Escenario

"Creo que lo que erotiza a la mujer es la hombría y el tipo que se juega"

"La gran mayoría de los que vivimos en este país, y en el mundo, estamos tratando de salir adelante". Así definió Daniel Aráoz el conflicto que atraviesa "Sinvergüenzas", la obra con la que se presenta mañana, a las 21, en el teatro Broadway.

Viernes 17 de Septiembre de 2010

"La gran mayoría de los que vivimos en este país, y en el mundo, estamos tratando de salir adelante". Así definió Daniel Aráoz el conflicto que atraviesa "Sinvergüenzas", la obra con la que se presenta mañana, a las 21, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). La pieza, que también fue la base para el filme inglés "Todo o nada", cuenta con las actuaciones de Nicolás Vázquez, Marcelo De Bellis, Fernando Lupiz, Alejo García Pintos y Claudio Torres como un grupo de desocupados decididos a buscar una salida a su crítica situación para ganarse la vida, aunque tengan que hacer un strip tease. El actor también contó a Escenario la satisfacción que siente por la buena recepción que tuvo la película "El hombre de al lado", con la cual tuvo su primer y elogiado protagónico en cine.

—¿La obra refleja parte de la actualidad?

—Es atemporal. Aunque se van a identificar con los personajes es muy complicado meterse con la actualidad. Pero no hacemos humor político ni la obra tiene humor político. Estos tipos están desocupados y tienen ciertos dramas en su vida que se irán descubriendo, pero lo que hacemos no es una versión de la película.

—¿Cuál fue la dificultad para seis hombres maduros en hacer un strip tease?

—El desafío fue aprenderse una coreografía. Me parece muy divertido en este momento para mi trabajar con un grupo de amigos y divertirnos. Al final nos tenemos que poner en pelotas, pero los actores estamos acostumbrados. Quizás no es lo mismo para los personajes. Están con mucha inseguridad. Y creo que esa inseguridad tiene que ver con esta historia de la exposición del cuerpo masculino. Aunque hoy en día si ves una revista de mujeres ves un montón de tipos en bolas, pero ¡son ultralindos! En ese sentido tenemos cuerpos comunes. Son cuerpos de barrio.

—No aspiran a ser un modelo metrosexual...

—Claro, en todo caso no nos interesa eso. Capaz que es un gesto más de hombría, que sale de esa norma porque son elegidos que tienen un determinado parámetro de belleza. Un actor trabaja mucho con su cuerpo y es muy probable que en algún momento tenga que hacer un desnudo. Para los personajes el strip tease es un desafío..

—¿Las mujeres prefieren un metrosexual o un cuerpo de barrio, como lo llamaste?

—Me parece que eso tiene de interesante la propuesta. Creo que lo que la mujer prefiere es la cosa de hombría. Creo que eso es lo que la erotiza, el tipo que se juega.

—¿Cómo viven los personajes la desocupación?

—El problema, como la desocupación, es económico. Lo que vivimos de forma individual no lo vivimos como algo separado de los demás. El mundo está planteado así. Hay un 70 por ciento de la población que vive bajo la pobreza y un treinta por ciento que vive bien. Ahora lo que ocurre es que la desocupación también está marcada por la tecnología, por el avance del capitalismo y que a la vez es su propio veneno. Porque al llegar ser todo tan exitista se pierde el humanismo y ahí estamos fritos.

—También están proponiendo que se puede salir adelante...

—La gran mayoría de los que vivimos en este país, y en el mundo, siempre tratamos de salir adelante. Esa es una realidad. Que uno tiene que accionar, trabajar, salir y proponer. Y ellos viven esa realidad, la de tirar ideas y ver cómo pueden hacer para engancharse con ese otro mundo que gira. Aunque también son atorrantes y por eso la obra se llama “Sinvergüenzas”.

—¿Cómo estás pasando el buen recibimiento que tiene “El hombre de al lado”?

—Enormemente sorprendido. Muy halagado con todo lo que dicen de mi trabajo. Muy feliz porque la gente nos apoye y que podamos seguir filmando. Es una película que quiero mucho porque además es mi primer protagónico en cine y era todo un desafío hacerlo.

—¿Es una película sobre la idiosincrasia de un sector de los argentinos?

—Me parece que no es una película localista. Me pasó al sentir el impacto que tuvo cuando se dio en Sundance que hasta la premiaron. También impactó en Nueva York y en España. La gente aplaudió después de la función. Eso me hace pensar que, en algún sentido, que si uno pinta su aldea, pinta el mundo. Y acá la aldea es la propiedad privada. No un país. Puede tener una lectura política. Y también tiene una lectura de qué estética elegimos para nuestra vida. La de la belleza, pero ¿nos bancamos la estética de la pobreza?

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