Escenario

Casanovas: "Si pretendés ver personajes sexys, con Caviar estás frito"

Jean Francois Casanovas estrena "como mínimo" por tercera vez en Rosario, según recordó. Se trata de "Cabaret de París", que se presentará mañana y pasado mañana a las 21.30 en el Teatro Nacional (Córdoba 1331).

Viernes 24 de Diciembre de 2010

Jean Francois Casanovas estrena “como mínimo” por tercera vez en Rosario, según recordó. Se trata de “Cabaret de París”, que se presentará mañana y pasado mañana a las 21.30 en el Teatro Nacional (Córdoba 1331). En una fecha inusual para un debut, el fundador de Caviar mostrar un show renovado, aunque con el sello que hizo del grupo un referente, como sus mujeres “de carácter fuerte”, además de los “detalles, la precisión de la época y los cambios rápidos”. Para dar una idea del ritmo con el que trabaja el grupo, el actor adelantó que serán 75 minutos de show con 40 cambios de vestuario, lo que da menos de dos minutos para mostrar en escena decenas de “fantasías visuales” e historias contundentes que “nacen y terminan dentro del cabaret”.
  —¿Qué tiene de nuevo “Cabaret de París”?
  — En este caso, todo lo que estamos mostrando es nuevo. A diferencia de espectáculos anteriores, la época pasó más a un segundo plano. No es tan importante la época sino lo que sucede. Somos tres integrantes, Eduardo Solá, Diego Nocera y yo. Contamos historias breves, una especie de fantasía visual que dura 75 minutos.
  —¿Cuál es el límite para que el transformismo resulte creíble y no una caricatura?
  —El límite es que si vos pretendés hacer un personaje femenino, sensual y sexy creo que ahí con Caviar vas frito, porque no se trata de eso. Se trata de crear personajes de carácter fuerte y casi siempre esos personajes no son tipo Valeria Mazza. Ese es el peligro que corrés porque ya no sería Caviar. Nosotros no jugamos a los travestis. Esto no significa nada en contra de los travestis, pero el hecho teatral de Caviar es crear personajes masculinos y femeninos, pero los femeninos son de carácter fuerte que no son bellezas etéreas.
  —En estos 30 años en Argentina ¿qué vuelta de tuerca le encontraste al espectáculo para no repetirte?
  —Los tiempos cambian, las músicas pasan, algunas quedan y otras mueren. Por ejemplo, en los 90 presenté en el Astengo “We are the World”. Obviamente ya no haría eso. Pero sin embargo, Edith Piaf es un personaje inmortal, que trasciende las barreras de la moda y el tiempo, es una voz como la de Maria Callas. Son personajes interesantes por la emoción que provoca escucharlos. Si trato de recrear un poco su manera de moverse, crean un momento interesante para el público.
  —¿Cómo fue tu llegada en el 80, sin democracia y con un espectáculo transgresor?
  —Fue muy extraño porque todo Buenos Aires estaba en la sala cuando debutamos. Tuvimos lleno total todas las noches. En ese momento, cuando algo molestaba un poco, se hacía una denuncia y el denunciado antes de averiguar el por qué de la denuncia, clausuraba. Era una manera de sacarte del juego. Siempre supuse que eso fue lo que pasó. El régimen militar no tuvo nada que ver con la prohibición sino que fue alguien que hizo una denuncia por equis motivo, bajaron el espectáculo y así la competencia no existió.
  —¿Por qué no hacés teatro de texto con más frecuencia?
  —Porque no se me dan tanto ese tipo de trabajos. Lo hice primero en “Las cuatro gemelas” de Copi, en “Orquesta de señoritas”, “La visita inoportuna” y “Splendor”. No está mal. Podrían ser más. Me gustaría. Igual tengo un proyecto para 2011 que está en gestación con una obra de Carlos Fuentes.
  —¿Cómo fue tu experiencia con Julio Bocca en “El hombre de la corbata roja”?
  —Fue muy satisfactoria. Estuve dos años y medio girando por el mundo. Y creo que fue una de las veces en las que tuve más miedo cada vez que empezaba la función porque el telón se levantaba y estaba solito en el escenario, en salas de dos mil o tres mil personas, y eso te da una cosita. Sobre todo cuando después vas a hacer un dúo con Julio Bocca. Impresiona un poco y entonces me temblaban las rodillas.
  —¿Te preocupó quedar encasillado en un tipo de trabajo?
  —No realmente. Tomé una decisión desde hace mucho tiempo que es no dar bola a lo de afuera. Mientras esté cómodo haciendo lo que me gusta y el público respondiendo, me alcanza. Si tengo que hacer una encuesta para saber qué gusta y qué no gusta, pierdo espontaneidad.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS