Escenario

Cine/Crítica de "Nunca, rara vez...": Una mirada cruda y cercana sobre el tema del aborto

Calificación: Muy buena. Intérpretes: Sidney Flanigan, Talia Ryder, Théodore Pellerin, Sharon Van Etten y Ryan Eggold. Dirección: Eliza Hittman. Género: Drama. Emisión: HBO Max.

Domingo 08 de Agosto de 2021

Mucho del mejor cine de autor de Estados Unidos no suele llegar a las salas argentinas. Este es el caso de “Nunca, rara vez, a veces, siempre”, que ahora está en el catálogo de HBO Max. La tercera película de la directora Eliza Hittman, que recibió el gran premio del jurado en el Festival de Berlín y el premio especial del jurado en Sundance, aborda con una mirada distinta un tema que nunca deja de generar polémica: el aborto. La realizadora acompaña a su protagonista, una adolescente de 17 años llamada Autumn, en el complejo proceso emocional y físico desde que se entera que está embarazada hasta que resuelve abortar con un estado de gestación bastante avanzado.

Autumn (encarnada por una brillante Sidney Flanigan) es una joven reservada que no parece llevarse bien con su entorno. Vive con su familia en una pequeña ciudad de Pennsylvania, va a la secundaria y trabaja como cajera en un supermercado. No hay novio a la vista y su única persona de confianza es su prima Skylar (Talia Ryder). Es poco lo que sabemos de la protagonista, pero sí sabemos que cuando se entera de su embarazo está decidida a no ser madre. En la clínica de su ciudad intentan disuadirla de la idea del aborto, entonces ella y su prima parten a Nueva York con una valija y unos pocos dólares para poner fin al embarazo.

“Nunca, rara vez, a veces, siempre” es una película cruda y ascética, que esquiva cualquier tipo de sentimentalismo. Ese viaje a Nueva York de las dos chicas es el cruel pasaporte a la vida adulta, con su soledad, sus miedos y sus contradicciones. En el medio, como perdidas, quedan las vivencias y las rebeldías propias de cualquier adolescente. La directora no juzga nunca a su protagonista, simplemente la muestra en planos detalle que revelan un dolor contenido, imposible de expresar. El filme esconde un drama que queda deliberadamente fuera de plano: sólo hay algunos indicios, la figura ambigua de un padrastro o de un compañero de colegio. Y también hay respuestas en forma de monosílabos a un cuestionario médico y psicológico que se relaciona con el título de la película. En “Nunca, rara vez...” las palabras dicen poco y golpean los silencios y los hechos.

Tráiler | Nunca, Rara Vez, A Veces, Siempre

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