Escenario

"Creo que el rock ya está, ya ha dado mucho"

El ex Manal, que pasó por Rosario, dijo que el genero se tiene que convertir en otra cosa

Domingo 29 de Abril de 2018

Claudio Gabis, ex integrante de Manal y emblemático guitarrista del rock argentino, abogó por la surgimiento de "un nuevo movimiento, incluso con otro nombre", que reemplace al rock, al considerar que este género "ya ha dado mucho" y "está en camino a convertirse en algo clásico".

   "Creo que el rock tiene que cambiar y convertirse en otra cosa. Tiene que surgir algo diferente, incluso con otro nombre. Son muchos años del movimiento", explicó Gabis, quien días atrás estuvo en Rosario ofreciendo un recital en la Plataforma Lavardén en el marco de sus 50 años de carrera el guitarrista, compositor y pedagogo musical.

   "Puede ser que habiendo esas circunstancias originales de características contestatarias, el hip-hop sea el elemento que producirá nuevos referentes. Ya de por sí, se llama distinto. Es simbólico lo que digo, pero ya está el rock. No lo vamos a matar, pero sus máximos referentes ya son grandes", remarcó. En otro orden, el virtuoso guitarrista aseguró que "potencialmente" hay muchos "artistas talentosos" desperdigados por todo el país, pero consideró que "es complicado" que puedan establecerse como referentes, tal como años atrás ocurrió con figuras emblemáticas como Charly García y Luis Alberto Spinetta, porque "las circunstancias no están dadas como para eso".

   Radicado desde hace varias décadas en España, Gabis se encuentra nuevamente iniciando una gira, de alrededor de dos meses, por localidades de varias provincias, entre ellas, Santa Fe, Formosa, Córdoba, Neuquén, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa y Buenos Aires. El puntapié inicial lo dio en Plataforma Lavardén, en Rosario, en tanto que mañana se presentará en Ramos Mejía.

    Miembro de Manal, pionero del rock y el blues en la Argentina, Gabis es uno de los guitarristas más importantes que dio el movimiento vernáculo, junto a Pappo, y tras su paso por La Pesada del Rock and Roll abandonó el país en 1973, en un periplo que incluyó un exilio en Brasil, donde trabajó con figuras de la talla de Ney Matogrosso, estudios en la prestigiosa escuela Berklee, en Estados Unidos, para finalmente recalar en España.

   —¿Qué busca transmitir en estas extensas giras que encara anualmente por nuestro país?

   — Antes que nada, casi diría que es la última gira tan intensa que encaro porque son casi dos meses, más de 30 eventos, muchos kilómetros, muchos lugares, muchos días, muchas emociones y termino muy cansado. Las giras futuras estimo que serán más normales, algo menos épico. Lo que intento, de alguna manera, es revitalizar la memoria y la vigencia de un patrimonio cultural que tenemos. Es algo que no se murió pero se apagó un poco. Cuando toco para una audiencia joven pienso que les estoy entregando de primera mano una data sobre cuál fue nuestra filosofía, nuestra visión de lo que pasaba en ese momento. El mensaje a transmitir sería: "Más allá de las circunstancias y de los peligros que estas implican, si uno tiene un mensaje que dar, tiene que hacerlo". Nosotros sentíamos que teníamos algo que transmitir y yo trato de hacerles comprender a las nuevas generaciones que el arte es una herramienta importantísima, la música es un instrumento fantástico para ayudar a mejorar las cosas y colaborar en la evolución del pensamiento y la conducta humana.

   —Ustedes hicieron todo eso sin disponer de medios, ahora todo es más fácil y accesible. ¿Cree que eso ayuda o hace que no se despierten tantos inquietudes que impulsen a investigar?

   —Disponer de todo eso es fantástico. Es cierto que las carencias y dificultades siempre estimulan a los individuos, pero creo que eso depende del individuo. Creo que en algunos la abundancia de información puede generar una indolencia y en otros un estímulo porque hay mucha información a la que no se accede en primera instancia.

   —¿Qué era lo que regía la conducta de ustedes en la década del '60?

   —Aunque suene un poco ingenuo, nosotros queríamos cambiar el mundo. Había un cierto tipo de literatura que fue muy importante y que condujo a que a gente que no estaba tan informada, como yo, se les abriera el coco. Yo descubrí que el mundo era mediocre, que la vida que venía intuyendo para mí mismo era mediocre, pero que había otros caminos, pero que para eso había que investigar, esforzarse. Eso se dio en todo el mundo e hizo que existiera un interés en todo el mundo por leer y escuchar música. Cada disco que uno escuchaba esperaba que tuviera un mensaje. Por eso, no nos permitíamos incluir una canción baladí en un disco, porque teníamos mucho para decir. Por eso no hay temas de relleno en el primer disco de Manal, el primero de Almendra o de Los Gatos. Hoy se lee menos y el sistema ha perfeccionado mucho el arte de narcotizar a la gente.

   —¿Cuándo cree que todo eso cambió?

   —No podría decirlo bien porque hace muchos años que no estoy en el país, pero cuando me fui se veía venir. Sabíamos que podía pasar porque una fórmula es única y nueva pero a los 5 ó 10 años es algo repetido, establecido y convencional. Un movimiento empieza con unas pocas personas, tiene un período muy corto de acción revolucionaria y después, inevitablemente, es absorbido por el sistema.

   —¿Cómo se combate eso?

   —No lo sé. ¡Ojalá lo supiera! Creo que es algo que no tiene solución pero sí hay individuos, como Picasso, Miles Davis, Frank Zappa, Charly o Spinetta, que siempre estuvieron en el cambio, pero para eso hay que tener una personalidad muy especial. Hay que estar siempre vivo, activo. Es gente que cuando aparecen imitadores creados por el sistema, ya están en otro lado porque saben reinventarse. Existe algo llamado Síndrome de Corinto, que remite a la antigüedad, cuando la mejor cerámica era la griega hasta que en un momento decayó y apareció un producto de la zona de Corinto, que estaba bien pero no tanto, era mediocre en comparación con lo que se había hecho antes. Eso es lo que pasa con el rock desde hace mucho. Decayó la calidad, su nivel contestatario. Yo volví al país en los 80 por cuatro años y lo que noté fue que el movimiento había cambiado. El mensaje era: "Lo peor ya pasó, vamos a divertirnos".

 —En este contexto, ¿es posible la aparición de un nuevo Charly o un nuevo Spinetta?

   —Seguramente, hay muchos nuevos Charly y Spinetta por ahí. De hecho, yo me encontré con gente muy talentosa en mis recorridos por el país, pero voy a recurrir a un ejemplo de la botánica. Vos podés tener las mejores semillas, pero si el clima no es el adecuado, si el suelo no es propicio, ni no se dan una serie de circunstancias, no va a florecer. Me parece que el clima no está para eso.

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