Escenario

Corrupción, narcos y negocios

"Monarca", la serie que produce la actriz mexicana Salma Hayek que se estrenó en Netflix, retrata los entresijos del mundo de los negocios en México.

Domingo 29 de Septiembre de 2019

Políticos, funcionarios y empresarios corruptos; narcotráfico, atentados, crímenes contra periodistas, sabotajes, hipocresía, traiciones, mafias. También alguien que quiere terminar con eso. Todo muy reconocible. Así es “Monarca”, la serie que produce la actriz mexicana Salma Hayek que se estrenó en Netflix.

   En diez episodios “Monarca” narra el conflicto que se desata entre tres hermanos por el control de una compañía tequilera y negocios vinculados a la hotelería y la construcción en México, cuando el patriarca decide dejar de hacer negocios con funcionarios y con los narcos que dominan la zona.

   Así como pasó con “La casa de las flores”, “Monarca” se suma al estilo que encontró la telenovela para reinventarse. Con excepción de algunos guiños en tramas secundarias, la serie no habla de amor. No hay tantos estereotipos ni melodrama, hijos ilegítimos ni chica pobre conoce a chico rico.

   La protagonista es Irene Azuela que interpreta a la elegida para sanear la empresa. La acompañan sus hermanos Andrés y Joaquín. Andrés, interpretado por Osvaldo Benavídez, el ahora irreconocible “Nandito”, aquel que besaba a la “maldita lisiada” en “María, la del barrio”, definió a la serie como “un espejo de la realidad en la que vivimos” que muestra “cómo un núcleo familiar puede afectar a un país entero”.

   Juan Manuel Bernal, que encarna a Joaquín, el villano de la familia, fue categórico al definir “Monarca”. “Es un gran retrato de una familia mexicana” y su personaje es quien decide “las cosas oscuras que alguien tiene que hacer para que las cosas funcionen en este país o en cualquier país latinoamericano”.

   Tanto si el creador y guionista Diego Gutiérrez y la productora de Hayek deciden que el final de la serie sea el que se vio en el último episodio o no, la visión de los responsables del envío sobre la realidad en la última escena es despiadada y genial. “Monarca” tiene además un equipo técnico y creativo que fusionó la tradición y la estética de las nuevas generaciones, tal vez para empezar a decirle adiós a las telenovelas tal como se conocen hasta ahora.

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