Escenario

Dante Spinetta: "Los músicos somos chefs sónicos, hacemos pociones"

El artista, que estrenó Las "Niguiri Sessions" en YouTube, reflexionó sobre el sentido de su trabajo y el efecto del aislamiento.

Domingo 28 de Junio de 2020

Un mes antes de declararse el aislamiento obligatorio, Dante Spinetta y su banda grabaron las "Niguiri Sessions I y II" en un pequeño restaurante de sushi de Buenos Aires. Las dos sesiones incluyen ocho canciones de sus cuatro discos solistas, uno de sus últimos simples, "Perdidos en el paraíso", y el inédito "Funk Warrior". Son dos videos que dirigió Niko Sedano y editó con tomas que también incluyen al cocinero preparando niguiris, en una singular alquimia entre música y cocina.

Durante una entrevista con Escenario, Spinetta reflexionó sobre esta experiencia que está disponible en YouTube -"la música también tiene algo de poción", dijo-. También se refirió a la actualidad compleja que atraviesa el país y el mundo -"estamos en un momento en el que la muerte está rondando"-, y sobre el sentido de su trabajo. "Se reforzó la pregunta si uno hace música porque sos músico o si hacés música porque tenés realmente algo que decir y contar", dijo el artista, y a modo de resumen, recordó: "El tiempo es precioso y hay que cuidarlo".

—¿Cómo surge la idea de hacer estos recitales en un restaurante?

—Es una idea que sale en diciembre después de tocar en Niceto. Tenía ganas de registrar lo que pasaba con la banda, estaba muy contento cómo suena, la química que hay entre todos y quería hacer una especie de Tiny Desk (serie de videos de conciertos en vivo organizados por NPR Music). Me parecía que estaba buena la situación de no tocar en un lugar en el que la gente no espere que esté tocando. Es un sushi bar muy chiquito. Hubo que sacar todas las mesas para grabar. No hay regrabaciones en el estudio. Lo grabamos en cuatro horas y después se mezcló en dos días. Creo que quedó muy real. El video de Nico Sedano también quedó muy bueno grabado sólo con dos cámaras. Cada tema lo grabábamos tres veces con una sola toma de audio.

—Existen algunos clásicos que vinculan el cine con la comida, como "Una pastelería en Tokio", "Comer, beber, amar", "La fiesta de Babette", "Como agua para chocolate". ¿Pensaron el show como una metáfora?

—La idea de alimentar está. La comida que alimenta el alma es la música y la comida cuando está hecha con amor tiene magia y es arte también. Los chefs son artistas. Y en este lugar específicamente se come increíble y realmente te levanta el espíritu. Es como escuchar un gran disco y creo que está esa conexión de placer y de arte porque el sushi cuando está hecho con arte es una comida súper artística, con algo muy estético y mucha perfección.

—¿Lo podrían haber hecho en una parrilla?

—También lo podríamos haber hecho en una parrilla, pero, bueno, capaz que después se vengan las parrillas también (risas). Obviamente los músicos somos chefs sónicos, digamos. De alguna manera preparamos pociones, como la comida, que son una combinación de elementos que apuntan a quedar de determinada manera. La música también tiene algo de poción, pero más aérea, no se puede tocar, está en el aire, pero te toca, y eso te produce y genera cosas. Pero no es que mi música sea sushi y otra sea otra comida. No fue con esa intención que lo hicimos. Sí fue con la intención artística y de romper el esquema y mostrar que podemos sonar bien en cualquier lado.

Dante Spinetta - Niguiri Sessions - Part I (Official Video)

—Estas grabaciones se hicieron en febrero. ¿Cómo modificó tu trabajo la cuarentena?

—A nivel industria está súper golpeada la situación. Imaginate todas las familias que viven con la música, y no solamente los músicos, sino quienes alquilan el escenario, los que lo arman, sonidistas, asistentes, iluminadores, catering, miles de personas que no tienen laburo y eso es durísimo. Y de hecho vamos a ser los últimos en volver a trabajar como antes. Nuestro trabajo requiere de gente agrupada en un lugar. Al mismo tiempo se están organizando shows online pagos. No es lo mismo pero está muy buena la experiencia porque hacés un show y te pueden ver en cualquier parte del mundo. Pero a nivel personal, estaba empezando a grabar pedazos de canciones y esto interrumpió eso. En ese sentido fue positivo lo que pasó para mí porque empecé a apreciar más que nunca el tiempo de estar en un estudio, de salir a tocar, de encontrarme con músicos y también el legado que uno va dejando. Me da la sensación que cuando me vuelva a meter en un estudio voy a hacer el mejor disco en el que voy a poner todo lo que pueda.

—¿Qué escribirías sobre este momento?

—Estuve trabajando con las composiciones, líricamente todavía me está costando porque estamos en un momentos en el que la muerte está rondando. Hay un grupo de conceptos durísimos en el aire, y una mezcla de ansiedad y paranoia. La energía está así en la sociedad y en el mundo. Para bajar ahí con la lapicera no quería que todo se tiña de eso entonces algunas cosas las voy a dejar para escribir después. Sí estoy trabajando con la música y tengo material que creo que va a estar buenísimo. Creo que voy a tratar de dar la mejor versión de mí. Voy a poner todo lo que pueda porque no podemos dar por sentado nada. En febrero estábamos en otra totalmente diferente. Estábamos terminando las vacaciones, en marzo arranca todo, pensando en juntarnos con amigos, y de golpe no podés hacer nada. Es frágil y creo que esa es una de las cosas que me hicieron volver un poco a fuente de por qué hago lo que hago. El mundo puede explotar y si queda un disco rígido en algún satélite en el mundo y alguien escucha música argentina y dice a ver este disco, y ahí dí lo mejor posible. El tiempo es precioso y hay que cuidarlo. No hay que dilapidarlo porque nunca se sabe. Imaginate todas las que están pasando en el mundo. Yo me considero afortunado que tengo la posibilidad de quedarme en mi casa encerrado con mi familia y tener un techo y un plato de comida, pero hay gente que está en otra situación, que no se puede guardar, y por respeto a la gente que tiene que estar en el frente de batalla haciendo trabajos esenciales, creo que uno también tiene que cuidarse y quedarse en casa y hacer las cosas como se pueden hacer.

—Dijiste que te planteaste por qué hacés lo que hacés. ¿Qué respuesta encontraste?

—Nunca dudé de lo que hacía, si quiero hacer esto o no. En ese sentido, gracias a Dios siempre me salió música y es lo que sé hacer hace casi 30 años y nunca dudé de eso, pero sí de reforzar la pregunta si uno hace música porque sos músico o hacés música porque tenés realmente algo que decir y contar. Creo que se me reforzó el espíritu musical más que nunca porque siento que la música es esencial. También la gente está conectando con cosas más profundas. Mi canción "Soltar", por ejemplo, que salió hace más de un año y medio, tuvo como un resurgimiento fuertísimo porque la gente necesitaba escuchar esas palabras. Creo que hay necesidad de acompañar y la gente necesita cosas reales. También es un momento en el que hay mucho fake, mucho plástico sonoro, mucha cosa híbrida, mucha música hecha nada más por el hecho de ganar plata de movida o de ser cool. Y la verdad es que yo no hago las cosas por eso. Está buenísimo ganar plata y si sos cool, lo sos, y si no sos cool, no lo sos. Pero hay que hacer música y que esté buena y que se sienta.

—¿Pensás que se está dando una transformación de la industria que llegó para quedarse?

—Hay un montón de gente que vivimos de esto y tenemos que encontrarle la vuelta. También hay una necesidad de expresar y en la gente de contactarse con sus artistas. Siento que los artistas que me gustan muchas veces moldean mi día y me ayudan. Pongo un disco de Steve Wonder y ya me iluminó el día. Tener contacto con un artista que escuchás ayuda a pasar estos momentos y al final la música termina siendo el soundtrack de la vida de uno y de los mejores momentos y de los más dolorosos también. Por eso creo que la música no puede parar de sonar. La música se va a adaptar a todos los formatos que haya y a los que vayan surgiendo. En un momento fue la radio, después el vinilo, Spotify, un teléfono. De cualquier manera la música sigue sonando y las buenas canciones siguen siendo buenas. Para mí igual la música se hace como quieras y yo la hago como quiero. La podés hacer con la voz y con tus palmas. La energía cuando es real, es real.

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