Escenario

"Con Tan Biónica estamos cerca de la gente", destacó Chano

Chano Moreno Charpentier, el líder de Tan Biónica, dijo que el éxito del grupo se basa en canciones con historias de la calle. El sábado se presentan en Metropolitano.

Domingo 09 de Junio de 2013

Apenas tres años atrás, los integrantes de Tan Biónica llegaban a Rosario para tocar en un bar. Los que estaban ahí, o pasaron por casualidad, seguramente nunca imaginaron que estaban viendo al nuevo fenómeno del rock nacional. La historia parece simple, pero el desenlace fue inesperado. "Chano" Moreno Charpentier (voz líder) y su hermano "Bambi" (bajo) armaron una banda junto a Sebastián Seoane (guitarras) y Diego Lichtenstein (batería y programaciones) cuando estaban en el secundario, allá por 2002. Después de batallar durante años en el under, y de ganar una pequeña legión de fans con su disco debut ("Canciones del huracán", de 2007), el éxito empezó a crecer sin pausa con "Obsesionario" (2010), su segundo CD, que invadió las radios con hits como "Ella" y "Beautiful". La fórmula infalible de electropop con melodías gancheras y letras dramáticas explotó en 2012: el grupo llenó tres Luna Park y reunió a más de 80 mil personas en un show al aire libre en Buenos Aires.

Ahora Tan Biónica se enfrenta al desafío de sostener las expectativas con "Destinología", su flamante álbum, que el grupo presentará en Metropolitano el próximo sábado. Antes de llegar a Rosario, y en medio de la vorágine de su nueva vida de estrella, Chano Moreno Charpentier se detuvo a charlar con Escenario. El cantante aseguró que la banda siempre buscó "un sonido diferente" y confesó que a pesar del éxito le cuesta superar sus inseguridades. También habló del desprecio del público rockero y su imagen de sex symbol.

—¿Qué diferencia a "Destinología" de "Obsesionario"?

—La búsqueda no estuvo enfocada en las diferencias. Sabíamos que queríamos mejorar algunas cosas, y queríamos aprovechar algunos recursos que antes no teníamos. "Obsesionario" tiene cuerdas grabadas en midi y "Destinología" tiene cuerdas reales. Si bien el trabajo de coproducción con Oscar Righi y Pepe Céspedes fue igual, cambiamos la calidad de los sintetizadores y usamos más herramientas analógicas. La temática no varió, porque cuando creás no te podés poner límites o metas. Lo mejor es utilizar ese espacio de libertad y que salga lo que estás sintiendo.

—A la hora de componer, ¿sentiste la presión del éxito, de haber escrito varios hits?

—Tal vez en algún momento sí. De todas formas, la composición de "Destinología" empezó apenas se terminó de grabar "Obsesionario", entonces algunas de las canciones fueron concebidas antes de que surgieran los hits. Los que nos dedicamos a esto siempre padecemos una presión, un miedo o una crisis creativa, y va más allá del éxito que pueda tener la obra. Para mí una canción tiene éxito cuando me gusta a mí. Yo hago muchas canciones que no me gustan. Las termino y todo, pero después no quiero cantarlas. Siempre que uno hace una canción que le gusta mucho tiene miedo a no poder superarla. Eso me pasa desde hace años. Y el éxito no te ayuda a superar la inseguridad, para nada.

—¿Cómo recordás ahora los comienzos del grupo?

—Como algo muy sacrificado. Pero a pesar de eso siempre tuvimos una concepción muy federal, siempre recorrimos el país. Recuerdo haber tocado ocho veces en Santa Rosa, en La Pampa, y la primera vez fue para 70 personas. En Rosario también tocamos mucho, estuvimos en McNamara, en la Lavardén, en el Club Imperial. Los comienzos fueron duros: los viajes en auto, en micro de línea. Después metíamos mil personas más y por ahí te daba para viajar en combi. A veces se nos cruzaba por la cabeza dejar todo, pensábamos que no tenía sentido insistir. Pero nunca bajamos los brazos, aunque todo era cuesta arriba.

—¿Cuándo se produce el gran quiebre del éxito, más allá de las canciones de "Obsesionario"?

—El quiebre sucedió mucho antes de que se enteren los medios. No es algo que se dio hace uno o dos años. Hace cuatro años nosotros ya estábamos tocando para mucha gente, lo que pasa es que no éramos de ir a tocar puertas para contar cómo nos iba. La primera nota importante que nos hicieron fue cuando llenamos tres Luna Park. Antes habíamos tocado tres veces en el teatro Vorterix y no nos dieron pelota. Pero nosotros sabíamos que tarde o temprano iba a hacerse público.

—¿Qué distingue a Tan Biónica de otros grupos del pop y el rock argentino?

—Nosotros siempre tratamos de hacer algo diferente, de buscar un sonido, que te puede parecer bueno o malo, pero que es diferente. El grupo también propone un concepto de unidad, no separatista. Nos gusta tener un público heterogéneo, que nos pueda ver gente de todas las edades. Nosotros cantamos canciones con historias de barrio, que suceden en la calle, estamos cerca de la gente. Hay una tradición del rock que es hablar de lujuria, de excesos y de vidas raras. Ese no es nuestro estilo. Por eso nunca escribimos una letra obedeciendo a otras canciones que hemos escuchado. Y eso lo hace muy personal al grupo.

—¿Por qué creés que predominan los adolescentes entre el público de la banda?

—En realidad hay de todo, lo que pasa es que los adolescentes son los que más se manifiestan. Tan Biónica es un grupo multitarget, nos viene a ver gente de todas las edades. Pero es muy raro que un tipo de 28 años me pare con desesperación por la calle para pedirme una foto o un autógrafo. Eso es propio de los adolescentes. En el último Metropolitano que hicimos en Rosario el público se parecía mucho a lo que uno ve en una cancha de fútbol o en un centro comercial: gente de todas las edades disfrutando de la música. Nosotros siempre propusimos ese mensaje, más allá de que nos criamos tocando punk rock. Nunca dijimos: "Vení acá a romperte la cabeza y que nadie se entere". No. La propuesta nuestra es: "Vení acá a compartir un momento con tu viejo, más allá de que ayer a la noche hayas hecho que lo quieras". Eso es lo que buscamos nosotros, que la gente tenga todas las libertades, que pueda escuchar lo que quiera, vestirse como quiera y que se pueda vincular con todos por igual. Nosotros también nos sentimos iguales, por el contacto que tenemos con la gente en la calle y en las redes sociales.

—La imagen y la música de la banda tienen influencias de los ochenta, pero ustedes eran muy chicos en esa época. ¿Qué relación tienen con esa década?

—Hay sonidos y texturas que nos gustan mucho de esa época. Fueron años de mucho florecimiento: aparecieron las máquinas, que están muy vinculadas a nuestra música, y la mezcla entre el rock y la música electrónica. Yo escuchaba de todo, desde los Cadillacs hasta Depeche Mode, pasando por los Smiths y Morrissey. Esa diversidad está plasmada en Tan Biónica. Podíamos comprar un disco de Roxette y también uno de AC/DC.

—El público rockero tradicional cuestiona a Tan Biónica, y en algunos casos directamente los desprecian. ¿Eso te duele?

—No, la verdad que no. En un principio me dolían los cuestionamientos personales, pero después uno reflexiona. A mí me gustaban los Redondos y Soda Stereo. Cuando yo iba a los recitales de los Redondos y cantaban eso de que "se muera Cerati" me parecía reviolento. Si le estás deseando la muerte a alguien, te tenés que plantear un montón de cosas como sociedad. Esas rivalidades no tienen sentido, más teniendo en cuenta que el rock es un nicho muy pequeño. Por eso hay grandes bandas de acá que no han podido hacer una carrera afuera. Hay grupos que acá llenan estadios pero que a México o a Colombia ni van. Soda Stereo, que era un grupo más pop, tuvo más aceptación. Yo no me quiero ubicar de un lado o del otro, simplemente me parece ridícula la rivalidad. El otro día lo escuchaba a Zeta (Bosio), que contaba que un día quiso ir a ver a los Redondos, porque la Negra Poli lo había invitado, y el tipo se bajó del taxi diez cuadras antes (del lugar del show) porque le agarró un ataque de pánico. Pensaba que lo iban a matar. Yo creo que las pasiones son excesos del espíritu y el alma. No digo que no haya que ser apasionado, pero no hay que llevar las pasiones hacia cosas negativas. Las pasiones son para vivirlas positivamente.

—¿Cómo te llevás con tu imagen de sex symbol? ¿Te sentís cómodo en ese papel?

—No, para nada (risas). Siento que es una equivocación. Hay mucha gente que se enamora de lo que uno representa. Hay gente enamorada del cantante de Tan Biónica, pero no de Chano. Yo también tengo un pasado, y cuando iba al colegio no se me regalaba ninguna mina. Supongo que debo representar algo que a algunas mujeres les gustará, pero no creo que tenga que ver con mis atributos directamente.

—¿Cuál es la mayor aspiración de Tan Biónica?

—Tenemos muchísimos sueños. En primer lugar queremos que las canciones sigan escuchándose y también queremos ir a Latinoamérica, que para nosotros es como empezar de nuevo. Eso nos pone en contacto con la humildad y con salir a ganarnos al público. A México ya fuimos, pero estamos tocando en lugares chicos. Aunque lo que pasa acá tiene un efecto rebote, todavía hay que lucharla.

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