Escenario

"Con el cuerpo del actor muchos se sanan de sus heridas más dolorosas"

El actor rosarino presenta hoy dos funciones de la puesta de Santiago Loza en Lavardén. Y contó cómo es interpretar a un hombre con el corazón roto

Lunes 06 de Noviembre de 2017

"El cuerpo del actor siempre tiene algo chamánico", dice Luis Machín, y lo hace con conocimiento de causa. El actor rosarino presenta "El mar de noche", un unipersonal que tendrá hoy dos funciones, una gratuita a las 19 para los alumnos de escuelas de teatro, cine y arte; y otra a las 21 para todo público, ambas en el teatro de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). En diálogo con Escenario, Machín habló del vuelo poético de la obra de Santiago Loza, de la complejidad de actuar en un unipersonal y también contó su satisfacción porque justo en su ciudad se hará las dos últimas funciones de "I.D.I.O.T.A.", junto a María José Gabin, el próximo 9 y 10 de diciembre en el teatro La Comedia.

—¿Qué desolaciones y desamores atraviesa "El mar de noche"?

—"El mar de noche" es el grito desesperado que genera la ruptura con el ser amado. Santiago Loza escribe poéticamente sobre el dolor y la locura de este hombre que siente que a su edad y en estas condiciones ya no va a reconquistar el sueño idílico de un amor que lo obnubiló.

—¿Por qué zonas transita la puesta de Santiago Loza?

—La puesta es de Guillermo Cacace y se retira de todo intento de demostración de habilidades explosivas en cuanto a escenografía, vestuario o puesta de luces. Incluso lleva a la mínima y necesaria expresión del actor. Con esto quiero decir que no se apuesta a una demostración visual compleja sino que se revela en su carácter más íntimo y desde ahí propone poética actoral.

EM_DASH ¿Qué puntos de contacto encontraste para identificarte?

—La identificación con los personajes que compongo se muestra de manera amplia en los distintos registros en los que suelo indagar y de los que me gusta apropiarme. En este caso estar solo frente a la gente y saber que no hay nadie que me pueda ayudar si tengo algún inconveniente en lo que dura la obra redobla la apuesta en cuanto a responsabilidad actoral sin dudas.

—¿Poner el cuerpo es más literal cuando se trata de un unipersonal de estas características?

—El cuerpo del actor siempre tiene algo chamánico. Se ofrece para que quienes espectan tengan la posibilidad de acercarse un poco más a una salvación que le ofrece la distancia de lo que creen que le pasa a otro. Y en esa distancia se acercan quizás a algo superior que los cura. Con el cuerpo del actor mucha gente se sana de sus heridas más dolorosas. Yo creo que la buena actuación posibilita mejorar a las personas.

—¿Qué te genera volver a Rosario y cerrar el año para presentar "I.D.I.O.T.A." en diciembre?

—Siempre volver a Rosario está lleno de curiosidad y encuentro. En los últimos 15 años he llevado casi todas las obras que hice acá en Buenos Aires. Vienen muchos rosarinos a ver mis obras y, en la medida de las posibilidades que tengo, gusto de acercar estos trabajos que sé que son bien apreciados. Me gusta saber que Rosario va a recibirme muy bien. Porque hasta ahora ha sido así. Pero en diciembre y con "I.D.IO.T.A." será la primera vez que haré la última función de una obra. Y eso genera una expectativa más grande.

"Siempre volver a Rosario está lleno de curiosidad y encuentro. Me gusta saber que van a recibirme muy bien"

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