Escenario

"Cuando tenés una imagen así es muy difícil hacer un personaje dramático"

Emilio Disi, que presenta hoy en el Broadway “La jaula de las locas” junto a Rodolfo Ranni y elenco, dijo que el éxito de la comedia radica en el “respeto” con el cual el elenco encaró un clásico del género.

Sábado 12 de Septiembre de 2009

“Esta comedia te pone a disposición cinco personajes para hacer en una hora y media. Eso para un actor es un placer”, aseguró Emilio Disi sobre su interpretación de Albino en “La jaula de las locas”. La comedia tiene el precedente de cuatro películas basadas en la pieza de Jean Poiret y se convirtió en un clásico del género. Con un elenco que completan Rodolfo Ranni, Mercedes Carreras y Guillermo Bredeston, entre otros actores, la pieza se presenta esta noche, a las 21, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223.

  —¿Fue muy fuerte el precedente del cine para componer tu personaje?
  —No. En realidad no es un personaje, sino varios: una bataclana, un hombre, una ama de casa y una madre. Vive una farsa permanentemente y cambiando de personalidad. Eso para un actor es un placer de aquellos. Te pone a disposición cinco personajes para hacer en una hora y media.
  —¿Cuál es el límite para no pasarte a la parodia?
  —De entrada lo aclaramos con Ranni. La temática del mundo gay se presta para hacer chistes chabacanos, fáciles o groseros. Inclusive podríamos hacer chistes de actualidad porque hay un político, pero si caemos en eso se desvirtúa la comedia.
  —¿Decidiste hacer humor o  el trabajo te fue llevando?
  —Los primeros ocho años, después de salir del Conservatorio, hice todos los dramas y las tragedias que se te puedan ocurrir en el teatro San Martín. El click fue “El discípulo del diablo”, de George Bernard Shaw. Yo hacía el hermano tonto del discípulo. Entré al escenario y la gente se empezó a reír. Yo ni soñaba con eso. Me encantó, y ahí dije “esto es lo mío”.
  —¿El humor te abrió la puerta de la popularidad?
  —Es que después viene la otra, que no la manejás, que te llaman exclusivamente para hacer personajes graciosos. Cuando tenés una imagen así es muy difícil hacer un personaje dramático. Yo camino por la calle y la gente que me ve se sonríe. O tengo cara de pelotudo o les causo gracia (risas).
  —¿Te resulta frustrante que te llamen sólo para comedias?
  —No porque es lo que me gusta. Vos sabés que en este país el que es arquitecto, quiere ser ingeniero; el ingeniero quiere ser carnicero, el carnicero, doctor. Acá nadie está contento. El actor dramático quiere ser cómico; el cómico, tener prestigio y ser dramático. Yo estoy muy feliz con lo que hago porque elegí hacer reír y hacer comedia.
  —¿Volvés al cine?
  —Me llamaron para hacer “Bañeros 4”. Cada vez que se hace este tipo de películas son un éxito. La última “Bañeros” metió un millón y medio de personas. La industria no se va a quedar quieta.
  —¿Esas comedias tienen el mismo nivel de credibilidad que decías que tiene que tener una obra de teatro?
  —Este es un tipo de cine estrictamente comercial. Pensá que además está hecho en general para un público de chicos. Es una cosa más directa, menos complicada, chistes más visuales que otra cosa. Se arma desde otro punto de vista. Antes decía que tiene que el teatro tiene que ser creíble; acá tiene que ser más fantasioso.
  —Tuviste una participación en “Todos contra Juan” pero estás alejado de la televisión...
  —Yo la televisión la tengo cubierta con Estados Unidos. Hace seis o siete años viajamos con Miguel del Sel a Miami a grabar “Explosivos”, nuestro programa que se vende en toda Latinoamérica.
  —¿Cuál fue tu aporte a la biografía que escribió el hijo de Olmedo sobre su padre?
  —Su hija cumplía 15 años y me pidió mi casa para hacer un asado. Se fueron a las once y media del otro día. Yo me desperté a las seis de la tarde muy descompuesto, y por primera vez en mi vida suspendí dos funciones. Mientras el dormía en un sillón en el escenario donde trabajaba. Pero no se despertaba hasta que pidió “levanten el telón que yo me despierto con los aplausos”. Entró Portales y le dijo “¿se va a despertar?”. Y la primera frase que dijo fue “¿suspendió el cobarde?”. El hijo de puta se había enterado que yo había suspendido y me dedicó la función.

 

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