Escenario

Cristián Hernández Larguía: "He sido un privilegiado"

Autodidacta, transparente y político, el maestro rosarino cumple 90 años en octubre. Hoy arrancan los festejos con el estreno de un DVD y la actuación del Pro Musica Antiqua.

Lunes 30 de Mayo de 2011

El de hoy será el primero de una serie de festejos que irán hasta el 6 de octubre. Ese día Cristián Hernández Larguía cumplirá 90 años. Prócer de la actividad coral rosarina, el maestro será homenajeado con la primera exhibición del DVD que rodó la Fundación Pro Musica de Rosario y que lleva su nombre. La cita tendrá además, desde las 20 en el auditorio Fundación Astengo (Mitre 754) y con entrada libre y gratuita, la actuación del coro Pro Musica Antiqua bajo la dirección del mismo Larguía.
En realidad el cronista mete la pata y le cuenta a su entrevistado las intenciones de la institución que Hernández Larguía jura desconocer. “Gozando del sábado”, según sus propias palabras, el fundador del Pro Musica Rosario allá por 1962 se aviene a charlar. El primer ejercicio es de memoria.
—¿Qué le sugiere su edad y la forma en que ha vivido?
—Considero que he sido un privilegiado. A los 25 años me hice cargo del Coro Estable de Rosario. Entré en el año 46 con muy mínimos antecedentes. Pocos jóvenes a esa edad tienen la ocasión de estar establecidos en su profesión. Al coro lo dirigía el maestro alemán Ricardo Engelbrecht, y cuando yo ingresé ya tenía fama, era uno de los más importantes a pesar de ser un coro del interior del país.
—Allí inició su labor, ¿que momentos recuerda como los de mayor importancia?
—En 1957 nos presentamos en el Concurso Nacional de Coros en Buenos Aires y sacamos el primer premio (dice que busca en internet la fecha exacta y sigue). En 1964 fuimos invitados a cantar con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el maestro José María Castro, que la había fundado, para actuar en el Teatro Colón. Fue para el estreno sudamericano del oratorio “El pesebre” de Pablo Casals. Es un hito muy importante en la historia del Coro Estable y de la mía propia, ganar un concurso nacional abierto tan importante y ser elegido para estrenar el oratorio dirigido por el propio Casals. Esto provocó en los medios porteños algunos comentarios adversos: ¿Por qué la Sinfónica en el Colón actuaba con un coro rosarino? Fue una reacción de los porteños por lo mismo de siempre (risas).
—¿Qué es lo de siempre?
—Tiene que ver con la historia de los porteños, que marca una vieja historia sin solución, la famosa mentira del federalismo argentino, que es inexistente por donde usted lo agarre, política, económica, cultural, deportivamente. Piense en los problemas que han tenido históricamente los cuadros de fútbol de Rosario. En Buenos Aires no han perdido el tiempo para beneficiar a los clubes grandes, en detrimento de los nuestros. Pero me fui por las ramas...
—No importa, hablemos de su disposición al debate, por ejemplo en La Capital. ¿Con 90 años perdió la vergüenza y dice cosas que otros no se animan?
—No es tan así. Soy una persona transparente, nunca he ocultado mis convicciones ni mis ideas, sean religiosas o políticas. Me he manifestado desde joven contra los políticos o una clase de política. Lo cual no significa que no haya participado de opciones políticas. Estuve preso aquí en Rosario por manifestarme como antinazi en la Segunda Guerra Mundial. Quiere decir que he tenido posiciones francas y defendidas públicamente. No es que he sido antipolítico y me quedé en mi casa. Así como en la religión todos saben que soy ateo. Nunca he tratado de ocultarlo. Mis ideas artísticas o de la ética de la profesión las conoce todo el mundo.
—Como autodidacta, ¿tuvo ventajas con respecto a los formados en la academia?
—(Se ríe) Es difícil. Para mí ha sido sumamente cómodo y la mejor manera de aprender. Le repito y quiero destacarlo, he sido un privilegiado. Las que hablamos son sólo algunas de las cosas por las cuales yo he sido favorecido en mi posición artística. Son cosas que se van dando. Entonces no le aconsejaría a ningún alumno que siga ese camino porque a mí se me han facilitado mucho las cosas.
—Usted tiene una gestualidad muy marcada, en palabras, ¿qué busca transmitir?
—Los gestos pretenden transmitir una idea. Seguramente una emoción (se detiene, se ríe) ¡Que preguntita! Es para pensar mucho. A mí la música me produce satisfacción. Hace poco manifesté lo mismo acerca de mi suerte en tantas cosas y agregué una cosa, yo no he trabajado nunca. Porque para mí ir a un ensayo, aparentemente a trabajar, es una satisfacción, lo hago con alegría. Nunca he dicho ¡qué macana! tengo que ir al ensayo. Voy al ensayo porque me gusta, nunca lo he tomado como un trabajo. Y ese también es un privilegio porque hay gente que se hace mucha mala sangre por esa cuestión.
—A esta altura, ¿qué lo motiva seguir su camino?
—Si uno viviera cien mil años siempre quedaría alguna obra por hacer. Es como ese cuento español en el que un tipo comete alguna insolencia contra el rey y éste le dice que tiene que ahorcarlo. Como último deseo pide elegir el árbol en el que será colgado y cuando va al bosque a todos los árboles les encuentra un defecto. Es algo parecido a eso.

Un video sin terminar

El video “Cristián Hernández Larguía” que se estrena hoy en el auditorio Fundación está sin terminar. Por ahora se han grabado 20 minutos en los que el maestro aparece en situaciones cotidianas, como las de cocinar o ir a la verdulería. Y no hay locutor, es él mismo quien narra la historia, su historia.
Según su realizador, Roberto Moreno Condis, a la sazón presidente de la Fundación Pro Musica de Rosario, productora del trabajo, “el video se seguirá filmando el lunes (por hoy) y así hasta tener un registro más cercano a su persona”. Y todo en el año en que el Pro Musica entrará en su 50º aniversario.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario