una vez al año, la gente espera la hora cero del 25 de diciembre para festejar el nacimiento de Jesús. Hasta ahí lo que tiene que ver con la tradición y con la Biblia. Pero Néstor Frenkel, el director de "El gran simulador", pensó en retratar esa fiesta desde el lugar del laburante, del que se pone el traje de Papá Noel para parar la olla, pero también del que se posesiona con el personaje y hasta del que hace un negocio para levantar unos pesos en el fin de año. "Trato de retratar personas con sus particularidades. De cerca nadie es normal, dicen por ahí, y mirado dentro del lente de una cámara y construidos como personajes de películas, mucho menos", dijo el realizador en diálogo con Escenario.

"Todo el año es Navidad" se estrenó este jueves en Rosario y se exhibe hoy, a las 22.30, en el cine El Cairo y también el viernes, a las 18 y el sábado próximo, a las 20.30, en la citada sala de Santa Fe 1120.

El documental de Frenkel participará en el Festival Internacional de Cine de Nunes (Barcelona) y este mes competirá en el Festival de Cine Navideño no Convencional de Berlín, la única muestra de cine navideño de Europa.

—¿Qué te motivó a hacer un documental sobre la otra cara de la Navidad?

—Lo que me motivó a hacer este documental, como me pasa casi siempre, es que aparece algo que me deja pensando o me abre alguna pregunta o una idea. En este caso fue un mail de spam de alguien que buscaba trabajo como Papá Noel y apelaba directo a la magia, a la fantasía. Decía "yo soy el verdadero Papá Noel". Primero sentí una sonrisa y después me quedé pensando en que eso era la Navidad: por un lado una apelación a la magia, a la fantasía, jugar y creer; y al mismo tiempo una gran maquinaria comercial, que una cosa no quita la otra. Eso generaba una tensión interesante para trabajar, no para denunciar nada. Me suelen seducir las emociones mezcladas, cuando no hay algo muy puro o muy claro sobre cómo pararme ante esto, no sé exactamente qué pienso y desde dónde lo miro. Me dan ganas de transitar los caminos donde hay cierta nebulosa, y al hacer la película trato de ir despejándolas.

—¿Cuánto tiene que ver el buscavidas argentino en este perfil del personaje de Papá Noel?

—Pienso que hay mucho de buscavidas, todos los que encarnan a Papá Noel son personas que tienen trabajos esporádicos, no trabajos fijos. Algunos están ligados al arte en sus diversas formas y parten de ahí. El que termina trabajando de eso es porque viene de esa impronta. A mí me interesaba bucear más que de dónde vienen es adónde van, qué pasa con la gente que ya hizo ese trabajo, que atravesó la experiencia de encarnar a este personaje mítico y que actúa tantas horas durante tantos días frente a niños que creen en esa figura y creen que están viendo a ese personaje y no a un actor. Creo que esa experiencia deja marcas y deja huellas.

—¿Hubo casos de Papá Noel que preferiste no mostrar?

—En general los Papá Noel que no se muestran en el documental fueron porque no me resultaron lo suficientemente interesantes o potentes, quizá eran mejores como actores pero no encontraba las huellas del personaje en su piel, en su modo de mirar, en su psiquis. Y algunos que sí los sentía atravesados por el personaje se me tornaban repetitivos. El casting que se ve en la película es real: vinieron 30 Papá Noel de los que quedaron los 11 que muestro, necesitaba que aparezca cierta magia en ese primer encuentro filmado.

—Tus documentales hace foco especialmente en el costado más vulnerable y sensible de los protagonistas, como "Amateur" o "El gran simulador". ¿Es una forma también de visibilizar al antihéroe en momentos en que la industria del cine privilegia mostrar a los superhéroes?

—Yo cuando decido hacer un retrato de una persona, lo que más me interesa son sus particularidades, no tanto sus logros. No solamente el cine de superhéroes, sino los documentales están llenos de retratos heroicos de grandes humanos que hicieron grandes obras que se recuperaron de grandes dramas. A mí me interesa más la gente que de alguna manera construye un mundo propio y vive ahí adentro, por decirlo de alguna manera. En este caso, los que de alguna manera tienen su mundo teñido porque una doceava parte de su vida viven con ese traje rojo y encarnando este personaje. Y esa búsqueda me lleva a poner en pie de igualdad a un superochista desconocido del interior como en "Amateur" con un ilusionista legendario y famoso en los cinco continentes y considerado de los más grandes de la historia como lo fue René Lavand ("El gran simulador"). En ese sentido creo que todos los documentales que hago son bastante parecidos y se ocupan de eso, de retratar personas con sus particularidades. De cerca nadie es normal, dicen por ahí, y mirado dentro del lente de una cámara y construidos como personajes de películas, mucho menos.

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