Escenario

Cuatro estrenos que renovaron la pantalla grande

"Extraordinario", "La batalla de los sexos", "2 amores en París", "Al desierto".

Domingo 03 de Diciembre de 2017

"Extraordinario", la mirada de los otros

Calificación: ****. intérpretes: Jacob Tremblay, Owen Wilson, Julia Roberts, Izabela Vidovic, Noah Jupe y Danielle Rose Russell. Dirección: Stephen Chbosky. Género: Drama. Salas: Monumental, Del Centro, Showcase, Hoyts y Village.

El trailer de "Extraordinario" hacía sospechar lo peor: un dramón lacrimógeno y sentimentaloide. Afortunadamente, un gran equipo conformado por tres guionistas, el director y un elenco sólido transformaron a esta película en un producto diferente. Basada en el best seller de R.J. Palacio, la película cuenta la historia de Auggie Pullman (Jacob Tremblay), un chico de 10 años con deformidad facial congénita que ha pasado por 27 cirugías. Auggie fue educado en su casa por su madre (Julia Roberts), pero cuando tiene edad para empezar quinto grado sus padres deciden mandarlo a la escuela primaria. El desafío no será fácil: el niño tendrá que enfrentarse a la discriminación, los prejuicios y el bullying por su aspecto "anormal". Hollywood ya ha tratado estos temas con diversa suerte, pero lo que distingue a "Extraordinario" es que puede conmover sin golpes bajos ni vueltas de tuerca. El director Stephen Chbosky ("Las ventajas de ser invisible") acierta en narrar los hechos desde el punto de vista de los chicos (Auggie, su hermana adolescente, un compañero del colegio), y así logra balancear el drama con una mirada inocente que se emparenta con la comedia agridulce. Otro acierto está en el casting: Jacob Tremblay ("La habitación") sigue asombrando, y Julia Roberts se luce en un papel a su medida. Por supuesto que hay lugares comunes, pero "Extraordinario", sin provenir de la factoría Disney, es una buena alternativa para ver en familia.

Por Carolina Taffoni


“La batalla de los sexos”, machismo contra la pared

Calificación: ****.Intérpretes: Emma Stone, Steve Carell, Elisabeth Sue, Andrea Riseborough y Bill Pullman. Dirección: J. Dayton y Valerie Faris. Género: Biográfica. Salas: Del Centro, Hoyts, Monumental, Showcase y Village.

Para poner en valor “La batalla de los sexos” hay que ambientarse en una década del 70 atravesada por el surgimiento del hippismo y donde cierto aire revolucionario en lo cultural chocaba contra los eternos conservadores de la moral y las buenas costumbres. En ese escenario surge Billie Jean King, una tenista que fue una de las estrellas del tenis mundial y que adquirió protagonismo por su activismo en defensa de los derechos femeninos. La primera escena del filme revela, quizá innecesariamente, un hecho que sucederá más adelante, pero no le quita mérito a este logrado biopic codirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris. La por entonces número uno del ranking levanta los brazos en señal de victoria y recibe el saludo del presidente Richard Nixon. Más que suficiente para entender la importancia del tenis en Estados Unidos en un momento clave. King (magistralmente interpretada por Emma Stone) es fiel a su instinto. No se resigna a ganar menos que los tenistas ni tampoco a frenar un deseo sexual, pese a que para la vista del mundo vive feliz con su esposo, que además es su manager. En pleno quiebre con la federación de tenis, su corazón también quebrará ante la dulce mirada de su estilista, con quien vivirá un romance inevitable. En ese contexto aparece el díscolo Bobby Rigs (Steve Carell, en un personaje a su medida), que fue número uno del mundo, y que hoy a los 55 años sigue siendo un adicto al juego. Así como es capaz de jugar al tenis con dos perros, total de ganar dinero, se le ocurrirá batirse a duelo con una mujer en una cancha de tenis. La idea no es sólo medir quién es el mejor, sino exponer la rivalidad del machismo contra el feminismo. Para verla hasta el último match point.

Por Pedro Squillaci


“2 amores en París”, la crisis de la media vida

Calificación: ***. Intérpretes: Alexandra Lamy, Arnaud Ducret, Jamie Bamber, Sabrina Ouazani, Lionnel Astier y Anne Marivin. Dirección: Eric Lavaine. Género: Comedia. Sala: Del Centro y Monumental.

Los 40 pueden ser una edad crítica. O así era antes de la aparición de las aplicaciones para citas. Esos dos tópicos aborda “2 amores en París”. Si a los años se suman una separación, la reducción a cero de la autoestima y una personalidad insegura, el escenario puede ser un drama o una comedia. El director Eric Lavaine, de quien hace unos años se estrenó “Entre tragos y amigos” se decidió por la segunda opción.

La protagonista es Juliette, bella, sexy e inteligente, pero terriblemente indecisa. Pero Juliette tendrá que aprender a comportarse como una adulta. Después de su separación y cuando creía que el resto de su vida consistiría en recluirse a comer tortas, una amiga la hace descubrir Tinder. A través de la app conoce a un hombre correcto y cortés, y ese primer impulso le hace ver que todavía puede seducir. Así, en una fiesta, conoce a otro hombre que es casi lo opuesto del anterior: impulsivo y pasional. Ambos la aman y le piden casamiento y ella, obviamente no podrá tomar la decisión. Comedia romántica al fin, no faltan las corridas con vestido de novia, escenas en la iglesia, equívocos y situaciones que aunque reiteradas, resultan siempre efectivas para un género con suerte dispar.

Por Rodolfo Bella

"Al desierto", un vínculo poco claro

Calificación: **. Intérpretes: Valentina Bassi, Jorge Sesán, José María Marcos. Germán de Silva, Gastón Salgado, Julia Medrano. Dirección: Ulises Rosell. Género: Drama. Sala: Showcase.

Julia es empleada de un casino en Comodoro Rivadavia y hace lo imposible para sobrevivir al hastío. Un buen día, un tipo que apenas conoce le propone un trabajo y ella se engancha. Supone que por malo que sea nunca será peor que lo que está haciendo. Todo muta cuando el oscuro Gwynfor, que es quien le hace la propuesta, la secuestra y decide apropiarse del tiempo y del destino de Julia. Rosell acierta en la ambientación de la película, porque los dos protagonistas se pierden en medio del desierto patagónico y de repente los roles de víctimas y victimarios se van intercambiando. Pero no da el tono justo en el vínculo entre ambos, porque en su intención de retratarlos con deseos ambiguos y tan sufridos se le fue de las manos la tensión dramática del relato. Al caer esa tensión se tornan poco creíbles algunas situaciones, y hasta aparece forzado que Julia sienta un deseo sexual hacia su secuestrador, más allá de los casos probados de Síndrome de Estocolmo. Hay un giro de road movie y hasta un guiño al género policial, pero “Al desierto” no logra empatía a través de sus personajes, pese a las buenas intenciones del realizador. Valentina Bassi se destaca en su rol, pero su Julia hubiese tomado otro vuelo con una historia más lograda.

Por Pedro Squillaci

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