Escenario

Cartas que el océano se llevó

Con dirección y texto del poeta Pablo Serr, el unipersonal "el tiempo visible" cerró su año de debut

Domingo 10 de Diciembre de 2017

La Revolución comienza a ver cabezas rodar y el clima político se enrarece en la capital del otrora Virreinato del Río de la Plata. Al punto que uno de los autores de la proclama debe (¿es obligado por la Junta Grande?) a viajar a Inglaterra donde negociará el status de la nueva nación. En el viaje, el 4 de marzo de 1811, el periodista y abogado porteño Mariano Moreno muere en altamar y es arrojado al océano. Mientras, en Buenos Aires, su esposa, María Guadalupe Cuenca, sin saberse viuda a los 21 años, escribe una sucesión de cartas que, según los historiadores, su marido nunca leyó. En esas misivas se inspiró el poeta, dramaturgo y ahora director teatral Pablo Serr para escribir "El tiempo visible", un monólogo profundo, intimista, de un cariz trágico inimaginable al que la actriz Franca Piedrabuena le puso el cuerpo, que debutó en octubre en el Espacio Bravo, que el jueves se presentó en la Biblioteca Popular Alfonsina Storni de Ovidio Lagos al 300, y que el año próximo completará su temporada de estreno.

La función del jueves de "El tiempo visible" fue la segunda del adelanto del ciclo de teatro que se repetirá el año próximo. La primera fue "Divinos siervos". Con nuevas autoridades y voluntarios, la Biblioteca Storni espera reverdecer su relación con el barrio, y para ello tiene programada nuevas intervenciones edilicias, de equipamiento y un completo programa cultural que incluye además música y artes visuales.

Revolución. La obra es en realidad una novela breve aún sin editar en la que su autor trabaja desde hace cuatro años. El unipersonal es un extracto de aquel trabajo y no debe confundirse con un libro homónimo de poemas que Serr publicó en 2013. La idea original fue construir un relato más erótico que histórico sobre Moreno hasta que las cartas de María Guadalupe llegaron a su manos.

Situada temporalmente en 1811, la propuesta intenta emplazarse en el mismo momento de escritura de las cartas y lo consigue a través de una puesta absolutamente despojada en la que la intérprete sólo cuenta con dos sillas.

Es allí donde se muestra franca la labor de Piedrabuena aportando una esmerada economía de movimientos y una desnuda emocionalidad, difícil tarea si se tiene en cuenta la proximidad del público del teatro de cámara. Lisa y llanamente mirando a los ojos a los espectadores, la actriz consigue construir un ámbito de ausencia, tristeza y soledad repitiendo y repitiéndose que "nuestro tan temido hogar es para dos" y si uno falta, el otro sobra.

Expresividad. El sinsentido propuesto por el texto (ella hablándole a Mariano como si él estuviese escuchándola) emerge en medio de un acotado lirismo, casi sin mención al nudo de la cuestión. Así es que las palabras parecen insuficientes y aparece una cuidada corporalidad sobre la que se explicita el universo íntimo de María Guadalupe. Al director le toca ser el guardián de esa expresividad.

Concebido por algunos historiadores como el primer caso de la inmensa lista de desapariciones en Argentina, esto es sin un cuerpo sobre el que llorar, "El tiempo visible" avanza feroz para exhibir el dolor y la desesperanza, y al mismo tiempo la fragilidad y la entereza de una joven sin aquel que prometió cuidarla para siempre. De esta manera, quizás el mayor de sus hallazgos sea inventar un espacio vacío para luego colmarlo de emoción y femineidad, y un personaje en la intemperie de la historia, mientras la Revolución y la muerte aún le deben una explicación.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario