Escenario

Cemento, a 35 años del nacimiento de la contracultura del rock

Katja Alemann habla de su relación con Omar Chabán y del aporte a la escena under porteña que significó aquel local ubicado en Constitución.

Viernes 26 de Junio de 2020

Un sueño delirante en plena apertura democrática, una herencia familiar, una gigantesca casa de artistas, un espacio intercultural y creativo, un semillero del rock y un estacionamiento son algunos sinónimos posibles de Cemento, piedra fundacional del under porteño de los 80 que Katja Alemann y Omar Chabán inauguraron hace 35 años en el barrio porteño de Constitución.

"Era la fiesta de la democracia, la dictadura había terminado hacía menos de dos años y después de los siete que habíamos pasado encerrados había hambre por conocer, por ver algo distinto, por vivir de otra manera la cultura", dijo Katja en entrevista con Télam.

Ese deseo se materializó en Cemento, un garage ubicado en Estados Unidos 1234 que Alemann recordó como "un mamut de 14 metros por 95: Lo eligió Omar, yo en esa época tenía plata que había heredado de mi padre y lo había invitado a irse de viaje conmigo, pero él me dijo que usáramos su parte para Cemento".

El plan era un "espacio intercultural", mezcla de hábitat de artes escénicas de vanguardia, sitio de experimentación y espacio de tertulia o, como resaltó la actriz de "Amo y señor" y "Alta Comedia", "un lugar de encuentro porque en esa época, cuando salías, la música tronaba tan fuerte que nunca podías hablar".

Para eso, la obra minada de inconvenientes y pérdidas económicas incalculables dirigida por dos jóvenes inexpertos que se extendió casi dos años en un lugar alquilado, incluyó el trabajo de un arquitecto y un ingeniero de sonido que dividieron el espacio en dos: atrás, caja acústica mediante, la pista de baile y un gran escenario ("me lo construí para mí", reconoció Alemann entre risas) y adelante una barra larguísima con mesas y sillas para conversar.

"Fueron casi dos años de trabajo y, al final, con la soga de la guita al cuello, dijimos: «Abramos aunque no esté listo el piso» y el 28 de junio de 1985 inauguramos con el eslogan «Cemento en Obra»", contó.

"Ahí nace todo, Omar y Katja crearon esa gran usina creativa, la frase «te conozco de Cemento» se convirtió en contraseña de esa nueva era y de ese lugar tan necesario que llegó con la democracia", contó a Télam Fernando Noy, poeta, performer, actor, cantante y dramaturgo.

"La gente fue recontra disfrazada -retrató Alemann- muchos muy lookeados y al lugar, que tenía capacidad para 1800 personas, fueron llegando en oleadas por el boca en boca y a lo largo de la noche habrán pasado más de 5000".

Según el libro "Modo mata moda: arte, cuerpo y (micro) política en los 80" de Daniela Lucena y Gisela Laboreau, esa nueva escena contracultural tenía en común "el lugar central que ocupó el cuerpo: como soporte de lo artístico, como territorio de desobediencia sexual, como lienzo, como experimentación de nuevos planos sensoriales, como modo de expresión-acción, como superficie de placer, como vehículo de estar (con otros) en el mundo".

En ese sentido, para Noy "Cemento fue un antes y un después, un semillero de nuevas musas no convencionales, como Batato Barea, El Grupo Negro, un laberinto de tendencias donde todas coexistían. Fue un lugar irrepetible".

Dos semanas después de la apertura, Cemento celebró el Día de la Independencia de 1985 con Katja semidesnuda envuelta en tules celestes y blancos entrando en mateo: "Estaba lleno, todos miraban, no lo podían creer y así, en bolas, me iban llevando en andas hasta el escenario, que estaba como a 60 metros de la entrada, mientras sonaba el Ave María".

"Después nos copiaron, abrió Paladium donde pagaban mucho más y se llevaron nuestros artistas porque nosotros todavía estábamos recuperándonos y no había tanto público para los dos lugares; lo jodido fue que había que pagar el alquiler, siempre la espada de Damocles de Cemento fue esa: pagar el alquiler", recordó Alemann. "Nosotros éramos cero rockeros -agregó Katja- pero sin eso no hubiésemos podido seguir".

De pronto, la frase "te conozco de Cemento" mutó en "te sigo desde Cemento" porque aquel espacio se catapultó como incubadora o parte indivisible en la historia de bandas como Sumo, Los Redondos, Los Violadores, Ataque 77, Divididos, Catupecu Machu hasta artistas ajenos a la movida rock, como La Mona Giménez.

Katja recordó que: "Cuando las bandas empezaban a tener demasiado público y se iban a tocar a otros lados, Omar armaba festivales con bandas intermedias: La gestión en ese momento fue su talento, pero en el 87 me separé de él y no fui más".

Cemento cerró sus puertas el 30 de diciembre de 2004, el mismo día que en otro local de Chabán, República de Cromañón, morían 194 personas en el incendio que se generó durante el recital de Callejeros.

Entre aquel día y noviembre de 2016, cuando la Ciudad de Buenos Aires colocó una placa en conmemoración de un "espacio fundamental de nuestra cultura", Omar Chabán fue condenado a prisión, encarcelado y falleció por un cáncer terminal, diez años después de Cromañón, el 17 de noviembre de 2014.

"El día que colocaron esa placa yo estaba conmocionada -confió Katja- porque sabía que lo estaban usando de estacionamiento, pero no que habían derrumbado y tapado para siempre todo lo que habíamos construido nosotros".

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