Escenario

"Conseguimos un espectáculo del que nadie sale indiferente"

Fabián Vena presenta "Conferencia sobre la lluvia", unipersonal escrito por el mexicano Juan Villoro. Adelantó cómo será su regreso a la televisión junto a Nicolás Cabré.

Jueves 05 de Julio de 2018

"La impunidad creativa y del rol de director que me agarró fue pura y exclusivamente por el texto". Así lo aseguró Fabián Vena horas antes de desembarcar en Rosario con "Conferencia sobre la lluvia", el unipersonal que presenta hoy, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). "Es un personaje que proyecta humor, que genera risa, cuando está más hundido en su tragedia", dijo Vena sobre el bibliotecario que encarna y que fue creado por el mexicano Juan Villoro. Vena regresa así a la ciudad luego de haber mostrado el espectáculo en una versión "unplugged" en la Feria del Libro y de haber sido invitado para dar un seminario por La Macbeth. Colectivo de artistas.

—¿Cómo se da este regreso a Rosario?

—Si uno lo quiere organizar no le sale tan bien. Hicimos una versión que llamamos unplugged en la Feria del Libro, muy potente pero sin el sistema de imágenes que usamos en el Regina. La comprobación de que el texto va por sí solo ya la tuvimos en Buenos Aires así que Rosario fue una fiesta. Y los seminarios fueron muy exitosos, organizados por La Macbeth y la gran Puli (Rainero, directora de La Macbeth). Nada de eso hubiésemos podido hacer y ha salido maravilloso porque me ha permitido armar un formato de seminarios intensivos con muchísimo laburo y muy contento de poder brindar lo que doy en la escuela en Buenos Aires.

—¿Por qué elegiste este texto de Juan Villoro?

—Me llegó como llegan las cosas en este mundo nuestro, de pura casualidad. Lo que provocó en mí tuvo una consecuencia enorme, que fue la de abalanzarme sobre el texto, enamorarme tanto, llovió sobre mí, como dice Villoro que hace un paralelismo entre la lluvia y la idea del enamoramiento. Cuando cae una tormenta sobre uno, uno no se lo espera. Así sucede con el amor. Eso me pasó a mi con la obra. Todavía me cuesta darle dimensión a lo que conseguí en el sentido de que es un unipersonal con todos los riesgos que eso implica, además de encarar un rol tan importante como la dirección. Pero eso quedó en un plano inferior en función de la necesidad de transmitir ese texto. La impunidad creativa y del rol de director que me agarró fue pura y exclusivamente por el texto. Conseguimos un espectáculo del que nadie sale indiferente.

—Villoro dice que el tema es la lluvia y la poesía, que al bibliotecario los libros le desordenaron la vida. ¿Encontraste alguna resonancia personal en eso?

—Ya lo creo. De principio a fin. Lo siento tan cercano. Incluso en las cosas que no he tomado partido. Hay muchas cosas que dice el bibliotecario en las que no me puse a pensar, pero las plantea de un modo tan contundente y sin ninguna estridencia que me permite estar frente a un personaje que lo voy a disfrutar hasta el último día porque es un gran entrenamiento. Es un personaje que proyecta humor, que genera risa, cuando está más hundido en su tragedia. Pero no hay chances de generar efecto en la actuación. Es un puro ser humano el que está ahí arriba. Eso me lo dispara el texto que tiene una claridad y una cantidad de personajes que parece que los hubiéramos conocido siempre. A la vez lo cuenta y termina definiendo las cosas de una forma en la que aparece la poesía como excusa. Pero no habla poéticamente, sus conclusiones son poéticas, su forma de contar sus historias, sus historias son poéticas, y la poética entendida como belleza. Fue muy fácil recorrer ese texto porque estoy muy ligado al mundo de los libros como un lector apasionado.

—A partir de 2017 abriste las opciones profesionales, tenés tu escuela, hiciste un musical. ¿Cómo se dieron esos cambios y por qué?

—Siempre he pensado mi vida en función de la profesión y hace un buen tiempo que también me doy cuenta que hay una vida. Evidentemente me cayeron muchas fichas para poder encarar estos roles. Me parece que hay una conexión directa con el deseo, la voluntad, la experiencia, de pasión por lo que siempre hice y la posibilidad de poder desarrollarlo, que es un poco lo que me pasa con los alumnos, que es la posibilidad de desarrollar a full todas las posibilidades expresivas. Pasó con el musical, con la escuela. Toda esa apertura la celebro y le doy una dedicación absoluta y casi que ya tengo mi propia compañía en mi casa así que todos estos roles empiezan a fluir (risas).

¿Cómo ves el panorama de la televisión de aire después de grandes éxitos y un trabajo constante?

—Creo que estamos atravesando un momento muy particular de algo que recién empieza. Claramente hoy las nuevas generaciones no ven televisión. El televisor está prendido para hacer ruido porque todavía queda como un mueble familiar, pero están con otros medios, hacen sus propias películas, abren sus propios canales. Es extraordinario. Lo ví con unos alumnos de 7 y 11 años y el de 7 le indicaba a dos de 11 cómo tenían que hacer las cosas y los de 11 por primera vez, en su estado de soberbia preadolescente, eran unos pollitos mojados al lado del de 7. Me da la sensación que esto recién empieza. Claramente, más que nunca, hay que ubicarse dónde están las propias raíces, y en mi caso es la actuación. Nuestro mundo natural es el teatro. A partir de donde se necesite un actor, poné la cámara que quieras y cuándo quieras, la técnica que quieras, pero la esencia de mostrar a otro ser humano no va a cambiar para nosotros.

—¿El streaming compite o complementa la oferta audiovisual?

—Claro que compiten y claramente van a llegar a un lugar de supremacía total por una cuestión generacional. Ya veremos nosotros cómo nos encargamos de mostrar nuestras propias ficciones. Hoy los unitarios aparecen en los cables antes que en la televisión. Hay una televisión que todavía queda, que es la de aire, donde todavía queda algún formato de tira y demás que es el momento en el que está la familia por lo cual en general son comedias familiares. Eso es lo que queda más todos los formatos que se arman dentro de la televisión que la mayoría son periodísticos y otros. No es un momento donde aparezcan tres o cuatro tiras pero se sigue manteniendo de alguna forma y es necesario salir a buscarlo.

—¿Volvés a la televisión con "Mi hermano es un clon?

—Es una comedia de (Adrián) Suar, en PolKa con Nicolás Cabré, estamos en pleno proceso de laburo. Tiene algo interesante que es una comedia familiar y que yo transité poco. Hay algo ahí que sigue vivo como actores. La comedia dramática y la comedia son registros muy nuestros. Siempre es interesante hacerlos y sobre todo para la televisión de hoy que todavía creo que puede bancarse ese formato. Estoy contento también por estar cerca de Adrián con quien cada tanto nos encontramos. Todavía no tiene fecha de estreno y no sé por dónde anda este personaje... todavía estoy tratando de encontrarlo. Estoy hablando y ya me da angustia porque todavía no sé quién es. Así que hay mucho laburo por hacer todavía.

contrastes. "Proyecta humor cuando está más hundido en la tragedia", dijo Vena sobre su personaje.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario