Escenario

"Con este personaje me sentí liberada y fortalecida como mujer"

Jennifer Lawrence regresa a la pantalla grande convertida en una sensual espía rusa que utiliza su cuerpo como un arma letal

Miércoles 28 de Febrero de 2018

Después de su compleja interpretación en la mística y enigmática "¡Madre!", Jennifer Lawrence regresa a la pantalla grande convertida en una letal espía rusa que utiliza su cuerpo como un arma. Ese es su papel en "Operación Red Sparrow", un thriller intenso y violento que mañana se estrena en las salas de Rosario. La ganadora del Oscar vuelve a ponerse bajo las órdenes de Francis Lawrence, director de las últimas tres películas de la saga "Los juegos del hambre", pero en esta ocasión da vida a Dominika Egorova, una oficial de la inteligencia rusa que buscará vengarse de la organización que la reclutó en contra de su voluntad.

Basada en la novela del mismo nombre escrita por el ex agente de la CIA Jason Matthews, "Operación Red Sparrow" nos adentra en el periplo de Dominika, desde que es capturada por la Sparrow School —el instituto donde será entrenada para convertirse en una oficial de élite que usa su cuerpo como arma letal—, hasta su primera misión, que consiste en liquidar a Nate Nash (Joel Edgerton), un atractivo agente de la CIA. Las cosas se complican cuando los dos jóvenes agentes caen en un espiral de atracción y decepción, que amenaza sus carreras y la seguridad de Rusia y EEUU.

Lo más importante que Jennifer Lawrence descubrió interpretando a una bailarina que termina convirtiéndose en espía es lo mucho que pudo empoderarse a sí misma. En una entrevista en el famoso programa "60 Minutes", la actriz recordó que sufrió mucho cuando en 2014 se filtraron en Internet cientos de fotos íntimas suyas, y afirmó que ahora, con las escenas de desnudo de esta película, logró recuperar su empoderamiento sexual tras aquel hecho. "Me di cuenta de que hay una diferencia entre lo consentido y lo que no. Llegué al set el primer día y lo hice, y me sentí fortalecida. Con este personaje me sentí liberada. Siento que me habían quitado algo y lo recuperé. Es mi cuerpo, es mi arte y es mi decisión. Y si no les gustan las tetas no vayan a ver «Operación Red Sparrow»", disparó.

La rubia incluso contó que puso muy incómodos a varios miembros del staff de la película cuando se paseó desnuda por las grabaciones. "Hay una escena en concreto en la película, la noche anterior a que empeoren las cosas. Cuando aparecí todo el mundo me hizo sentir tan cómoda que probablemente llegó un punto en el que era yo la que hacía sentir incómodos a los demás. Porque era como «no quiero la bata, ¡tengo calor!», y todo el mundo reaccionaba en plan «tiene que taparse»", recordó entre risas.

Su personaje es una mujer fuerte y hermosa, que seduce a importantes enemigos del gobierno ruso, para lo cual también es entrenada en las artes del cortejo. "Lo que me gustó de esta película es que no estoy interpretando a una James Bond femenina o a una Jason Bourne. En cada forma que ella va hacia adelante, cuando es una heroína o una antiheroína, ella utiliza sus herramientas como mujer", enfatizó.

En una escena la actriz también se animó a bailar ballet, aunque, según reveló, fue algo difícil de lograr. "La escena más difícil de rodar fue la del ballet. Entrené tres horas diarias durante cuatro meses, pero no soy una persona con mucha gracia. El entrenamiento me ayudó muchísimo a construir el personaje desde la disciplina física y mental de ser una bailarina. Empecé a ver cómo afectaba mi cuerpo, mis músculos cambiaron y, cuanto más lo hacía, más entendía a Dominika", afirmó.

Jennifer Lawrence señaló además que "Operación Red Sparrow" terminó siendo un reflejo de su lucha y compromiso como impulsora de los movimientos #MeToo y #TimesUp, que nacieron para luchar contra el abuso y el acoso sexual. "No me gustaría hacer o decir algo en cualquiera de mis roles que yo no sintiera que va a añadir un beneficio a cualquiera que vaya a ver la película. Creo que esta película es muy empoderadora para las mujeres y también para mí, personalmente. Empezamos a hacerla hace tres años y hoy este movimiento no podría ser más relevante", contó.

Cuando la actriz promocionaba su nuevo filme en Inglaterra, hubo quienes quisieron desprestigiar al movimiento —según opinó ella misma— al criticar que usara un vestido escotado con una temperatura de ocho grados. De hecho, se dijo en las redes sociales, esto "la cosificaba como mujer", a lo que la intérprete respondió: "Lo que pasó fue básicamente un abuso del poder de la web. Todos tienen una voz, todos tienen una plataforma, todos tienen un blog. Y usar mi nombre para atraer followers daña mucho a un movimiento real como #MeToo, es una distracción. Soy adulta y puedo vestirme como quiera, ni siquiera es un tema, es tonto hablar de eso", afirmó.

Lawrence está comprometida con la lucha de las mujeres desde un primer momento. Participó en la Marcha Femenina de Los Angeles con una remera que decía "Todos deberíamos ser feministas" y en Facebook escribió: "Apoyo los derechos de las mujeres, la igualdad salarial y el programa de seguro de salud para las familias pobres".

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