Escenario

"Creo que algunos hemos hecho un aporte al desarrollo del latin jazz"

Chucho Valdés debutará hoy en Rosario junto a The Afrocuban Messengers. El pianista cubano presentará el álbum "Chucho Steps", en un concierto que se realizará, a las 21.30, en el teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España, Sarmiento y el río.

Domingo 19 de Junio de 2011

Chucho Valdés debutará hoy en Rosario junto a The Afrocuban Messengers. El pianista cubano presentará el álbum "Chucho Steps", en un concierto que se realizará, a las 21.30, en el teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España, Sarmiento y el río. La apertura del espectáculo estará a cargo del guitarrista Marcelo Dellamea. Luego, Valdés subirá al escenario acompañado por Mayra Caridad Valdés (voces), Lázaro Rivero Alarcón (bajo), Juan Carlos Rojas Castro (percusión), Yaroldy Abreu Robles (percusión), Dreiser Durruthy Bombalé (percusión y voces), Carlos Manuel Miyares Hernández (saxo tenor) y Reinaldo Melián Alvarez (trompeta).

El hijo de Bebo Valdés, nacido en 1941, es uno de los máximos pianistas contemporáneos del jazz latino y, entre sus logros se cuenta la creación, en 1973, del mítico Grupo Irakere. Junto a Armando Cuervo, Oscar Valdés, Jorge Alfonso, Enrique Plá, Carlos del Puerto, Jorge Varona, Arturo Sandoval, Carlos Averhoff, Paquito D'Rivera y Carlos Emilio Morales produjo una revolución tan sutil como efectiva en el mundo de la música. El secreto se escondía en las raíces, -Chucho remontó el camino de los ancestros africanos- y en la proyección de la música popular. No dejó nada fuera de su cóctel. Propuso sumar elementos y mirar mucho más allá de las propuestas musicales del momento. El resultado lo llevó a convertirse en un exitoso artista universal, ganador de cuanto premio valioso existe para un músico.

El cubano que en mayo último fue declarado doctor honoris causa por el prestigioso Berklee College Of Music de Boston, Massachusetts, mantuvo un diálogo telefónico con Escenario en el que, entre otros temas, se refirió a la distinción que lo enorgullece.

_¿Debo llamarlo doctor?

-No necesariamente... Pero me gusta...

-Felicitaciones por su título y por el padre que tiene. Ahora ambos son doctores en música.

-Muchas gracias. Ha sido maravilloso. El ya tiene el título en su casa porque yo se lo llevé.

-Un joven músico cubano dijo en un documental de TV que en su infancia no podía tocar el saxo porque el jazz era mala palabra en Cuba. ¿Fue así?

-Eso fue hace muchos, muchos años. Fue así, exactamente, a principios de los 60. Luego cambió definitivamente.

-¿Cómo influyó usted en ese cambio?

-Haciendo mi música igual, haciéndola como siempre. Haciendo jazz. Y para el público que le gustaba eso, a veces lo hacíamos en las mismas casas ¿no? Hasta que se empezó a hacer en clubes y se rompió ese mito sobre el jazz.

-¿El arte abrió una puerta que la diplomacia nunca pudo abrir?

-Sí, el arte es increíble. Y la razón también. La música no tiene nada que ver.

-¿A su juicio qué significó el surgimiento de Irakere para la música popular cubana?

-No dicho por mí, pero bueno, yo también lo digo (risas). "En Cuba y en el mundo del jazz latino, se habla de antes y después de Irakere". Y para mí es la banda más importante que haya existido en toda la historia de la música popular cubana.

 —Eso lo carga de responsabilidades.

  —Imagínese, después de haber hecho una cosa como Irakere. Después hice un cuarteto y ahora armé otra banda con nuevos elementos y nuevas estructuras.

  —¿Cuál es la diferencia entre su actual banda e Irakere? 

  —La diferencia es generacional. Estos son músicos del siglo XXI. Aquella fue la mejor banda del siglo XX, para muchos. En esta -no quiero decir que sea la mejor, pero es una gran cosa- trabajamos sobre innovaciones, exploraciones, en laboratorio, para cambiar los conceptos, incluso el de Irakere, en lo rítmico y hacerlo más contemporáneo. Estoy contento.

 —¿Con The Afrocubans Messengers está remontando la historia musical de su gente?

    —Sí, estamos retomando y creo que lo estamos logrando. El primer disco de la banda se ha ganado todos los premios: el de la Unión de Críticos de Estados Unidos, un Grammy americano, ganó un Premio de la Música en París y es un señor disco.

  —Cómo fue su relación con Ernesto Lecuona.

  —Yo era un niño y no sabía que la persona que me estaba enseñando a tocar el piano era Lecuona. Fue el más grande de todos.

  —¿Qué importancia tiene el estudio académico y el ejercicio de la música popular en la formación del músico?

    —Yo te diría que hay enormes músicos populares, genios, que no estudiaron lo clásico. Porque la genialidad es algo que viene con la persona. Para mí lo ideal es asumir ambas; prepararte en la escuela y también en el mundo de la práctica en la calle.

 —¿Se hace cargo de parte de la paternidad del latin jazz?

  —Me hacen cargo... (risa). En el año 2000, en Los Angeles, me pasaron al Hall de la Fama con Tito Puente, con Eddie Palmieri y con Lalo Schiffrin. Interpreto que esto es por algo... (risas) Creo que hemos hecho un aporte al desarrollo del latin jazz.

  —El doctorado que le otorgaron en el Berklee College of Music de Boston, se fundamenta en "su aporte a la cultura norteamericana". Viniendo de un cubano, resulta por lo menos curioso. 

  —Es normal. Porque fue una retroalimentación. Tanto aportó la música cubana a la música norteamericana como la norteamericana a la cubana. Cuando Chano Pozo se unió a Dizzy Gillespie, ellos aportaron a la sonoridad del jazz con los ritmos afro-cubanos y, al mismo tiempo, la influencia de las armonías de las big bands fueron retomadas por la música cubana. Fue una interrelación. Y yo digo que sí, que algunos hemos hecho un aporte a la música universal.

    —Un reconocimiento importante a un representante del pueblo cubano. 

  -Para mí, entiendo que es lo más grande que me ha podido suceder. Es lo más grande. El reconocimiento más grande que he recibido hasta hoy. Un doctorado en Berklee..., de ahí para arriba no existe nada más.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario