Escenario

Cine / Crítica de "Hermanas de los árboles": India y un dolor revolucionario

Calificación: Muy Buena. Dirección y guión: Camila Menéndez y Lucas Peñafort. Dirección de fotografía y cámara: Camila Menéndez. Género: Documental. Emisión: Cine.ar.

Viernes 06 de Noviembre de 2020

“En mi tiempo teníamos problemas, cuidábamos la casa, criábamos los hijos y teníamos que dejar a todos contentos, y de alguna manera lo soportábamos. Nuestras hijas no lo van a tolerar”. Ese testimonio que se escucha en el documental “Hermanas de los árboles” resume el sorprendente y conmovedor derrotero de una aldea de India a favor de las mujeres y una reacción a prácticas culturales arraigadas desde hace siglos en aquel país que, en ocasiones, consideran el nacimiento de una niña como una carga, entre las que figura la dote para su casamiento, muchas veces inaccesible para una economía de subsistencia.

|Trailer| Hermanas de los árboles - Documental

India tiene una población de 1350 millones de habitantes y la transformación que narra “Hermanas de los árboles” transcurre en Piplantri, un pequeño pueblo que sobrevive gracias a la minería, una actividad que, como contrapartida, degradó el suelo y la economía doméstica. La hija de Shyam Sundal Paliwal, el alcalde de Piplantri, murió hace más de diez años por deshidratación y el hombre decidió cambiar la historia desde su acotado lugar con una iniciativa que beneficiaría a las generaciones futuras.

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La iniciativa también establece un depósito mínimo de dinero destinado a la dote de las niñas. Si la familia no pudiese cumplir, la comunidad asume parte del monto de forma colectiva. A cambio de esa especie de seguro que la niña recibirá solamente cuando cumpla 18 años, la familia debe comprometerse a no casarla hasta esa edad, dejarla estudiar tanto como la niña quiera y evitar infanticidios dentro de su familia.

La iniciativa también establece un depósito mínimo de dinero destinado a la dote de las niñas. Si la familia no pudiese cumplir, la comunidad asume parte del monto de forma colectiva. A cambio de esa especie de seguro que la niña recibirá solamente cuando cumpla 18 años, la familia debe comprometerse a no casarla hasta esa edad, dejarla estudiar tanto como la niña quiera y evitar infanticidios dentro de su familia.

Primero construyó pequeñas presas en torno a las cuales se estableció un vivero y más adelante una presa de hormigón. De esa manera se restauró la provisión de agua y se detuvo la erosión. Paralelamente a ese objetivo encaró un plan revolucionario: cuidar a las hijas que nacieran en la aldea de un posible infanticidio o un casamiento durante su niñez, al tiempo que impulsó la educación de las mujeres mediante el cuidado de la naturaleza. Por cada niña que nace, la familia se compromete a plantar y cuidar 111 árboles que recuperaron la fauna y la flora del lugar y se establece un depósito mínimo de dinero destinado a la dote. Si la familia no pudiese cumplir, la comunidad asume parte del monto de forma colectiva.

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Por cada niña que nace, la familia se compromete a plantar y cuidar 111 árboles que recuperaron la fauna y la flora del lugar y se establece un depósito mínimo de dinero destinado a la dote.

Por cada niña que nace, la familia se compromete a plantar y cuidar 111 árboles que recuperaron la fauna y la flora del lugar y se establece un depósito mínimo de dinero destinado a la dote.

Pero hay más: a cambio de esa especie de seguro que la niña recibirá solamente cuando cumpla 18 años, la familia debe comprometerse a no casarla hasta esa edad, dejarla estudiar tanto como la niña quiera y evitar infanticidios dentro de su familia. Pero Paliwal, dio otro paso: cuando notaron que algunos árboles eran atacados por termitas, plantaron a su alrededor aloe vera como insecticida natural.

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La hija de Shyam Sundal Paliwal, el alcalde de Piplantri, murió hace más de diez años por deshidratación y el hombre decidió cambiar la historia desde su acotado lugar con una iniciativa que beneficiaría a las generaciones futuras.

La hija de Shyam Sundal Paliwal, el alcalde de Piplantri, murió hace más de diez años por deshidratación y el hombre decidió cambiar la historia desde su acotado lugar con una iniciativa que beneficiaría a las generaciones futuras.

Esa planta prosperó y se multiplicó de tal forma que desarrollaron una pequeña industria procesadora de materia prima en base a sus hojas gestionada por las mujeres cuya producción abastece a la industria de productos para el cuidado de la piel y aporta dinero propio de las mujeres a la economía familiar. Además, se organizan visitas guiadas para difundir la iniciativa, mientras en la escuela, los niños y niñas aprenden sánscrito e hindi y en ocasiones inglés, y algunas hijas les enseñan a leer y escribir a sus madres.

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