Escenario

Catarina Spinetta: “Mi papá está tatuado en mi alma”

La hija de Luis Alberto Spinetta llega a Rosario para presentar la película “Anagramas” y brindar un set de black music, soul y hip hop.

Jueves 19 de Marzo de 2015

Ser madre, esposa, artista plástica, actriz y DJ no es problema para ella porque sabe cómo lograr el equilibrio. “Creo que los sueños en común y el respeto por lo que al otro lo hace feliz, logran llevar adelante cualquier relación”, asegura Catarina Spinetta. La hija de Luis Alberto Spinetta divide su vida entre el arte y la maternidad desde hace 17 años, cuando se casó con el actor Nahuel Mutti. Y es esa faceta multifacética la que mostrará Catarina en Rosario, hoy, a las 19, en la Casa de la Ciudad (Córdoba 1555). Allí se estrenará la película “Anagramas”, en la cual es protagonista, y realizará un set como DJ.

La película en la que actúa, que fue estrenada en el Bafici 2014, tiene como argumento la historia de una pareja sin hijos, un matrimonio con tres hijos y una pareja gay con un hijo de un matrimonio anterior que se entremezclan en cuatro cuentos como las letras de un anagrama. En “Anagramas” actúan las mujeres más importantes de la vida del Flaco, su mujer Patricia, sus hijas Vera y Catarina, y sus nietos Angelo y Benicio.

El filme fue dirigido por Santiago Giralt e incluye además a Leonora Balcarce, Nicolás Pauls, Emmanuel Miño y Nahuel Mutti, padre de Angelo y Benicio.

Antes del estreno, Catarina habló con Escenario sobre la fórmula de la felicidad para que su matrimonio funcione después de 17 años, de su necesidad creativa, de sus sets de DJ, de su lugar en el cine y su eterna admiración por el Flaco: “Mi papá buscaba el lado luminoso y siempre lo encontraba”. Una actriz que defiende el legado spinettiano en el nombre del padre.

—¿Cómo va a ser la doble presentación en Rosario?

—Está bueno llevar a Rosario la película que hicimos de manera independiente. Para mí es especial que me hayan convocado para musicalizar la presentación. Estoy súper contenta porque se mezclan dos cosas que me gustan. En cuanto al set, voy a pasar la música que acostumbro en mis sets, como black music, R&B, soul, hip hop, y funk. Ahí veré como está el ambiente y si se van a copar a bailar o no. Trato de ser receptiva. No tengo un set armado, pongo play y ya está. Voy con mis cds y pongo música para que la gente pase un momento agradable.

—Muchos DJ’s arman el set completo en el estudio y después lo pasan completo en la pista de baile sin tener en cuenta lo que suceda. Otros, se dejan influenciar por la gente y la atmósfera del lugar. En tu caso, ¿imponés y marcás el ritmo, o te dejás llevar por el momento e improvisás?

—Siempre voy viendo. No es lo mismo poner música en una pista de baile para hacer bailar a la gente que en un cóctel mientras toman algo. Porque la gente charla y la música no puede invadir. Los sets que más disfruto son los que tengo la libertad de poner lo que me gusta y que la gente pase un buen rato, esa es la idea, poder compartir.

—Imagino que en tus sets no debe faltar un hit de Illya Kuryaki...

—De los Kuryaki, el único tema que paso en la pista de baile es “A mover el culo” cuando la gente está al mango porque va justo para un set de fiesta. Después, el 100 por ciento de la música que paso es en inglés.

—Venís a presentar la película “Anagramas”, que tiene una temática muy interesante sobre las relaciones de pareja, los matrimonios con hijos, sin hijos y las parejas gays. Habla de la heterogeneidad que existe en la actualidad en las parejas modernas.

—Sí, la película trata de reflejar algo que sucede. Cuando la gente la ve se siente identificada con una de las parejas y con la problemática. Son parejas que están en distintas situaciones y se van entremezclando las historias de los personajes, por eso el chiste del título. Muestra a una pareja cansada de la rutina, otra, la de Eleonora Balcarse y Nahuel Mutti que dan vueltas para tener hijos, y la pareja gay que tiene un hijo, interpretado por mi hijo Angelo, que está divino. A cuántos seres humanos nos ha pasado situaciones de desencuentro y el tener que defender lo que querés. Hay momentos más dramáticos y otros de comedia. Es una película en blanco y negro hecha por amor al arte.

—¿Cómo es tu personaje?

—Hago de esposa de Nicolás Pauls, tenemos tres hijos; uno es mi hijo real, Benicio, y las dos niñas, una es mi ahijada y otra la hermana de ella. Por eso es una película muy íntima, somos todos familiares. Mi personaje es la clásica ama de casa que está sobrepasada por los tres hijos y el marido no está porque trabaja todo el tiempo. Entonces se genera un conflicto con ella misma. Creo que le puede pasar a cualquiera el hecho de estar en un matrimonio y verse sobrepasado por la rutina.

—Estás casada hace mucho tiempo, ¿te resulta fácil equilibrar el matrimonio con el rol de madre y tu vida profesional?

—Hace 17 años que estamos con Nahuel y creo que lo manejo bastante bien. En mi casa tengo espacio para volcar mi creatividad. Tengo ese espacio para poder pintar y vaciar eso que si no pudiera hacer, estaría frustrada. Soy una mujer que no se queda con las ganas. Voy, laburo, paso música, hago lo que me gusta, pero no me alejo de mis hijos. En ese sentido, soy una ama de casa, cocino, me despierto a las 7 de la mañana para llevarlos al colegio, preparo los uniformes, ¡es un laburo enorme! Es necesario poder hacerse planteos y rever las cosas. Con Nahuel, después de tantos años, tenemos una comunicación telepática. Creo que los sueños en común y el respeto por lo que al otro lo hace feliz, pueden hacer llevar adelante cualquier relación. Nadie tiene la vaca atada, las relaciones son un laburo diario. Creo en el amor. Mucha gente no cree porque tuvo una mala experiencia, pero yo sí y me funciona, pero es un trabajo diario.

—“Anagramas” tiene a las mujeres más importantes de tu padre.

—Mi hermana Vera hace de mi hermana, y mi personaje se llama Vera. Y justo ella está presentando la película “Voley” en la que su personaje se llama Cata. Fue muy loco eso. En la película somos hermanas. Mi mamá actúa también, es una genia, una persona hermosa. El director, Santiago Giralt, quería que mamá actúe. A ella le interesó hacerlo, se lo tomó súper en serio. Ella había actuado cuando era muy chiquita y después decidió ocuparse de sus hijos y de papá, detrás de toda una estructura que no hubiese funcionado sin ella.

—¿Qué cosas de tu padre Luis Alberto ves hoy en vos en el alma de lo cotidiano?

—El fue un gran ejemplo como artista y como ser humano. Mi papá buscaba el lado luminoso y siempre lo encontraba. Es difícil hablar de una sola cosa, porque él ha sido un maestro en serio, no sólo para mí, porque fue mi padre, también para muchísima gente. Hay gente a la que le pega por su obra o por su parte humana también. El era muy sincero y no se dejaba corromper. Esos son valores muy importantes y uno espera estar a la altura de lo que a él le parecería bien. El siempre focalizaba en los fuertes de cada uno. Lo mejor que me podía pasar era su consejo. Mi papá está tatuado en mi alma para siempre.

Monocromática

En blanco y negro, “Anagramas” pretende yuxtaponer las historias de una mujer ignorada por su marido, un matrimonio con tres hijos en plena crisis y una pareja gay, uno actor y el otro  recién salido del closet y con un hijo. Una película dirigida por Santiago Giralt que cuenta cuatro historias independientes pero entrelazadas que ponen al descubierto angustias y dudas.

 

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