Escenario

Con Vicentico en el Monumento, Rosario homenajeó a las mujeres (Fotogaleria)

Con el Monumento a la Bandera como majestuosa escenografía, los rosarinos salieron en una pequeña multitud a disfrutar del fresco aire del río y a presenciar un concierto gratuito...

Lunes 14 de Marzo de 2011

Con el Monumento a la Bandera como majestuosa escenografía, los rosarinos salieron en una pequeña multitud a disfrutar del fresco aire del río y a presenciar un concierto gratuito con el que el gobierno provincial homenajeó a las mujeres. Con el cantante Vicentico como plato fuerte y la compañía de Coki & The Killer Burritos y Popono Romero, la noche de domingo se transformó lentamente en un mágico mosaico de cabecitas iluminadas por el fuego de la música y las luces de un escenario caliente de puro rock y pasión.
El arribo del cantante a Rosario se dio en el marco de los festejos por el Día Internacional de la Mujer (que se conmemora cada 8 de marzo). El ciclo es un programa cultural llamado “Perfume de mujer” y organizado por el Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe en el ya actuaron, por ejemplo, el acordeonista Raúl Barboza y el trío folclórico Aymama.
Un espectacular domingo a pleno sol, pero con un aire que refrescaba la tarde, fue la previa de un paseo de familia que terminó en el eje entre el Monumento y La Fluvial, frente a un escenario de espaldas a la figura de la Patria Abanderada. Unas 50 mil personas estaban allí cuando, a las 20, y con presentación de Patricia Dibert y Federico Fritschi subió a escena el líder de la banda de rock Los Vándalos, Diego Romero, que mostró su perfil más unplugged a través de su propuesta Popono Piano Piano. “No estoy borracho”, “Baby” y “Ando por la calle” sirvieron para que los más jóvenes saludasen una versión de “Viejos vinagres” de Sumo y “Lucía”, un rock de pura cepa vándala.

Bien ganados. Luego le tocó el turno a The Killers Burritos que con Coki Debernardis a la cabeza desplegó muy buenos momentos de rock. Con un repertorio especial para el acontecimiento, Coki volvió a dar cuentas claras de su gran estilo interpretativo. “Baila, baila” y una versión rockeada de “Mirta, de regreso” de Baglietto ofrecieron un ejemplo de la comodidad que el cantante siente al tocar con su banda que ratificó con “Espaldas pesadas” y “Perdida”. Adornado con una vincha de cebra y cabalgando sobre “La tormenta”, el grupo que últimamente acompaña a Fito Páez se ganó en buena ley el aplauso de la gente.
Vicentico se presentó frente al río Paraná cuando el reloj había pasado unos minutos las 21. Con saco negro, guantes y las guitarras circulares de “Se despierta” abrió un recital en el que se mezclaron canciones de Fabulosos Cadillacs y de su etapa solista.
Gabriel Fernández Capello despertó a la fama haciendo ska desde 1985 junto a Fabulosos Cadillacs, banda que lo cobijó hasta 2002. Luego de una carrera solista, los Cadillacs volvieron en 2008 a tocar juntos. Hoy Vicentico está abocado a mostrar en gira su cuarto y último trabajo discográfico, “Solo un momento”, editado el año pasado.
“Bajando la calle” sonó más rockera que nunca y “Ya no te quiero” la cantó sin saco y con un tono acuñado por Sandro, típico de su nueva estrategia de promoción en el mercado latino, a la que podrían asociarse temas como “Cobarde” y “Si me dejan”.

Un susto. Cuando promediaba esa canción, Vicentico tosió, dejó que sus compañeros terminasen de cantar el etma y se ausentó detrás de bambalinas. Minutos después se le pidió “un minuto” al público y una sirena de ambulancia causó una sensación de angustia, luego injustificada. El cantante se ahogó, sufrió una pequeña lipotimia y cinco minutos más tarde ya estaba entonando, solo con su guitarra, “Siguiendo la luna”.
Luego pasó el hit homónimo de “Solo un momento”, “Las manos”, “Culpable” y “El árbol”. “Los caminos de la vida” completó la lista de temas mientras Gladys, abajo el gobernador Hermes Binner, las ministras de Cultura y Educación, Chiqui González y Elida Rasino, y el ministro de Gobierno y candidato Antonio Bonfatti saludaban a la gente.
“Basta”, Vasos vacíos” y “Tiburón” cerraron una noche maravillosa, fresca, llena de música y homenaje. Cuando todos se retiraban, Gladys recordó que, gracias a su sillita, se había aguantado estar allí en la primera fila desde las cinco de la tarde. “Siempre vengo, no me pierdo nada”, contó antes de emprender el camino a su casa de Capitán Bermúdez. Se fue plena. Ella también estaba entre las homenajeadas. l

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