Escenario

Contra viento y marea, los grupos vocales siguen levantando la bandera de la resistencia

El grupo vocal Canto Nuestro fue el anfitrión del 41er Encuentro Nacional, que se desarrolló en Concordia. La batalla cultural por reposicionar el género, aunque ardua, sigue intacta.

Viernes 23 de Noviembre de 2018

Está grande el Encuentro. Crecido, maduro. Sabe de responsabilidades, rescata el pasado y quiere que el futuro lo sorprenda. Sabe que el mal del olvido, la desidia y el no ser escuchado siguen siendo el objetivo de la batalla por dar para continuar respirando. A veces cuesta, a veces aclara y renace una esperanza en clave vocal.
Así es el panorama de los grupos vocales. A esos que confunden con coros, a los que resulta "difícil" entender para muchos. Como si las expresiones de la cultura popular, del arte en general, fueran cuestiones atravesadas por el raciocinio y no por la piel.
Los grupos vocales hacen música popular, resaltan los ritmos y los poetas de cada rinconcito del país. Tienen compromiso y no los mueve intereses festivaleros o económicos. No buscan la fácil. Quizás por eso les cuesta tanto hacerse visibles.
Pero están, son muchos, buscan juntarse, hacen sacrificios enormes para moverse cataratas de kilómetros para toca tal vez media hora arriba de un escenario, aunque del otro lado haya cientos o apenas un puñado de aplausos. Pero hay una convicción suprema: el género no se mancha, se defiende...
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El grupo vocal Enarmonia,de Posadas, cerraron el Encuentro.
El grupo vocal Enarmonia,de Posadas, cerraron el Encuentro.

Esta vez fue el turno de Concordia, donde la gente de Canto Nuestro traspiró la camiseta del movimiento para llevar por primera vez a la capital nacional del citrus la sede del Encuentro.
Tras la inolvidable presentación del Dúo Cantores –integrado por Luis Viana y Guillermo Pizzio, dos de los mentores del 39° Encuentro Nacional de Grupos Vocales realizado en 2017 en Chajarí-, los dueños de casa hicieron pesar la localía con una gran puesta en escena y sus particulares voces, para deleite del público en el Centro de Convenciones Concordia.
Otro grupo de extensa trayectoria, Macía Canto, acompañó a sus coprovincianos con más pinceladas de la bella y verde Entre Ríos. Otro grupo que también se está convirtiendo en parte del paisaje dentro del universo vocal argentino.
El cierre de la primera noche, un lujo: Librevoz de La Rioja paseó su música y su poesía sobre el escenario y se llenó los bolsillos de aplausos. Y con ellos estuvo sobrevolando el escenario la etérea presencia del Negro Nicolás Carrión, un maestro cuya ausencia duele en el alma pero a la vez estimula para seguir por la huella.
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Entre Quinta Copla de Santiago del Estero –grupo debutante en 2016 y consolidado ya dentro del Encuentro-, Vocalcanto de San Nicolas –los dirigidos por Hernán Latanzio presentaron su primer disco, Esencia coplera-, Pirca de Catamarca –otro grupo infaltable en los Encuentros- y Aguablanca de La Rioja –uno de los grupos con mejor presente- llenaron la noche de música y recuerdos en esa segunda luna concordiense.
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Y la jornada de el cierre del Encuentro depararía una muy grata sorpresa: la presencia femenina, de las manos de Nosotras, las cantoras, estableció un vínculo mágico con el público. Cuatro voces, cuatro solistas, amalgamadas en un grupo vocal sólido y armónico, impactaron al público y hubo ovación de pie en el final. La voz de lo femenino pisó fuerte y dejó su mensaje, más allá de la música.
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Antes, el dúo Ecos del Supremo había hecho su presentación. Y después llegó el turno de Confluencia de La Plata, quienes lucieron su particular estilo vocal.
El cierre, otra joyita: con 34 años de trayectoria, los posadeños de Enarmonía mostraron no sólo la música de la tierra colorada, sino también la experiencia y profesionalismo sobre un escenario.
La sensación viene siendo la misma: Que el espectáculo que brindan los grupos vocales no va en busca del aplauso fácil. Que hay una propuesta de belleza estética implícita en cada propuesta. Que no se trata de entender, sino de sentir. Al fin y al cabo es música, acordes y sueños, poesía de la buena con autores de la misma talla.
Mientras se digiere esa idea simple pero a la vez complicada para muchos, la propuesta es la misma: el canto vocal seguirá vivo por el amor, la dedicación y el profesionalismo de cada integrante de los grupos. Y más allá de cualquier posible vuelta de tuerca, de buscar variantes para recuperar terreno perdido, hay que seguir mirando hacia adentro del movimiento y asimilar que, si no existiera esa forma de ver y entender este estilo, los Encuentros ya no tendrían razón de ser.

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