Escenario

Cerati, de la oleada postpunk europea a la "canción animal" y el "sueño stereo"

Con Gustavo Cerati se va un ícono del rock nacional y latinoamericano, un obsesivo del audio y carismático.

Jueves 04 de Septiembre de 2014

Con Gustavo Cerati se va un ícono del rock nacional y latinoamericano, un obsesivo, carismático, perfeccionista del sonido, que cautivó desde los inicios al público argentino con su rock de jet-set.

Influenciado por la oleada de la Vieja Europa del postpunk de Telvision, The Police, ska de la mano de Special y Madness, y dark por medio de The Cure, Gustavo fue forjando su don artístico desde la escuela primeria. Ya en la secundaria formó sus primeras bandas hasta que en la facultad de Publicidad conoce a Zeta Bosio, con quien formarían más tarde el grupo más exitoso: Soda Stereo.

Nacido el 11 de agosto de 1959 en la Ciudad de Buenos Aires, Cerati se decidió desde chico a ser músico, siendo la guitarra su compañera de toda la vida y la que lo catapultaría a la fama.

Con Charly Alberti en batería y Héctor “Zeta” Bosio en bajo, Cerati conformó un trío que revolucionó el rock y pop local: Soda Stereo, que mostró otra forma de hacer música a principios de los 80.

La cuidada estética y las canciones salidas de la poesía de Cerati fueron el condimento perfecto para que la banda lograra posicionarse en poco tiempo como una de las referentes de la escena local.

Tras un año tocando en pubs referentes del ambiente underground del momento, Soda Stereo firmó un contrato con la entonces CBS Columbia (hoy Sony) de la mano del histórico productor rockero Horacio Martínez, fallecido tiempo atrás.

En 1984, el trío sacó su primer trabajo, que llevó el nombre de la banda.

El disco, producido por el fallecido líder de Virus, Federico Mouras, incluyó temas como “Porqué no puedo ser del Jet Set?”, “Sobredosis de TV”, “Te hacen falta vitaminas” y “Tratame dulcemente”, entre otros que se convirtieron en clásicos.

Sin embargo, el trabajo que marcó diferencias para la banda fue “Nada Personal” (1985), donde temas como “Cuando pase el temblor”, “Nada Personal” y “Juegos de seducción”, entre otros, mostraron un notorio crecimiento artístico.

Un año más tarde, en 1986, Soda Stereo comenzaría con muchísimo éxito su carrera en el exterior, especialmente en Latinoamérica.

La primera etapa de Soda Stereo lo tuvo a Cerati siendo su líder, no solo desde la postura de la banda en el escenario, sino también en todo lo referente a la producción de los discos y la elaboración de los temas, muchos de ellos íconos de la música argentina.

Así, la banda sacó hasta 1998, año de su separación, otros cinco discos: “Signos” (1986), “Doble Vida” (1988), “Canción Animal” (1990), “Dynamo” (1992) y “Sueño Stereo” (1995).

Luego de 15 años, exitosas giras por Argentina, Latinoamérica y hasta Estados Unidos, el proceso que llevaban adelante los tres integrantes del grupo se fue deteriorando y por eso la disolución de la banda se fue masticando tras grabar un “unplugged” para la cadena MTV de Estados Unidos, y que se transformó en el disco “Confort y música para volar” (1996).

A partir de ese momento, Soda entró en un silencio que sólo se interrumpió por las versiones no oficiales de su separación definitiva.

El 1 de mayo de 1997, la banda anunció oficialmente su separación mediante un comunicado de prensa y Cerati mediante la conocida “La carta del adiós” señaló: “Cualquiera sabe que es imposible llevar una banda sin cierto nivel de conflicto. Es un frágil equilibrio en la pugna de ideas que muy pocos consiguen mantener por quince años, como nosotros orgullosamente hicimos”.

El líder de la banda dijo que había “diferentes desentendimientos personales y musicales” que “comenzaron a comprometer ese equilibrio”.

La despedida definitiva se realizó tras una gira y un megashow en River el 20 de setiembre que reunió a 70 mil personas, y que fue plasmado en dos discos editados a fin de ese año llamados “El Último Concierto A y B” (1997).

Allí Cerati dejó plasmada la frase que se convirtió en uno de los “himnos” del mundo del rock: “Gracias...totales”.

Una década pasaron los Soda Stereo sin tocar juntos, momento que Cerati utilizó para encauzar una carrera solista que ya se avizoraba.

La carrera solista del -ya a esa altura- ex líder de Soda Stereo estuvo marcada por la innovación, la introducción de la electrónica y la búsqueda de sonidos, siempre cerca del pop de vanguardia.

En 1999, Cerati sacó el disco “Bocanada”, que sería su presentación solista post Soda Stereo (antes había sacado “Disco Amarillo”, en 1993), y en él se notó que la carrera del músico lo llevaría por otros caminos y su impronta compositora seguía intacta.

Tal vez uno de los momentos musicales por excelencia fue la realización de “11 episodios sinfónicos” (2001), que se realizó en el Teatro Colón y en donde una orquesta de 42 músicos interpretó junto a él los temas más conocidos de Soda Stereo en versiones orquestales.

Luego vendrían “Siempre es hoy” (2002), “Canciones elegidas 93-04”, “Ahí vamos” (2006) y “Fuerza Natural” (2009).

Previo a ello se produjo el “reencuentro” de Soda Stereo, ocurrido entre octubre y diciembre de 2008, con cinco conciertos multitudinarios en el estadio de River y una gira por toda la región, que incluyó México, Estados Unidos y Venezuela, entre otros lugares, y que juntó a casi un millón de personas en total.

Cerati, apasionado por la música de The Police, pero que supo adaptarse también a los nuevos tiempos de la tecnología, tocó y produjo discos de Shakira (estuvo en el Live Aid de Berlin), participó en diversos festivales como el de la Fundación Alas (2008) y fue galardonado con varios premios en diferentes puntos de Latinoamérica.

La muerte, tras el ACV que sufrió y lo tuvo internado en coma, lo encontró en, tal vez, uno de sus mejores momentos a nivel musical y consolidando una carrera solista llena de matices.

Su vida se apagó, pero su música seguirá viva por siempre. Porque siempre es hoy.

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