Escenario

Carlos Sorín: "La eutanasia es un tema atractivo, que devora todo"

El realizador afirma que quiso privilegiar la historia del personaje de María, interpretado por Valeria Bertuccelli, y habló de la vivencia de incluir a su nieto en el filme "Los cuadernos de Tomy", que se estrena el martes 24 de noviembre en Netflix

Domingo 22 de Noviembre de 2020

A sus 76 años, Carlos Sorín no deja de sorprenderse con las historias de la vida real. Ya en su primera película, en 1985, decidía contar la vida del rey de la Patagonia en "La película del rey". Luego llegarían las reconocidas “Historias mínimas” (2002), “El perro” (2004) y más cerca en el tiempo “Joel” (2018). En medio de la pandemia, aggiornado con la tecnología y las plataformas digitales, Sorín presenta “El cuaderno de Tomy”, basada en la historia de María Vázquez, quien luego de ser diagnosticada con un cáncer terminal, decide escribirle sus memorias a su pequeño hijo. Sin embargo, el director afirmó que “no conocía nada de la historia” cuando desde Pampa Films le enviaron el libro y un link de una charla TED que había hecho el marido y viudo de María, Sebastián Corona. “Con la sacudida que me produjo el libro, las relaciones padres e hijos que son una constante en mi vida como en mis películas, más ese humor tan filoso y tan desmitificador de Sebastián y María, me dije «bueno, vamos para adelante con esta película»”, explicó el director. Si bien la película es ficción, Sorín se basó en los hechos porque “a veces la realidad es tan rica que te da cosas que sentado frente a la computadora inventando no llegarías jamás”.

   —¿Qué encontraste de particular en el personaje de María?

   —Fue apasionante armar el personaje de María. Quería realmente basarme en los hechos aunque después pudiera modificarlos y, al mismo tiempo, mantener el encuadre médico, que fuera el correcto. Mantuvimos largas charlas con el doctor que la atendió en la última internación y ahí fui construyendo el personaje. También accedí a sus twits y al blog, con todo ese material empecé a trabajar el perfil de María. Me llamó mucho la atención que en ese momento tan dramático pudiera seguir con ese humor descarado y socarrón, hasta el último minuto de su vida. Lo esencial de la película es el amor, fundamentalmente hacia su hijo. Hay videos de ellos despidiéndose en el hospital que son de una intensidad abrumadora, es muy difícil remontar eso en la ficción, por suerte el cine tiene otros recursos más metafóricos.

   — ¿Es un filme sobre la eutanasia?

   —La eutanasia es un tema que devora todo, es muy atractivo y se han hecho estupendas películas como “Mar adentro”. Si yo le daba mucho campo a la eutanasia se devoraba al personaje de María y no era el objetivo. La eutanasia está tocada hacia el final, aunque tuve la tentación, porque en ese caso la película hubiera andado sola. Acá la película es María, a pesar de que la eutanasia es un tema muy importante. Además, tengo una tendencia al realismo, me siento más cómodo en una locación real que en un decorado o en un estudio. Filmamos en un hospital de La Matanza que es enorme y que está habilitado en las dos primeras plantas pero en la tercera no. Transformamos ese piso en un estudio, o sea, estábamos en un estudio pero al mismo tiempo en un hospital. El hospital impregnaba de realidad todo.

   —¿Cómo fue la selección del casting y de los roles protagónicos de Bertuccelli y Lamothe?

   —Fue consensuado con los productores y con Netflix. En el caso de Valeria había que cortarse el pelo al ras, que no es poca cosa para una actriz. Ella se lo iba cortando de a poquito, nos encontrábamos para hablar de la película y me decía “mirá, hoy lo tengo más cortito”. Valeria hizo un trabajo excepcional, como todos, como Lamothe. Pero al mismo tiempo muy sacrificado, porque a las 6 de la mañana llegaba al hospital, tenía dos horas desde su casa, para un trabajo muy largo de producción y de maquillaje. Vi una pasión y una voluntad admirables.

  —¿Y en el caso de tu nieto Julián Sorín?

   —Yo no lo dirigí, lo que sucede es que él nació en un escenario, ya que la madre es Lula Bertoldi de Eruca Sativa y el padre Nicolás, ambos músicos. Los dos hacen shows y Julián se sube al escenario desde siempre, las luces y las cámaras son habituales en su vida. No por ser mi nieto pero sabía que iba a dar, es tan desfachatado, hizo un trabajo estupendo. Tuve que mandar una terna y usé el apellido de su mamá, Bertoldi, para no comprometer a la gente de Netflix, pero igualmente lo eligieron. Después empezamos a trabajar en la relación con Valeria, conociéndose antes del rodaje, jugando. Luego de cada jornada de filmación me preguntaba: “Abuelo, hice bien el acto?”. Para él es como disfrazarse de granadero, es consciente de la representación. Aun así repetíamos las escenas. Ahora está esperando a su hermanito, a fines de noviembre, falta que nazca el mismo día del estreno!

   —Con la producción original de Netflix no te tocó esta vez salir a buscar presupuestos o distribuidoras, ¿Cómo te sentís respecto a eso?

   —Eso hablábamos con la gente de Pampa films, ¡Es una maravilla! No tenemos que ver en qué sala vamos, organizar el estreno, cómo hacemos con la publicidad, conseguir la ayuda del Instituto? Se acabó todo eso. Además, la masa de suscriptores que tiene Netflix es gigantesca, inconcebible, y este es un estreno grande, jamás en las formas tradicionales que hacemos el negocio en Argentina podríamos haber hecho una cosa así. Siempre pensé que las plataformas iban a reemplazar a las formas tradicionales del negocio del cine, pero de a poco, a través de los años. Hay costumbres muy arraigadas como la de ir al cine, comprar popcorn y tomar una cerveza después, pero la pandemia aceleró todo. Hace tres años hice mi última película a través de las formas habituales en que se hace cine acá de forma independiente y después me cayó este proyecto a través de Netflix. Estoy muy al tanto de la situación del cine y del Incaa, pero estoy mentalmente desvinculado. Creo que el problema actual son los protocolos para volver a filmar, no será fácil, pero de cualquier manera el negocio cinematográfico tal cual lo conocíamos se va a ver afectado. Hay una época de cambio y de cambio acelerado por la pandemia. Pero lo que al final importa es la película.

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