Escenario

Damián Szifrón: "La vida en sociedad no es en libertad, sino muy controlada"

Hoy se estrena "Relatos salvajes" y su director, Damián Szifrón, reflexiona sobre las cuestiones que influyeron en la génesis del filme que narra seis historias breves.

Jueves 21 de Agosto de 2014

Las diversas reacciones que una persona puede tener cuando es arrinconada y llevada al extremo de sus límites psicológicos, morales y sociales son el tema que Damián Szifrón desarrolla, con singular maestría, en "Relatos salvajes", que llega hoy a las salas locales.

En seis historias breves, Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Rita Cortese, Erica Rivas y Julieta Zylberberg interpretan a seres de distinta condición social que son expuestos a diversos modos de violencia social en un grado tan alto que su forma de ver y pensar el mundo, sus creencias éticas, se derrumban y pierden sentido.

Uno de los puntos fuertes del filme es su capacidad de generar una revolución interior en los espectadores, al ponerlos -al igual que hace con sus personajes- en una situación límite frente a la cual no saben qué posición tomar, ya que los perturba y les produce profundas dudas acerca de su cosmovisión y moral.

"La invitación que le hago al espectador es abandonarse a esa perdida de los estribos e ir más allá, aventurarse hacia el deseo y el impulso más primitivo", afirmó Szifrón, quien viene de competir por la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, y que también se preguntó: "¿Qué pasaría en la realidad si alguien rompiera esos límites?".

En una entrevista con Télam, el director aseguró que "uno se reprime como ciudadano muchas veces por día. Estamos midiendo las consecuencias de cada uno de nuestros actos, calculando sus consecuencias. La vida de la gente en sociedad no es en libertad, sino muy controlada, y por eso está la fantasía de perder el control y responder a las cosas que nos ocurren".

Ese carácter subversivo de "Relatos salvajes" se manifiesta especialmente en el episodio protagonizado por Darín, quien encarna a un ingeniero especialista en explosivos que, cansado del abuso impune al que se ve sometido por los agentes municipales que se llevan su auto con cualquier excusa y luego le cobran multas imposibles, decide tomar Justicia por mano propia.

En ese sentido, Szifrón aclaró: "Cuando escribía la película no me cuestioné mucho la polémica que podría generar sobre la violencia por mano propia. No tuve tiempo de cuestionarme eso, pero desde ya la película no tiene ninguna intención de ser una apología de la violencia por mano propia".

Para el director de "El fondo del mar" y "Tiempo de valientes", "la cultura te pone rejas en las que vivís encerrado dentro tuyo. Sin embargo, por suerte, siento que cada vez más soy quien realmente quiero ser. Este último tiempo descubrí que si hay algún tipo de felicidad, esa pasa por bajar un poco las defensas y ser verdaderamente uno mismo".

Con respecto a la génesis de "Relatos salvajes", Szifrón recordó que estaba trabajando en seis guiones para otros tantos largometrajes, pero finalmente decidió concentrarlos a todos en una misma y única película: "Empecé escribiendo cuentos cinematográficos que tienen muchos puntos en común y que hacen que la película se viva como una experiencia continua".

"Estos cuentos cinematográficos los escribí de manera catártica y muy automática, y ahora me doy cuenta de que de algún lugar personal salen y reflejan algo profundo. Recuerdo que hace muchos años tuve una serie de episodios de estar al límite y perder el control, lo cual puede haberme influido".

"En aquellas ocasiones me conecté con el placer de defenderme. Cosa que uno generalmente no hace. Reprimirse tiene un costo altísimo, conlleva un sacrificio psicológico tremendo y puede traer consecuencias graves", agregó el cineasta, que sin embargo aclaró que actualmente, frente a las mismas circunstancias, no volvería a actuar de la misma manera.

"Alguna vez la grúa me llevó el auto o presencié tensiones en un casamiento. Este tipo de imágenes están en mi memoria, pero la verdad es que la película está más dominada por la fantasía y la imaginación que por la realidad. Todo el proceso estuvo dominado por el placer y la libertad. Y el juego era no tener límites a la ahora de imaginar", añadió Szifrón.

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