Escenario

Cristian Sancho: "Llegué de Rosario con 50 pesos en el bolsillo a ver qué pasaba"

Después de dos años en México, el actor dice estar feliz por protagonizar una “obra comprometida” y enfrenta los rumores que lo vinculan con Callejón y Alfano. Retrato de un sex symbol psicoanalizado.

Martes 29 de Septiembre de 2009

"Ese que está ahí, no soy yo. Es un personaje que me dio muchos beneficios.” Christian Sancho señala la gigantografía de la esquina de Cerrito y Arenales, con su imagen en slip que tanto lo identifica. “Hace diez años que esa publicidad me da un buen pasar. Me ayudó a financiar mi carrera como actor. Estoy muy agradecido. Ojalá dure otros diez años más”, ríe. El ex modelo sostiene que gracias a ese trabajo puede elegir qué hacer y darse el lujo de rechazar propuestas que no le interesan: “No estaría haciendo ‘La mejor carta’, un texto comprometido, con una buena dirección y producción. Una obra perfecta que permite lucirme arriba del escenario”. Habla de la puesta que comparte todas las noches con María Fernanda Callejón, en el teatro Broadway. “Estamos felices. Estoy muy contento con la devolución del público, las críticas fueron muy buenas. Con Fernanda la remamos, salimos a sentir y a jugar en cada función”, dijo en una entrevista con la revista 7 Días.

–¿Entonces de dónde surgió que están peleados?

–¿Peleados? Al contrario, se dijo que salíamos. Con Fernanda pasamos períodos durísimos de ensayos. Es una gran compañera, la pasamos muy bien, se generó una buena química entre nosotros. Sería muy difícil estar arriba del escenario si estaríamos peleados, porque nuestros personajes se encuentran en un juego de seducción muy fuerte.

–¿Afectó a su pareja el rumor de romance entre Callejón y usted?

–Para nada. Hace un año que estoy en pareja con Vanesa. Ella respeta mi laburo, lo entiende. Tiene un perfil bajo, se dedica a otra cosa, prefiere mantenerse en el anonimato. Sabe que la respeto y la amo. No tiene motivos para desconfiar.

–¿También se bancó el rumor sobre su relación con Graciela Alfano?

–Fuimos a cenar con Graciela porque hay una obra que nos están ofreciendo desde hace tiempo. Hablamos de la propuesta de trabajo.

–Encaja perfecto con el target de Alfano, ¿notó interés de ella hacia usted?

–La conozco muy poco. La hicimos subir al escenario el día que vino a ver la obra. Le habían hablado muy bien de nuestro trabajo en el teatro y ella también nos elogió. Te reitero, respeto a la mujer con la que estoy, la valoro muchísimo. Estoy enamorado.

–¿Fueron solos a cenar esa noche?

–No me interesa salir a desmentir cosas que no son ciertas. Es una pérdida de tiempo. Compartimos una mesa en Edelweiss con ocho personas más. Cuido mucho mi vida privada. Para la gente es interesante conocer al artista, pero tampoco saber tanto de la intimidad. Hay una delgada línea que hay que respetar. Una vez tuve la oportunidad de presenciar una charla de Al Pacino en Actors Studio. Le preguntaron por qué había perdurado en su carrera, ya que muchos de los de su generación ya no trabajaban. Él respondió que el hombre más inteligente es el que sabe adaptarse en la vida. A mí me parece fundamental adaptarse a los tiempos, a los cambios, a las dificultades.

–¿Está en una etapa de adaptación?

–Hace mucho tiempo que estoy en ese proceso. Me ayuda a entender qué quiero y qué necesito para mi vida. Hace cuatro años que hago terapia, me facilita el camino para entender y aceptar. Aunque muchas veces no puedo entender el accionar de algunas personas.

–¿Cómo el de su ex pareja, Valeria Brito, que habló de usted en los medios?

–En ese caso prefiero no hablar. Hace mucho tiempo que no doy notas por ese tema. No quiero encontrarme con ningún título que afecte a mí y a mi hija, Camille. Guardo muchísimo respeto y cariño por la madre de mi hija. Además, no me gusta pelearme con nadie, menos con Valeria. Me vi envuelto en situaciones innecesarias. Quiero guardar respeto por alguien que quise, mucho más con quien me une un hijo.

–¿Por eso no salió a defenderse de las acusaciones?

–Nunca salí al cruce con nadie. No me interesa polemizar, mucho menos con alguien que está tan cercano a mi vida y lo estará de por vida. Por lo general las notas terminan en eso. No quiero salir a desmentir algo que no es cierto. Pero tampoco tengo nada que ocultar. Ahora estoy feliz en mi casa.

–¿Dónde vive ahora?

–En Martínez, en una casa muy cómoda, la terminamos de decorar hace poquito con mi hija. Aprendí a valorar las cosas que me hacen feliz. A veces me pongo a pensar en mi comienzo, cuando llegué desde Rosario con 50 pesos en el bolsillo a ver qué pasaba. Si las cosas no funcionaban tenía que volver, seguir dependiendo de mis viejos. Y aquí estoy.


–¿Pasó por malas situaciones en su vida?

–Al principio tuve que derivar muchos “no”. La remé para transformarlos en “sí”.

–¿No confiaban en usted como actor?

–Gracias a Dios mucha gente confió y me dieron oportunidades. No fue un trabajo individual, me rodea buena gente: mi representante y mis maestros de teatro. Tuve la fortuna de cruzarme con personas inteligentes y honestas.

–¿Su vocación se despertó tardíamente?

–Para nada. Empecé a hacer teatro a los 16, como un método de desinhibición, era muy tímido. Mis padres me anotaron en la Sociedad del Ángel, un espacio en Rosario con muy buenos profesores. Así que no me sorprende mi trabajo como actor; sí me sorprendió el de modelo. Pero gracias a eso, puedo darme el lujo de seleccionar propuestas como actor. No tengo necesidad de hacer nada que no tenga ganas. La vida me premió de muy buena manera.

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